La “primera línea” puertas adentro y su lucha contra el Coronavirus

• En el Hospital Regional de Talca, así como en el resto de los recintos asistenciales, los equipos médicos y técnicos están al pie del cañón trabajando por mejorar las condiciones de salud de los pacientes que día a día llegan con sospecha o positivo para Covid-19.• El temor y la incertidumbre embarga a ratos a los funcionarios de salud, pero tienen clarísimo que depende de ellos sacar adelante a un paciente, cuenten con los recursos suficientes o no.• Hasta el minuto el Hospital Regional de Talca no se ha visto sobrepasado por la contingencia, sin embargo, señalan estar preparados para enfrentar una eventual alza de demanda, aunque llaman a la población a potenciar las medidas preventivas para evitar contagios y que el sistema colapse, como ha pasado en otros países.

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3 de mayo de 2020
2025
Ingresa paciente positivo de Covid-19, activándose los protocolos de seguridad de rigor.

Ana María Carvajal, médico urgenciólogo y jefa (s) del Servicio de Urgencia:
“Llegan diariamente entre 100 a 150 pacientes respiratorios en promedio y que llegan con un tipo de sospecha. Ahora, como urgencia en general son mucho más, 250 en promedio.
La urgencia se separó en dos áreas, una que es para pacientes que tienen sospecha o que vienen derivados de otro lado con sospecha de Covid-19 positivo, y los que ingresan por otras causas como accidentes de tránsito, infarto, etc.
Los pacientes respiratorios tienen dos formas de entrar, una que llegan por sus propios medios, con síntomas de cefalea, fiebre, diarrea o estuvo en contacto con un Covid positivo y entra por sus propios medios a la carpa. Llega a una sala donde se evalúa si cumple con los criterios. Si cumple, se pasa a carpa donde se va a examinar, donde se decide si se le van a tomar exámenes complementarios o no, se le toma la muestra y se va a la casa tal como llegó, por sus propios medios.
Y está el otro paciente, que viene de otros centros o viene trasladado en SAMU por sospecha de Covid. Cuando es así el SAMU llama antes, nos avisa que viene un paciente y ahí nosotros tenemos un box que está especialmente diseñado y solo para pacientes que son altamente sospechosos de Covid positivo. En ese box que está aislado lo evaluamos, lo reanimamos y vemos qué unidad le corresponde, si tiene que ir a Medicina o a la Unidad de Paciente Crítico o a su casa porque no cumple criterios de hospitalización. Todo eso lo hemos ido protocolizando.
Si se queda en el hospital, hay un protocolo establecido, se avisa telefónicamente a los guardias para que bloqueen los pasillos para que ese paciente no se cruce con otras personas. Se definió un ascensor y un túnel especial para el traslado”.

Vilma Pareja, enfermera supervisora del Servicio de Medicina:
“Este es el octavo piso que corresponde al servicio de Medicina y es el que la Dirección de hospital estableció para poder realizar el cohorte de estos pacientes. Eso significa que se separa a estos pacientes del resto de patologías, y que en el caso de los pacientes de cuidados medios y básicos corresponden al servicio de Medicina, y en el caso de los pacientes graves, están en la Unidad de Paciente Crítico, ya sea pediátrico o adulto.
En este momento tenemos a un paciente por sala y lo que más hemos tenido es 18 pacientes positivos a la vez, pero en general hemos tenido menos pacientes. En general, hemos andado bien en el manejo de los pacientes en relación a la necesidad de camas.
Aquí hay 116 camas, pero si las dejamos individualizados podríamos tener entre 40 a 45 pacientes aislados en condiciones óptimas.
Estos son pacientes que padecen o sospechan la enfermedad y que necesitan cuidados básicos, o sea, que no requieren mayor soporte de una unidad crítica”.

Eugenio Pavez, enfermero de la Unidad de Paciente Crítico Adulto:
“Estamos en la UCI 1, con pacientes críticamente enfermos, con Coronavirus y otros sospechosos. Es algo normal tener miedo, pero nosotros como funcionarios hemos tenido el respaldo de las colegas que están de día, que nos respaldan en la forma de atender a estos pacientes, con las vestimentas apropiadas, más todas las medidas de protección personal que ayuda también a evitar el contagio y siempre con la evidencia que respalda el atender a estos pacientes.
Cuando supe que iba atender a estos pacientes, era un tema desconocido la verdad…anteriormente manejábamos pacientes de UCI con hartas medidas de protección, pero este tipo de pacientes es algo distinto, algo nuevo para todo el mundo. Por lo mismo, fue extraño inicialmente, con miedo, pero que paso a paso fuimos viendo que nuestras medidas eran aptas. Hemos estado bajo protección y eso lo hemos visto nosotros como funcionarios, por lo menos los que colegas que hemos tenido no se han infectado y estando con el paciente directamente, sí en otras situaciones lamentablemente, pero en estos casos no.
El tipo de paciente es uno grave, que está por mucho tiempo y por lo mismo, hay un desgaste de por medio, tanto físico, psicológico y emocional. Lo bueno que hemos visto que han mejorado. La fuerza que uno tiene se potencia cuando un paciente sobrevive y empieza a evolucionar favorablemente y se puede comunicar con su familia, lo cual es algo que nos llena de emociones”.

Jennifer Espinoza, TENS (técnico en Enfermería)
“En un principio desde un punto de vista psicológico fue fuerte, por todo esto que conlleva la pandemia, más que nada por el tema del contagio, porque está muy incierto todo, entonces enfrentarse a algo de lo que uno no tiene mucha información es complicado, pero acá igual se maneja bien el protocolo de aislamiento y todo, y en ese sentido uno se siente un poco más segura, pero con susto igual.
Hasta el momento no me ha tocado que me discriminen. Bueno, nosotros acá igual salimos sin nuestros uniformes, así que la gente no hace un recelo, pero sí creo que otros compañeros han sufrido, como que no puedan tomar locomoción.
A lo largo de toda mi estadía, siempre uno ha tratado de apoyar y esa no es la excepción ahora. La verdad es que la sensación de querer ayudarlos, de que esto avance rápido y que salgan de la patología y puedan realizar su vida normal. Más que nada es tratar de todo con mucha conciencia, cosa de no contagiarlos a ellos ni ellos a nosotros, y que esto pase lo más rápido posible la verdad.
El temor siempre está, pero esto se trata de ocupar las medidas lo más posible, los recursos que van llegando, ocuparlos y tratar de ejecutar bien las cosas más que nada, para irse más tranquilos a la casa y no contagiar al núcleo familiar. El miedo es ese, no contagiar al resto de tu familia. Tomar como medida estar solitos para no contagiar a los nuestros”.

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