La mirada desde fuera

Bloomberg es un medio electrónico norteamericano destinado a informar, según su propia definición, a quienes toman decisiones en el mundo de las altas finanzas, “conectándolos a una red dinámica de información, personas e ideas”. Su oficina en Chile está a cargo de Philip Sanders, quien trabaja con la periodista chilena, Valentina Fuentes.

Un reportaje firmado por ellos la semana pasada, dolió más en La Moneda que todas las críticas de la oposición. «Hace dos meses, escribieron Sanders y Fuentes, Chile era admirado por su abordaje quirúrgico de la pandemia: testeos exhaustivos y cuarentena por vecindario. Hoy tiene una de las tasas de infecciones per cápita más altas en el mundo y su ministro de salud, una vez elogiado, se ha visto obligado a renunciar”.

El duro análisis agregó una incómoda conclusión: «Las evaluaciones iniciales sugieren que Chile siguió el ejemplo de las naciones ricas sólo para darse cuenta, una vez más, que un gran porcentaje de sus ciudadanos son pobres, un eco de la desconexión entre el Gobierno y la nación del año pasado, cuando el incremento de (las tarifas) del Metro llevó a masivos disturbios».
Más adelante, el reportaje mencionaba el pobre resultado de la gestión del Ministro Jaime Mañalich: “Lo que ocurrió en Chile apunta al corazón del debate sobre las cuarentenas, que funcionan bien para los que tienen, pero no para los que no tienen (have-nots)… Permanecer en casa por largos períodos, según ha aprendido más bien dolorosamente el mundo, no es una opción real para la mayoría”.

A este demoledor diagnóstico se agregó otro el miércoles pasado. Según los datos del Coronavirus Resource Center de la universidad Johns Hopkins, Chile ingresó al ranking de los 10 países con mayor número de contagios en el mundo.

Estas opiniones han sido enérgicamente rechazadas por un sector del oficialismo. Treinta y tres ex altos funcionarios del Gobierno de Sebastián Piñera, aplaudieron “el profesionalismo, talento y energía” del exministro. “Todo este esfuerzo y compromiso… no fue suficiente para satisfacer la furia incontenible que invade a muchos -en este Chile que sufre- por destruir a sus adversarios políticos, que los mueve a criticarlo todo, a desconocer el esfuerzo ajeno y a ensuciar la imagen de servidores públicos sobresalientes”.

En resumen, cero responsabilidad, pese a sus arrebatos, su desprecio por la prensa y por quienes opinaban distinto de él. Aunque buena parte de la opinión pública reconoce el sacrificio y la dedicación de Mañalich, esa mayoría se siente burlada por su falta de reconocimiento de cualquier culpa, incluso cuando desde La Moneda se impuso la necesidad de revisar las estadísticas que se estaban entregando.

Aunque esta no es la primera pandemia que ha sufrido la humanidad, todos los gobiernos del mundo han debido enfrentarla a tientas, sin saber la naturaleza exacta de este virus en particular y el modo como combatirlo. Nuestro país, sin embargo, tenía una ventaja: el desfase en la llegada del virus a nuestras costas. Según el diagnóstico de Bloomberg, el error fue que se quiso imitar lo que hacían los países desarrollados a pesar de que -como reconoció en su momento el ministro Mañalich- no tenía idea de las condiciones de hacinamiento de los pobres en Chile.

Fue lo que precipitó, en sus propias palabras, el derrumbe del castillo de naipes.

Abraham Santibáñez

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