La lectura como herramienta de transformación interior

La escritora maulina, Masiel Zagal, entrega su visión acerca del impacto que causa explorar el mundo de las letras, siempre desde el placer, porque “la letra con sangre no entra”

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28 de julio de 2020
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Para una persona que quiera hacerse del hábito lector la recomendación es buscar textos relacionados con su ámbito de interés.

“No leemos a otros; nos leemos en ellos”, escribió alguna vez el poeta y narrador mexicano José Emilio Pacheco, en alusión a la posibilidad de que un texto, de alguna manera, sea un reflejo del autor y, a su vez, puedan otras personas reconocerse en él.

Y cuando se trata de búsquedas, a veces, consciente o inconscientemente escogemos libros que parecen mapas para un extraviado o con personajes que, aunque ficticios, parecen un calco de la personalidad propia.

Ahora bien, ¿Puede ser la lectura una forma de transformación interior?

Masiel Zagal, escritora maulina de narrativa y dramaturgia, profesora de Castellano y magíster en Humanidades, responde la inquietud:

“Me arriesgo a decir que sí, todo depende de lo leído. No da lo mismo lo que leemos, así como no da lo mismo lo que comemos. Pero en general la lectura nutritiva nos aporta innumerables preguntas que son las que generan el despertar de la conciencia y quizás eso nos lleve a una transformación interior, no sé si necesariamente de corte espiritual (eso depende de búsquedas personales) pero sí a cuestionamientos relacionados con el ser y el entorno”.

Masiel Zagal, escritora maulina.

CONTRA LA ANGUSTIA

Según la Organización Mundial de la Salud, en Chile más de un millón de personas mayores de 15 años tienen trastorno de ansiedad, lo que corresponde al 6,5% de la población, mientras que más de 800 mil tiene depresión, lo que equivale al 5%.

La ansiedad se manifiesta de varias maneras, una de ellas es la angustia. En este punto, ¿Un libro puede ser una forma de escapar de esa sensación?

Advierte Zagal que depende del libro, pues en necesario considerar que “una obra literaria está diseñada de tal o cual forma para causar un efecto en el lector, en muchas de ellas ese efecto es precisamente la angustia”.

Como ejemplos, cita “El péndulo de la muerte” de Allan Poe, o “El proceso” de Kafka y “No se culpe a nadie” de Cortázar.

“Ahora, si nos referimos a la actividad lectora, cuando esta se realiza por placer es una buena forma de escapar de la angustia que genera cualquier contexto”, abunda.

¿CÓMO HABITUARSE?

Jornadas laborales extensas, la atención de los hijos o simple desinterés son algunos de los factores que pueden interferir en dar a la lectura frecuente un espacio en nuestra cotidianidad.

Para Zagal, priorizar el placer es clave para empezar a asentar la lectura como hábito: “La letra con sangre no entra. La letra, los libros, la lectura, la literatura nunca debieron haber entrado en ese jodido mundo de lo obligatorio. Se debe educar, no imponer ni prohibir”.

“Para una persona que quiera hacerse del hábito lector y que siente que no tiene disciplina para esto -explica- lo único que se me ocurre recomendar es buscar textos relacionados con su ámbito de interés (música, viajes, carreras de auto) o un estilo o formato que le llame la atención (terror, drama, rosa, dramaturgia, cuentos cortos, cómics). Luego esa misma lectura va abriendo camino a las siguientes”.

Al momento de recomendar textos para quienes no tienen hábitos de lectura, más allá de títulos o autores aconseja que la búsqueda se adecúe a intereses particulares, a la capacidad lectora y al estado de ánimo.

“Buscar textos en internet nos facilita el proceso, pues actualmente hay muchos libros en PDF, pero también es grato volver a mirar los libros que hay en la casa, aunque no sean muchos, los textos escolares, los libros que nos gustaban cuando niñas, y encontrar ese texto o esa historia con la que nos sintamos cómodas y placenteras”, recomienda.

LEER EN COMUNIDAD

Masiel Zagal liderará a partir de este 6 de agosto el Club Comunidad Lectora, organizado por el Centro de Extensión de la Universidad Católica del Maule (UCM).

Espacios como este para compartir lo leído es también favorable, según lo afirma Zagal.

“Tan beneficioso como tomar apuntes de lo leído, no sólo para la comprensión lectora, sino para la reflexión, el fomento del debate, la catarsis y la socialización de lo leído. Tal como ocurre en una obra de teatro en Talca, por ejemplo, que a la salida de ésta las personas conocidas se quedan comentando lo visto; o con una película o serie, que entre amigas o conocidas se recomiendan y luego comentan. Es una necesidad interesante y nutritiva esa de reunirse a comentar una obra”, refiere.

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