La Juana de Arco de la dramaturgia maulina

Con una fe a toda prueba se ha dedicado en los últimos cinco años en cuerpo y alma al teatro. Un amor definitivo a través del cual la talquina expresa lo que le interesa expresar y punto

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23 de noviembre de 2019
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Joanna Rocco es una de las dramaturgas más destacadas en la región. Su obra ha sido bien recibida por los entendidos en la materia.

Joanna Rocco (seudónimo de Joanna Mellado Flores; Talca, 1979) tiene un arma que desconcierta de entrada. Su presentación. Cuando le preguntan a qué se dedica, ella dice: “Soy dramaturga”, y la sorpresa es generalizada. Más de alguno ha indagado si aparte de eso, hace algo más, y más se sorprenden cuando responde que no. “Incluso hay gente que no sabe lo que es eso, pero no se atreve a preguntar”, comenta ella.
En efecto, en una región como el Maule, donde hay pocas personas dedicadas a la escritura teatral, es más extraño aún–y por cierto destacable- encontrar a alguien que pueda vivir de ello, sin necesidad de ejercer otras actividades.
Si Joanna lo ha podido hacer -dice ella misma- es porque ha tenido suerte, y, por al menos cinco años, ha obtenido fondos de cultura (que entrega el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio) que le han permitido financiar sus proyectos de escritura, montaje y, últimamente, un laboratorio teatral que comenzará en enero próximo.

¿No tienes miedo a que la suerte con los fondos se acabe?
“No, porque yo sé que yo podría volver a escribir a escribir una obra de nuevo. Y, por último, sé que podría vender funciones”.

Como su homónima, Juana de Arco, la fe en la dramaturgia de Joanna Rocco es a toda prueba.

UN CAMBIO DE VIDA
Fue en el Festival de Dramaturgia Maulina (Fedam) -el año 2013- que se produjo el primer encuentro entre la realizadora audiovisual y el teatro. A diferencia de otros que participaron, ella llegó sin una obra a medio escribir, sin una idea en la cabeza, sin conocer nada sobre este mundo.
Pero fue como si el teatro la hubiera estado esperando. Joanna siempre fue una voraz lectora y, de alguna forma, ya había “entrenado un poco la mano” escribiendo guiones para proyectos audiovisuales.
A través de las enseñanzas de Juan Radrigán, en Fedam fue dándose cuenta que esto era lo que quería, y se apegó de una manera tal que implicó un cambio de vida. Se fue de la casa que compartía con su madre en el barrio norte de Talca y comenzó a vivir con un primo. Adaptó un espacio de su nueva casa especialmente para ponerse a trabajar en su nuevo oficio, con escritorio, pizarra y todo.
Desde entonces, ha escrito: “Los caracoles”, “La matashoros” y “Los mandamientos” (ver recuadro). También ha ejercido como productora teatral (“Súper” e “Impulso”, ambas de Daniel Acuña, estrenadas el presente año). Cada proyecto le toma mucho tiempo, en promedio, unos seis meses, pues antes de escribir (una escritura con muchas reescrituras) hay también una etapa larga de investigación.
Junto a Dan Contreras, Jorge Benavides y Daniel Acuña, forma parte del Frente de Dramaturgia Maulina, cuya actividad más importante a la fecha es la edición de un libro, titulado “Nueva dramaturgia maulina”, obra fundamental para situarse en lo que es la escritura teatral en la región en la última década, con obras de los cuatro.
Y es que, en ellos y, por supuesto en Joanna, hay un “cariño” a la dramaturgia propiamente tal, sin pensar en el montaje. “No escribo para el montaje. Sí me gusta verlo montado”, explica.
También últimamente forma parte de la asociación Mezclados, donde artistas de la región se han unido para diversos proyectos.

¿Por qué tanto apego al teatro?
“Porque el teatro es una experiencia única. Porque si vas a una función, esa función no se va a volver a repetir aunque los actores sean los mismos. Porque, quizás los actores van a estar en otro estado, porque quizás falle algo en la escenografía. Lo veo como algo… no sé si llamarlo performático. Distinto al cine en que está todo planificado. El Teatro es una experiencia viva y también se crea una especie de comunión con el público”.

LA ELEGANCIA DEL ERIZO
Hay algo impenetrable en Joanna. Personas que la conocen coinciden en que es discreta– “tiene la elegancia de las personas reservadas”, dice la gestora cultural Francisca Oróstica- pero para nadie es un problema cuando al mismo tiempo la definen con muchas otras virtudes como la responsabilidad y la cordialidad.
El primo con el cual vivió durante tres años asegura que con ella es difícil pelearse porque es muy equilibrada. Lo que sabemos es que es hija única, pero entre sus 12 tíos y decenas de primos puede sentirse como una más de un gran sistema; y que el amor por su abuela llega al punto de adoptar su apellido desde este año para firmar sus textos.
Buscando alguna pista sobre su vida personal en sus textos…. Tampoco las hay. Los temas de sus obras son habitualmente con importante carga social: la violencia, la marginalidad, la discriminación. Y la inspiración –dice- no la ha sacado ni de sus experiencias ni de su entorno, son cosas que ha visto en los medios de comunicación. “Después para ambientar la obra sí saco cosas de Talca”, acota.
La obra que está escribiendo ahora aborda la temática de las mujeres que deciden no tener hijos.
– Pero tú no tienes hijos…
– “No, y no quiero tenerlos”
– Ah. Entonces aquí sí se inspira en una vivencia tuya…
– “Eeeh. No. Fue por una noticia que vi en la televisión”, dice con una sonrisa en la que apenas se adivina la satisfacción por el jaque mate.
Así es Joanna Rocco. Como un erizo que sabe que con lo que muestra a través de sus obras basta y sobra.

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