La eutanasia

¿Vivir para qué? ¿Para sufrir? La eutanasia está en el candelero, pero además de la muerte de un ser terminal, se trata también de otro aspecto, la depresión que lleva a un anciano a pedir la eutanasia, porque se encuentra solo, deprimido, angustiado, abandonado, nadie se preocupa de él y es mucho más insoportable el dolor moral que el corporal.
Esta situación no hace tantos años no existía, los ancianos vivían y morían en sus casas, rodeados por el cariño de su familia y esta depresión y angustia actual que padecen tantos ancianos, prácticamente no existía. La nueva familia establecida, ha creado multitud de ancianos que viven solos, tristes, deprimidos, angustiados, que quieren acabar con tanto sufrimiento y desean morir.

Creo que en otros tiempos esto no existía porque la familia es la mejor terapia para conservar al anciano con ánimo y deseo de vivir, rodeado por su familia y atendido con amor. Por tanto, creo que ante esta nueva situación social totalmente deshumanizada, si se establece la eutanasia, va a tener una demanda inusitada.

Vivir ¿para qué? ¿Para sufrir? No me atrevo a emitir un juicio moral sobre esta nueva cuestión que se plantea por el abandono de los ancianos, pero queda en el aire un interrogante: ¿Sería cristiana esta decisión, teniendo en cuenta la nueva situación de los ancianos?

Jaime Fomperosa Aparicio

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