La culpa de los papás en tiempos de Covid-19

Durante estos días he recibido cientos de preguntas, videos y comentarios de mamás y papás angustiados por su rol en la educación a distancia de sus hijos. Me tiene impresionada la cantidad de papás que están buscando la perfección y, en este camino, no saben cómo reaccionar con sus niños, qué exigirles, qué tolerarles y cómo comportarse.

Quiero partir diciéndoles a ustedes, papás que lo están haciendo bien. Créanme que proteger a sus hijos y enseñarles a proteger a los demás es una gran labor y aprendizaje durante este tiempo.

Recuerden que no existen libros, investigaciones ni manuales que nos explicaran -antes de esta pandemia- cómo era mejor actuar, ni cuáles eran las reglas a seguir sobre cómo ser un mejor papá o mamá en esta situación.

Entonces, lo primero a decir es: tranquilos, relájense. Si sus hijos pasan más tiempo del común frente a la tv o las pantallas, no va a pasar nada. No les sobre-exijan para que cumplan a rajatabla con los colegios a distancia ni se angustien pensando en cuántas clases perderán. ¿Por qué? Porque definitivamente no estamos en una situación normal. Vivimos en una época de incertidumbre, por lo que no solo nos afecta a los adultos, también a los más pequeños.

Si bien es importante que mantengan una rutina para poder dar cierta predictibilidad y sensación de control a los niños, la rutina no puede ser la misma que si no estuviésemos en esta crisis de salud mundial.

En segundo lugar: apóyense en las actividades y en aquello que su familia disfrute. Ahora lo importante no es que los niños tengan las mejores notas, sino que logren mantener su salud mental y sus emociones equilibradas para estar bien hoy, mañana, esta semana y las que vendrán. Ayudémoslos realizando actividades que los mantengan motivados y alegres.

En tercer lugar, creo que es importante decirles que el cómo viva yo como persona (además de mamá o papá) esta crisis, es cómo lo van a vivir nuestros niños. Recuerden que somos un ejemplo para ellos y cómo les transmitamos a ellos nuestra vivencia es cómo ellos van a percibir la realidad también.

Es una gran oportunidad para que sea una experiencia provechosa y de crecimiento. Luego de esto, podemos dar las bases a los pequeños para ser personas más seguras, solidarias, resilientes, fuertes, positivas y creativas. Es una excelente oportunidad para instalar hábitos nuevos, pero no a costa de nuestro bienestar mental como familia y como padres.

Finalmente, nuestros hijos podrán dar un nuevo significado a esta experiencia, luego que pasemos esta etapa. Así que, por ahora, date permiso, tranquilízate. ¡Deja la culpa de lado! Estás haciendo lo mejor posible y eso ya es bastante. Cuídate, empatiza contigo y date permiso. Eres buen padre ya con lo que haces y, créeme que, en el futuro, tu o tus hijos, te lo agradecerán.

Marisol Sagredo
Psicóloga

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