La cruzada forestal que salvó a Constitución

Se realizó un trabajo coordinado entre equipos de emergencia, brigadistas, empresas forestales, camiones aljibe de pymes madereras y del transporte.

A las 21.00 horas del pasado martes 10 de marzo, por razones que están siendo investigadas, dado que hay una presunción de intencionalidad, y mientras la ciudad estaba colmada de visitantes con motivo de un Conversatorio Nacional de Turismo, se produjo un incendio de alta peligrosidad en una zona con vegetación, a solo un par de kilómetros al sur de la ciudad de Constitución.

El incendio abarcó una superficie de 120 hectáreas, conteniéndose a solo unos 50 metros de las casas de la población Altos de Chacarillas y la nueva Villa Verde, siniestro que pudo haber generado una tragedia cuatro veces más grande que la de Santa Olga en 2017, pero que se evitó gracias a la nueva estrategia aplicada durante toda la madrugada del miércoles.

Esta, implicó una reacción rápida y contundente en las primeras horas en un trabajo solidario y coordinado de equipos de emergencia locales, brigadistas y maquinaria pesada de la empresa Arauco, camiones aljibe de pymes madereras y del transporte, Conaf y Bomberos.

“Pasamos mucho susto”

La hora, las condiciones ambientales y geográficas en que se generó el siniestro pudieron haber afectado unas 2.000 casas. Sin embargo, hay consenso en la zona que la acción inmediata y coordinada de pequeñas y grandes empresas forestales, junto a los equipos de emergencia locales, Bomberos, Conaf, PDI y Carabineros, permitió contenerlo en las primeras 12 horas de trabajo contínuo.

“El fuego comenzó en el camino hacia el Muelle Maguillines y de ahí se propagó hacia los cerros. Creo que hubo una comunicación oportuna para coordinar la llegada de ayuda a los lugares adecuados y evitar el avance hacia las poblaciones. Pasada la medianoche se pasó de la alerta amarilla a la roja de acuerdo a los criterios técnicos que ameritaba la emergencia”, relata el jefe de emergencia de la Municipalidad de Constitución, Rodrigo Barrios.

Olga Rojas, vecina de Altos de Chacarillas, recuerda que aquella noche con su familia “pasamos mucho susto. Parecía que el fuego llegaba a la casa de nosotros. Mi hija salió y vio que venían tremendas llamas y me avisó y comenzamos a mojar las viviendas. Le avisé a mi vecina y trabajamos toda la noche y todo el día. El fuego comenzó frente a la playa del sector Potrerillo y subió por el cerro hasta cerca de las casas, por eso llegaron hasta aquí todos los equipos de emergencia para evitar el avance de las llamas”.

Las alarmas se dieron y los equipos de emergencia acudieron con celeridad. Las pymes forestales de la zona como San Sebastián, Transportes Maguillines, El Pino, Fidel Carrasco, Santa Lucia, Hernán Valdés y otros cooperaban con camiones aljibes, mientras que la empresa Arauco dispuso brigadistas y maquinaria pesada para hacer líneas de cortafuego.

“Nosotros vivimos estar amenazados por el fuego en Empedrado y nos salvamos, Por eso, ahora si podemos colaborar, lo hacemos inmediatamente para ayudar a quienes están en riesgo”, explicó el dueño de la Pyme forestal EMP, Hernán Valdés, quien logró salvar su aserradero de las llamas en los mega incendios de 2017 y en esta oportunidad, desde la localidad de Empedrado envió sus aljibes a ayudar a Constitución.

La causa era una sola

Leonardo Vergara, gerente regional de Corma en Maule, sostuvo que “las primeras horas fueron fundamentales para evitar la propagación de este siniestro donde hubo un compromiso y coordinación durante toda la noche con recursos de la empresa Arauco, pequeños y medianos empresarios forestales, los bomberos de Constitución y de las comunas vecinas”.

El ejecutivo agregó que “se logró amagar el siniestro sin daños a las villas en riesgo. Aquí se funcionó integradamente: empresas grandes, medianas y chicas, con todo lo que cada uno podía aportar. La causa era una sola: había que evitar que la ciudad se quemara. Si no se lograba controlar el fuego durante la noche, aprovechando que las condiciones climáticas ayudan mucho, el resultado al día siguiente podía ser otro, en especial porque el viento normal de la zona costera, iba a jugar en contra. Esa noche era todo o nada y así actuaron los profesionales, con certera decisión”.

Hugo Albornoz Garrido, vecino del pasaje Pullehue de Villa Verde y cuya vivienda fue habilitada en 2014 tras el terremoto de 2010, comenta que “fue fundamental disponer de piscinas y camiones aljibes en el sector de las dunas. Se notó el trabajo coordinado de las empresas forestales, bomberos y la municipalidad”, apuntó.

Por su parte, Patricio Rodríguez, representante de la sociedad comercial Radiata del Maule contó que “nos pusimos a disposición de bomberos con 4 camiones aljibes pertenecientes a los aserraderos El Pino, Fidel Carrasco, Hernán Valdés y Manuel Muñoz los que sirvieron mucho en las primeras horas del fuego”.

Transportes Maguellines aportó con otros dos camiones aljibes que permitieron abastecer el trabajo de bomberos durante toda la noche. “Recargábamos en los grifos cercanos así permitíamos que el trabajo fuera constante. Nosotros podíamos almacenar 40 mil litros con los dos camiones, más lo que aportaron las otras empresas y uno de 10 mil litros que tiene bomberos de Constitución logramos contener la emergencia”, precisó su representante Felipe Aguilar.

En tanto, el Intendente del Maule, Pablo Milad, se dirigió hasta Constitución para coordinar el ataque a los distintos focos que surgían en las alturas de los cerros de Constitución. Puso a disposición de helicópteros y cuadrillas, los que se sumaron al trabajo iniciado por los equipos locales.

Benjamín García Orellana tiene 34 temporadas de experiencia como brigadista. Hoy trabaja en la empresa Arauco y recuerda esa noche por el peligro que había para los vecinos. “Trabajamos toda la noche y gran parte de la mañana. Para los vecinos fue peligroso y lo importante es que no llegó a la población Villa Verde, donde trabajamos con maquinaria pesada, haciendo cortafuegos, más atrás veníamos nosotros con herramientas logrando contener parte de los focos. En el día llegaron los aviones y helicópteros de la empresa, lo que ayudó a que el fuego no avanzara más”.

La vecina Marianela Rodríguez, tiene claro el esfuerzo que se hizo. “Aquí en los Altos de Chacarilla, los vecinos comenzamos a asustarnos cuando vimos el fuego como a 50 metros de las casas y la prioridad para todos era cuidar la población. Agradecemos el gran apoyo de Carabineros, PDI, Arauco, empresas forestales chicas, que se portaron muy bien con nosotras para enfrentar la emergencia. Miedo pasamos, pero estábamos muy bien apoyados y por ese lado estábamos más tranquilas”, recuerda con emoción.

La tranquilidad ha vuelto a los cerros y con ello sólo el recuerdo de lo que pudo ser una tragedia que se evitó con el trabajo oportuno y desinteresado, fruto de lecciones aprendidas por el sector forestal, las autoridades y la comunidad, tras los mega incendios del 2017. “Hoy hay un alto compromiso del sector forestal, de cualquier tamaño, con la comunidad”, destaca el gerente regional de Corma.

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