“Köpskam”, la vergüenza de comprar ropa

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20 de noviembre de 2019
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Según la ONU, un consumidor compra ahora un 60% más de prendas que hace 15 años y usa la mitad de tiempo cada una de ellas.

La lucha contra el cambio climático es un movimiento con fuerza entre las generaciones más jóvenes que buscan reducir su impacto en el medioambiente. Para conseguirlo y legar un modo de vida sostenible a las que vendrán, están cambiando sus hábitos de consumo.
Recientemente se habló del “flygskam” o la vergüenza a volar, cuyo objetivo era reducir los desplazamientos en avión. Ahora, estos cambios llegan al mundo de la moda a través del “köpskam”, o la vergüenza de comprar ropa nueva.
Este movimiento quiere poner freno a la denominada moda rápida: acabar con el “sobreconsumo” de ropa para reducir la huella medioambiental que deja su producción.

INDUSTRIA TEXTIL
“Se deriva de la necesidad de hacer entender a la industria que su producción debe ser sostenible”, dice Neus Soler, investigadora de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), en unas declaraciones facilitadas por la entidad.
Según la ONU, la industria textil y de moda es la segunda más contaminante del planeta y produce más emisiones de carbono que todos los vuelos y transportes marítimos en el mundo juntos.
La UOC asegura que en los últimos años se ha aumentado la producción llegando a producir seis temporadas.
“Vivimos en una sociedad meramente consumista y todo este consumo excesivo provoca altos niveles de contaminación”, dice Judit Barrullas, profesora de Estudios de Economía y Empresa de la mencionada universidad.
Para fabricar la ropa que usamos a diario se necesitan grandes cantidades de agua, de hecho, esta industria es la segunda mayor consumidora del mundo y genera alrededor del 20% de todas las aguas residuales y vierte medio millón de toneladas de microfibras sintéticas a los océanos cada año. Además, su quema es altamente contaminante.
Según la ONU, un consumidor compra ahora un 60% más de prendas que hace 15 años y usa la mitad de tiempo cada una de ellas.

ROPA SOSTENIBLE
“En este sentido, una industria de la moda más sostenible tiene un papel fundamental que desempeñar”, dijo Naoko Ishii, directora ejecutiva y presidenta del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, a propósito del lanzamiento de La Alianza para Moda Sostenible de las Naciones Unida, en marzo de 2019.
Pero el movimiento climático choca con otras costumbres o hábitos también establecidos y extendidos: el consumo de moda rápida, la exposición en redes sociales y la importancia de la apariencia y el estilo.
Las investigadoras de la UOC señalan que, a partir del año 2000, gracias a la globalización, muchas empresas pudieron deslocalizar su producción, externalizarla, logrando mano de obra muy barata y costes de fabricación más bajos.
Todo esto se tradujo en ropa más económica, en moda rápida. “Se dio en una época de crisis económica en que estos productos baratos encajaron gracias a la pérdida de poder adquisitivo de la sociedad. Y en época postcrisis se ha mantenido, porque permite cambiar de ropa con más frecuencia”, apunta Neus Soler. La solución es hacer un consumo más moderado y ecológicamente consciente de la ropa.

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