José “Veneno” Albornoz fue despedido a lo grande

José Albornoz fue un grande que se ganó el cariño de sus pares por su forma de ser, por tirar la talla de lo lindo y por querer ser un aporte en esta actividad deportiva.

El 20 de enero será por siempre recordado por el mundo del fútbol amateur, ya que de un infarto falleció en esa jornada uno de los máximos artilleros que tuvo Talca, como lo fue el gran José “Veneno” Albornoz. Era de esos delanteros pícaros, peligroso y que andaba con aroma de gol en cada partido.

En definitiva, fue un hombre que vivió por y para el fútbol, pues una vez que terminó su carrera como futbolista, se dedicó por un extenso periodo a organizar torneos de verano con tremendo éxito y entregándole premios a todos los equipos en competencia.

Eran un clásico los certámenes que fueron encabezados por este querido personaje, que el 12 de julio de 2018 pasó por las páginas de la biblia del fútbol amateur, Pasión Deportiva. Y en el último tiempo, de igual forma, le ponía el talento vendiendo implementación deportiva y trofeos, así que este futbolero siempre estuvo ligado a este deporte rey. Quedó feliz y muy contento con salir en este suplemento, en el que se contó su historia deportiva y de vida.

LUTO
El peloteo local y maulino está de luto, porque José Albornoz fue un grande y que se ganó el cariño de sus pares por su forma de ser, por tirar la talla de lo lindo y por querer ser un aporte en esta actividad deportiva que tanto nos apasiona. En su época de jugador, vistió los colores principalmente de Juvenil Seminario, además de jugar en Curicó y en Teno, en los campeonatos particulares que se desarrollaban en esa época.

Fue un delantero cotizado, donde su mejor amigo era el gol. Defendió por largos años la selección de la capital regional del Maule. Todos los equipos lo querían, qué no le ofrecían para que se sumara a estos clubes que mostraban interés en él. Jugó cuanto torneo quiso. También pasó por las filas de Sacachispas y Chispita Junior, elenco último que hoy no existe, pero que en su momento marcó un hito en el barrio Oriente.
Los que más sufrían con este atacante eran los defensas y arqueros, quienes hacían todo lo posible para que no les marcara, pero su olfato goleador era letal.

Una multitud despidió a este personaje del fútbol amateur, que rompió cualquier red.

RECUERDO
Es el recuerdo que dejó este noble futbolista que fue velado en la Parroquia Seminario, ubicada en la calle 5 Poniente, entre 2 y 3 Norte, lugar en el que también fue ayer la misa de despedida, ocasión en la que fue entonado el tema “A mi manera”, de Vicente Fernández.

Luego fue trasladado al Parque Las Rosas, sin antes pasar por la cancha de su querido Seminario.
La familia del fútbol llegó a darle el adiós, muchos de ellos habían compartido camarín o más de alguna pichanga, por eso se fue como un grande, con el aprecio de todos los peloteros.

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