Jesucristo es la mayor y más grande necesidad de la humanidad

No me cabe duda que muchos no estarán de acuerdo con el nombre y contenido de mi columna “Jesucristo es la mayor y más grande necesidad de la humanidad”. No obstante, es una cruda realidad. “Jesús mismo ya lo dijo, separados de mi nada podéis hacer” (Juan 15:5).

Alguien, seguramente dirá, que Jesucristo al enunciar lo anterior, lo dijo para la iglesia, sin embargo, en el contexto bíblico, las directrices de normas y principios que Dios establece en ellas, que son para toda la humanidad (etnias, razas, condición social, intelectual y cultural, entre otras). ¿Cuál es la razón de los grandes problemas en la sociedad? La respuesta es una sola: “El vacío en el alma del hombre, es simplemente la ausencia de Cristo en el alma”.

La abismante separación del hombre con Dios es tan real y desastrosa. ¿Qué fue lo produjo ese distanciamiento? Sin dudas y, tal como lo sanciona la biblia, es el pecado. «Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios» (Romanos 3:23).

Esta cruda realidad, la cual el hombre no es capaz de reconocer, ni menos asumir, es la que corrompe al hombre, sin importar quién es y qué puesto ocupa. Si el hombre aceptara las normas establecidas por Dios, como lo son los “Diez Mandamientos”.

En su primera parte le demanda al hombre sus deberes con su creador y, en la segunda parte, su responsabilidad con su prójimo, ninguno de todos los males que hoy conocemos, afectaría las relaciones entre las personas, instituciones y organismos.

Dios en su palabra, nos señala del cómo deben ser las relaciones en la sociedad, Ejemplo, entre patrones y obreros, si estas conductas se observaran, no existiría las injusticias por parte de los poderosos, ni menos las conductas violentas por parte de los afectados.

La biblia nos dice: “Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres…”. (Efesios 6:5-7). Cuando las normas de Dios no son aceptadas en la sociedad, entonces, aparecen las injusticias. Por ejemplo, el abuso de los poderosos y que la biblia condena. “He aquí, clama el jornal de los obreros… el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros; y los clamores de ellos han entrado en los oídos del Señor…” (Santiago 5: 1-4).

Otras de las consecuencias de la ausencia de Dios en el alma por el pecado del hombre, es lo que hoy nuestra sociedad condena, el brutal crimen de Ámbar, la adolescente de 16 años que fue hallada muerta al interior del domicilio de la pareja de su madre. Esto, sin dudas, nos impacta, no obstante, debo hacer notar que, a diario, en nuestro país hay cientos de manifestaciones de la violencia con que actúa la delincuencia y muchos de esos casos no son resueltos por la justicia.

Esta ausencia de Dios por el pecado del hombre afecta a una gran parte de los padres, quienes olvidan que su mayor responsabilidad son sus hijos. El otro gran vacío de Dios, se da en las escuelas y universidades, muchos de ellos, ridiculizan la fe de los creyentes. Por último, esta ausencia también está en las autoridades, los que ostenta el poder. Si todos comprendieran que sin Dios nada se puede hacer, seria todo distinto, pues ya lo hemos visto, lo bueno en un momento, más tarde será un gran fracaso. Dios nos ayude.

PR Sergio Rodríguez Varela
Consejo de Pastores

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