Impacto de la pandemia en el empleo

Y mirando las cosas en perspectiva, todos los economistas coinciden en que la inversión privada –nacional o extranjera- es el único camino para retomar la generación de empleo.

Cifras muy preocupantes reveló la última encuesta de empleo realizada por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) correspondiente al trimestre de abril y junio del presente año. Los datos señalan, en el caso del Maule, que los ocupados disminuyeron un 19,1% en doce meses, lo cual equivale a 93.986 personas que perdieron su trabajo.

En este contexto, la tasa de desocupación regional se incrementó al 10,8%, esto es, superando los dos dígitos y aumentando en 4,1% en relación al mismo periodo del año pasado. A su vez, los asalariados del sector privado y los trabajadores por cuenta propia fueron los que más incidieron en la contracción del ítem ocupados.

En el primer caso, esto es, los ocupados del sector privado, el descenso es del 14,2%; mientras que respecto a aquellos trabajadores por cuenta propia, el descenso es del 31,8%. A su vez, los ocupados informales disminuyeron un 29,3%, incididos principalmente por las mujeres, por cuanto un 38% de ellas perdió su fuente laboral.

Aunque no se publican los datos por comunas o provincias, claramente ciudades como Linares o Cauquenes deben liderar las estadísticas, incluyendo a Curicó, donde la cuarentena sanitaria obligatoria e indefinida, mantiene todo el sector productivo y comercial literalmente paralizado, debido al alto número de contagios.

En cuanto a la respuesta a esta muy preocupante situación, el Gobierno replicó manifestando que su principal interés, junto con asegurar la vida y salud de los ciudadanos, es impulsar la reactivación económica, para lo cual, existen un conjunto de herramientas de fomento productivo impulsadas desde el sector público.

Pero la magnitud del fenómeno parece sobrepasar con creces cualquier estimación o programa público. Prueba de ello es que, una vez abierto el plazo de un año para retirar el 10% de los fondos de las AFP, en el primer día un tercio de los cotizantes formalizó esta solicitud y más de la mitad lo hizo por el monto total.

Esto quiere decir claramente que la gente necesita liquidez, hoy más que nunca, por cuanto existen deudas y la propia supervivencia familiar en riesgo. Ante ello, el diseño de programas sociales focalizados parece no ser suficiente, aunque no se puede desconocer que son un apoyo decisivo para familias más vulnerables.

La entrega masiva de cajas de alimentos, el ingreso familiar de emergencia y los aportes para la clase media, reflejan un interés manifiesto del Gobierno por acudir en auxilio de los distintos sectores sociales. Miles de familias se verán respaldas con estas medidas, claramente, pero faltan miles más que esperan una mano solidaria.

Y mirando las cosas en perspectiva, todos los economistas coinciden en que la inversión privada –nacional o extranjera- es el único camino para retomar la generación de empleo. Así ocurre con las grandes empresas, las cuales generan miles de puestos de trabajo y traen encadenados a proveedores y distribuidores.

En el caso de la Pyme, la clave pasa por ampliar los programas de ayuda, por cuanto es incompatible que una política económica y social termine pasando por la decisión tecnocrática e irrebatible de los bancos. Al igual como ocurrió con el 10%, se debe generar un mecanismo de ayuda directa para las pequeñas y medianas empresas.

Chile está comenzando a visualizar índices positivos en materia sanitaria, pero a todo ello subyace la crisis económica y social. Es allí donde se necesitan medidas más audaces y decisivas, mirando lo que ocurrió con el retiro de los fondos previsionales. De esto depende la sobrevivencia de millones de familias.

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