Hastío, miedo e indiferencia

Sr. Director:
Viví los hechos sociales de los años ‘70 y ‘80 y, jamás, había visto tanta violencia, irracionalidad y destrucción sin sentido, como ahora. Claramente ya las protestas por demandas sociales pasaron, están siendo trabajadas y algunos resultados ya se ven. Lo que ahora tenemos es simple vandalismo, pillaje, robos puros y simples, impulsados por delincuentes aliados con narcos y amparados por autores intelectuales que aún se encuentran en las sombras.

¿Qué hacer en estas circunstancias? Si el gobierno no cumple con su misión fundamental que es mantener o devolver el orden público, las razones para ello podrán ser varias, pero nos interesa el resultado, hoy no existe seguridad ninguna, la autoridad no es respetada y la población está desvalida.
Hay una mescla de hastío con miedo. Hastío, porque luego de más de seis semanas, la tensión nos enferma. Hay desanimo general, ante el entorno de destrucción, violencia e impunidad que nos rodea. La gente trata de salvar lo que le ha costado esfuerzos, y todo se detiene, baja la actividad en todo orden, y vamos a la paralización.

Miedo, claro que hay miedo. La gente común no está preparada para enfrentarse a los vándalos, no tiene ni los conocimientos, ni los elementos, ya que la población común fue desarmada por el Estado, y hoy quienes tienen el monopolio de las armas, no las usan por la causa que sea, ni dan la seguridad que la población requiere.
Hay también indiferencia en mucha gente, como si lo que pasara no lo afecta, eso es típico, nadie defiende lo ajeno, no se arriesga a quedar herido o peor, por lo del vecino, como si mañana no le toca a él, aquí se conocen los caracteres de cada cual. La solidaridad parece ser en otros ámbitos.

Dr. Joaquín Montero

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