Figuras: Mario Lorenzo Opazo

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26 de septiembre de 2019
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Junto a Coffito, el perrito regalón de la casa y mientras le hace cariño, Mario Lorenzo Opazo (62 años), comienza una entretenida conversación con la “Biblia del fútbol amateur”, en el living de su casa, sobre su tremenda ni que historia deportiva.

Y tiempo faltó… ya que, si fuera por eso, hasta hoy se estaría hablando con este personaje que, pese a que está medio alejado de la cosita, debido a su trabajo en Productos Fernández, igual Pascual se pega su arrancadita para defender los colores de su querido Unión Pacífico.

Si bien a temprana edad se fue a Santiago, lugar en el que llegó a las juveniles de la Universidad de Chile, donde estuvo a un paso de debutar en el primer equipo, sus raíces en el barrio de la Manso de Velasco lo devolvieron a Talca, para primero, estar cerca de sus viejos, en la década de los 80, pero también para defender los colores de los “humildes”, en campañas históricas.

Dorada

Fue inclusive en una de las épocas doradas del cuadro calipso que este volante ofensivo, con pasos también en equipos de Segunda División, como Ferroviarios y también de Tercera División, como Talca National y Curicó Unido, consiguió uno de los títulos más importante de esta institución talquina. Se trató de la Copa de Campeones,
en serie de honor y también la Recopa de 1989, temporada en la que
esta escuadra talquina hizo vibrar a su gente. “En esos años se daba mucho que la familia acompañaba. De hecho, para los partidos de Copa llenábamos tres buses. Me acuerdo que, tras la definición en Molina, veníamos todos cantando. Fue muy bonito y la barra se acuerda muy bien de ese logro”.

Tras la obtención de aquel campeonato, el DT Luis “Torito” Zúñiga elogiaba a este verdadero “crack” en las páginas doradas de Diario el Centro. “Es otro reloj, y además líder. En él descansa el equipo. Es la figura del plantel y además el capitán, rol que desempeña con gran clase y categoría”, decía la nota del sábado 29 de julio de aquel año 89’.

Por más

Sumado a eso, fue pieza inamovible en las distintas selecciones de Talca. No por nada conformó cuatro, mostrando todo su talento.

Ya con el tiempo, en las series de 35, 45 y 50 también las siguió haciendo toditas. Si bien, actualmente, está casi en edad de jubilarse, y sus adversarios le sacan más de 10 cachos de diferencia, cuando juega en 50, sigue dándole a la de cuero cuando puede.

“Sigo jugando para sentirme bien. Gracias a Dios, con 62 años, no siento lesiones, pero sí uno va bajando el ritmo por el trabajo y también tiene que darle paso a los más jóvenes”, sostuvo.

Consultado por si ha pensado en colgar los botines, Opazo acotó: “A veces pasa por la mente el retiro, pero mientras me sienta bien, lo haré. Además, el fútbol te ayuda harto a mantenerte bien, entonces dan ganas de seguir. Obviamente menos de lo que uno aportaba”.

Orgullo

Mario Opazo vivió uno de los momentos más importantes del fútbol amateur talquino, años en los que se veían a grandes jugadores con técnica exquisita, situación que comenta ha venido cambiando. “Hoy en día el fútbol es más físico que técnico. Se juega mucho por las bandas, se han venido perdiendo los 10 clásicos. Hoy se le da harto énfasis al tema físico, pero se obvia lo técnico y por eso se ven muchas equivocaciones. Pero ya no se ven de esos jugadores superdotados técnicamente, que había en todos los equipos de los 80’”.

Gran orgullo guarda este personaje por dos camisetas que le marcaron. “El haber defendido la camiseta azul (Universidad de Chile), es mi mayor orgullo deportivo, al igual que Pacífico. Tenemos muy buenos compañeros, muy buenos jugadores y esa campaña del año 1989 me marcó”. No obstante, el mayor orgullo es su familia que la compone su esposa Susana Valenzuela, quien desde siempre lo acompañó a la cancha. También está su hija Susana, que hoy cumple 30 años y a quien le envió un emotivo saludo:“En este día especial espero tengas un increíble día, te amo mucha hija querida “. Su otra regalona es Bárbara, la menor del clan, sin olvidar, obviamente, al regalón de la casa, Coffito, quien hasta el final de esta entrevista estuvo con este tremendo personaje, ahí en el tradicional barrio de la Manso de Velasco.

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