Figuras del folclor amateur: Walter “El Rey del Pescado Frito” Giménez

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23 de enero de 2020
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Walter Ricardo Giménez Pinto. Apodo: "El rey del pescado frito" tiene 65 años.

Nació en Victoria, región de La Araucanía, y vivió en Santiago, pero es un talquino por adopción. Se trata de Walter Giménez, actual secretario del Club Deportivo Villa La Florida. Cuando tenía alrededor de 20 años, el entonces presidente de Talca National, Juan Cáceres, lo trajo desde Palestino, para jugar en la Tercera División. Ahí comenzó su larga historia con las pichangas maulinas. Incluso, se calzó el buzo de DT para sacar campeón al Club Deportivo Nueva Abate Molina en 1996. También mojó la camiseta de Atlético Comercio, donde después llegó a ser delegado y director. Es que su carrera como futbolista tuvo un abrupto final al sufrir un accidente vehicular. “Estuvieron a punto de amputarme el brazo y de ahí no pude jugar más”, lamentó.

“GANAR PUNTOS”
Luego se dedicó a las labores administrativas y dirigenciales. “Tengo una historia reconocida de ser delegado y ‘ganar puntos’”, aseguró. Su fama radica en que siempre le buscaba la quinta pata al gato para encontrar un error de los rivales y escalar en la tabla. “Para hacer bien la gestión, uno tiene que ir aprendiendo. Yo me leía los artículos y los reglamentos. Por ejemplo, una vez, en un partido de serie de honor entre Comercio y Talca National, me di cuenta de que estaba jugando un niño de 16 años y para eso tenía que tener el permiso de los papás y él no lo tenía. Me decían ‘hay que ganar los puntos en cancha’. ¡Pero hay que ver los reglamentos! Ganamos hartos puntos así”, expresó.

Anécdota: “Una vez, cuando yo jugaba en Comercio, en un partido se agarraron a combos los dos equipos y el árbitro empezó a anotar los números. Eso fue un fin de semana. El día lunes yo andaba en el centro y me dicen ‘oye, ¿por qué te tiraron dos años?’. ‘¿Dos años de qué, si yo nunca he estado metido en nada?’, le respondí. Me dijo ‘no, si vas informado’. Tuve que hablar el tema, pero todos se tiraron la pelota unos con otros y me mamé dos años sin poder jugar y ni siquiera había estado en la pelea”.

REGLAMENTO
Hoy en día, es secretario del Club Deportivo Villa La Florida desde hace casi 10 años, donde trabajaba con su fallecido amigo Fernando Corvalán. “Él me enseñó todo esto”, valoró. También administra la cancha sintética de La Florida, donde es empleado de la junta de vecinos del sector.

Ahí también ha hecho de las suyas. Por ejemplo, cuando cachaba que un futbolista jugaba con zapatillas -algo que antes estaba prohibido-, lo sapeaba al toque y se metía los puntos al bolsillo. Ahora que se permite usar ese tipo de calzado en las pichangas sobre césped artificial, igual anda ojo al charqui, porque a algunos se les olvida y también lo usan en cualquier superficie. Maneja las normas al revés y al derecho. “Yo, de repente, en vez de leer el diario me pongo a leer el reglamento, porque hay cosas básicas que uno tiene que saber”, explicó.

VEEDOR
Giménez se las da de veedor, ya que aprovecha que siempre está en la cancha para echarle el ojo a los talentos y llevarlos para el Club Deportivo Villa La Florida. “Yo soy el que ficho y hago todas las cosas. Ando con los papeles en el auto”, contó. Sin embargo, Walter siente que muchas veces su labor pasa desapercibida. “Es una pega sacrificada. La gente no se da cuenta de todo lo que hace uno, pero a uno le gusta y trata de hacerlo bien”, reflexionó.

“Por ejemplo, si nos toca jugar de local a las 14.00 horas, yo ando aquí a las 8.00 de la mañana viendo que los camarines hay que entregarlos limpios, viendo los equipos, si los balones estén bien inflados y vas haciendo cosas y cosas, y no te das cuenta que te vas a las 12 de la noche. Y cometes un error y andas en la boca de las personas. No hacen nada, pero te critican”, afirmó. En ese sentido, agregó: “De repente hay mucha envidia, te descalifican y andan diciendo que uno es agrandado, pero yo soy normal y me gusta que todo ande bien”.

AMISTAD
De todas formas, Giménez afirmó que lo más bonito de vivir del fútbol amateur es “la amistad, conocer harta gente se habla de fútbol y así se pasa el día. Incluso, tenemos cable y vemos los partidos en la pérgola”. También pudo compartir con grandes figuras como Claudio Borghi y Esteban Paredes, quienes han sido invitados a la fiesta que organiza cada año la familia Ferrada.

Pero Walter tiene otra faceta que también lo hizo popular. “En el año ‘91 le correspondió hacer la Copa de Campeones a Comercio. Empecé a hacer pescado frito y me di cuenta de que mucha gente no iba a jugar, pero iba a comer pescado frito. Nos fue muy bien y me pusieron el apodo de ‘El Rey del Pescado Frito’. Y donde ando me dicen ‘¿y cuándo vas a hacer pescado frito?’. Incluso la gente de las casas bonitas que están al frente, de esos chalé, llegaban con budineras para llevarse el pescado frito para la casa. Supongo que me quedaban buenos, porque los vendía todos. Después he hecho eventos y hartas actividades sociales”, relató orgulloso.

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