Figuras del folclor amateur: Nelson «Flaco» Miranda

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20 de marzo de 2020
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Desde broca cochi que Nelson Miranda la goza con las Quintas Unidas. “Me inicié jugando en las canchas de Schorr y Concha, desde los 8 años más o menos”, recordó. Allí fueron sus primeros pasos, donde nació este amor que perdura hasta hoy, cuando acaba de festejar 68 pepas.

“Éramos criados en el mismo barrio, estábamos cerquita del club, donde muchos nos enseñaron a jugar a nosotros”, valoró el “Flaco”, como le apodan a este histórico arquero de la institución. Es que, en esos tiempos, se las rebuscaba para salir a pichanguear.

“Vivíamos en una corrida de piezas en la fábrica. Tenían como 10 ó 12 casas, entrando hacia la empresa. Ahí mi papá trabajaba, nosotros le ayudábamos y, cuando salíamos del colegio, nos arrancábamos para la cancha”, contó sobre sus inicios con la pelotita, tiempos en que el cucharón le empezó a latir con las Quintas Unidas. “Es un sentimiento que es impagable por toda la enseñanza. Yo he dado harto también por ellos, pero siempre de corazón, no he esperado nunca nada”, recalcó.

Miranda creció con los colores azul y blanco e, incluso, cuando apenas tenía 17 años llegó a serie de honor; sin embargo, también jugó en otros equipos de forma paralela. Hizo las cadetes en el 18 de Septiembre, razón por la cual le tiene mucho cariño, y de ahí saltó a Talca National. Luego pasó al 21 de Mayo y de ahí a Bella Unión, en San Clemente.

En esos tiempos, se las arreglaba para jugar con su escuadra de turno y, al mismo tiempo, viajar al campo con las Quintas Unidas, elenco que posteriormente se integró a la Asociación de Fútbol de Talca, momento en el cual el “Flaco” se fue con camas y petacas al equipo de sus amores.

ARCO
Miranda no siempre fue portero. De hecho, en las cadetes del 18 de Septiembre hizo las veces de puntero derecho. Nada raro, considerando que también le aplicaba al atletismo. Sin embargo, su destino estaba bajo los tres tubos. “El finao Óscar Andrade, en Rangers, fue el primero en colocarme al arco, yo tenía como 15 años más o menos”, puntualizó.

En ese puesto hizo de las suyas, poniéndole los pelos de punta a hinchas y compañeros. “De repente uno hacías sus loqueras, como tomar la pelota y salir jugando. Como uno era delantero, sabía con los pies”, afirmó. Eso sí, reconoció que más de alguna vez se mandó un condoro, pero después seguía en la misma. “Era lo que uno sentía y, entre mis loqueras, lo hacía bien. Así salí campeón con Jarman, con la Fósforo llegamos siempre a finales en los Laborales y también en los Monumentales”, argumentó.

No obstante, algunos se molestaban con su estilo. “Una vez, llegué desde el arco sur hasta el norte con la pelota dominada y, en la esquina de la cancha, un rival me agarró a patadas por detrás. Pensó que yo estaba haciendo burlas, pero no era eso. No lo expulsaron, quizás hasta el árbitro creyó que era una provocación. Fue fuerte, pero, como dicen todos, eso queda en cancha”, relató.

Anécdota: “Yo venía jugando mis últimos partidos en serie de honor por la Fósforo y nos tocó contra las Quintas. El entrenador me dejó afuera, porque yo era de las Quintas, pero él no sabía mi pensamiento: si yo estaba jugando por ellos, era porque me la podía. Laboralmente, tenía que defender al equipo donde yo estaba trabajando. Le dije que por qué había hecho eso, si yo venía jugando bien. Yo de ahí renegué de seguir por la Fósforo en serie ‘A’. Nos ganaron 1-0 y yo no quise entrar al camarín y me fui a celebrar con los de las Quintas, de picao”.

EXPERIENCIA
Pero esas historias son parte del pasado. Miranda se retiró hace más de 10 años, aunque ha seguido vinculado a las Quintas Unidas, primero como dirigente y ahora colaborando desde donde pueda. “Uno sabe el sacrificio y por eso mismo uno está ayudando”, aseguró.

Su identificación con el club no pasa desapercibida. “Los chiquillos que están a cargo me tratan bien, me respetan por la historia y porque me porto bien. A veces, a los niños les llevo un par de bebidas o algo para el desayuno. Antes les dábamos manzanitas cuando partimos con esto”, afirmó.

Uno de sus principales objetivos es traspasar su experiencia. “Tiene que haber renovación. Nosotros cumplimos con haber estado metidos, pero igual estamos de atrás diciéndole a los chiquillos: ‘Tienen que hacer esto o esto otro’. Hay algunos que dejamos de jugar hace más de 10 años, pero igual estamos ahí apoyándolos e incentivándolos”, expresó.

Por esta razón, y más allá de algunos problemas de salud que le impiden estar mucho rato de pie, el “Flaco” Miranda sigue apoyando y vibrando con cada pichanga de las Quintas, un amor que ya se extiende por seis décadas.

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