Figuras del folclor amateur: Juan Pablo «Huaso» Loyola

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13 de marzo de 2020
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leva casi 40 años pichangueando en diversos clubes del fútbol amateur maulino, pero a Juan Pablo Loyola le brillan los ojos a la hora de hablar de San Martín Boy’s. Si bien llegó al club cuando ya estaba grandecito, el cucharón le empezó a latir de cabro chico con este equipo, que era la escuadra de su barrio, la Villa Edén.

“Nací en ese sector, pero se dio que yo tuve otro pasado y me costó llegar un poco, pero finalmente lo hice”, recalcó.

Hoy en día, el “Huaso”, como le apodan por su faceta de agricultor, continúa poniéndole talento en las canchas vistiendo la casaquilla de San Martín Boy’s en la serie de 50 pepas.

Sus inicios con la pelotita fueron en las divisiones inferiores de Rangers, tras lo cual hizo su debut en el balompié amateur siendo un veinteañero, en Regimiento Talca, que por ese tiempo competía en la Asofútbol. No duró mucho allí. “Yo ya tenía otras expectativas y me fui a Atlético Comercio”, reconoció.

Su ansiado fichaje por San Martín Boy’s se concretó cuando tenía 26 años. “Fue una alegría tremenda. Yo ahí realmente empecé a jugar por amor a la camiseta, al fútbol, a mi barrio y a mis amigos”, destacó.

No obstante, confesó: “Tengo mucho cariño por la gente de Brilla El Sol. Si yo no tuviera mi corazón celeste, a lo mejor estaría allí”.

DOLIDOS
Con San Martín Boy’s consiguió uno de los mayores logros de su carrera amateur al titularse campeón de la Asociación Talca en 1989, uno de los tantos trofeos que ha levantado.

Sin embargo, cuando tenía 36 años, regresó a Atlético Comercio porque el técnico lo convenció para jugar en serie de honor, aunque después de algunos años volvió a San Martín. Pero ahí no se termina la historia, ya que –tras algunos temas dirigenciales– nuevamente decidió abandonar el club para irse a Quintas Unidas.

“Estaban todos tristes, medio enojados y dolidos. Y es lógico. Si hiciera eso ahora, sería como cortarme la cabeza. No podría irme otra vez”, afirmó Loyola.

Había un motivo especial para fichar por Quintas Unidas. “Los fundadores fueron mis antepasados: mi bisabuela, mi abuelo, mi papá y mi hermano. Era como saldar una deuda que yo tenía”, explicó.

Ese traspaso generacional aún se mantiene. “Mi hijo se inició en la escuela de fútbol de Comercio y todas las cadetes las hizo en San Martín. Cuando yo me fui a las Quintas, él me siguió y aún continúa allí, pero yo estuve dos años no más y me volví”, contó el “Huaso”.

En ese sentido, aclaró que, pese a esa herencia familiar, el equipo de sus amores es otro. “Mi corazón siempre ha sido celeste, porque yo nací a media cuadra de mi club”, aseguró.

OPERACIÓN
Tras estar dos años en Quintas Unidas, Loyola estuvo al borde del retiro. “Yo tenía el ligamento cruzado cortado, una artrosis, la rótula pegada, los meniscos rotos… tenía la escoba. Acá en Talca, el diagnóstico que tuve de un doctor, fue que no iba a poder jugar nunca más a la pelota. Para uno, que vive de esta pasión, es difícil aceptar eso. Hice todo lo posible por tratar de solucionar ese problema”, detalló.

Por esa razón, se fue a Santiago a ver si había alguna fórmula para seguir poniéndole weno dentro de la cancha. Así fue como en 2005 se terminó operando con una eminencia, como lo es el médico Roberto Yáñez, quien se codea con las figuras de Colo-Colo y la Selección Chilena, entre otros deportistas de renombre nacional e internacional.

“Yo llegué a buscarlo a él y me hizo una entrevista. Me vio los exámenes y estaban pa’l gato. Me dijo: ‘Tranquilo, hombre, te voy a dejar la rodilla para que juegues 20 años más’. Yo, con eso, era igual que un cabro chico cuando le dan un dulce o un chocolate. Y así ha sido”, relató Loyola.

El “Huaso” se tuvo que mamar dos años sin pichangas debido al proceso de recuperación. Pero, después de ello, pudo volver a las canchas y regresó a San Martín Boy’s.

AMIGOS
Durante su carrera, Loyola, que siempre le ha puesto talento en el mediocampo, defendió a otros equipos de forma paralela, como, por ejemplo, a Paso Moya, con el cual consiguió varios títulos locales y regionales, además de ganar un par de Monumentales. También reforzó a elencos como Brilla El Sol, Aurora de Chile y Sacachispas.

Por lo mismo, compartió camarín con muchos jugadores con los cuales ha generado relaciones de amistad. Por ende, también hay varias historias anecdóticas. “Una vez, estábamos forcejeando con un rival para ver quién llegaba primero a la pelota. En ese tiempo, éramos casi enemigos, porque no nos saludábamos muy atentos.

Me pegó un combo cortito y el árbitro no lo vio. Ahora somos amigos. Una vez, cuando nos acordábamos de ese tema, a él le daba vergüenza y se reía. Yo también. Son cosas que pasan y que después, afuera, se olvidan”, afirmó el “Huaso”.

En ese sentido, agregó: “Tengo varios amigos que me pegaban, pero ahora, cuando juego contra ellos, me marcan como a un metro o solo me toman de la camiseta”.

DIRIGENTE
Actualmente, Loyola también es director en San Martín Boy’s. “Se da porque uno va pasando etapas. Es una necesidad que tenemos de estar traspasando la experiencia. Cuando joven, uno dice: ‘Yo no sería nunca dirigente’, pero uno no ve todo lo que trabajan.

Se necesita harta responsabilidad y compromiso. Uno se da cuenta solo cuando está ahí. El jugador solamente viene a la cancha, juega y se va. O, a veces, se queda al tercer tiempo, pero no tiene idea de lo que se hace en la semana”, sostuvo.

Es que el “Huaso” las ha hecho todas y también se ha puesto el buzo de entrenador en un par de ocasiones. Pero la pasión está dentro de la cancha, por lo que, pese a su operación de la rodilla, seguirá mostrando su talento y, al menos por ahora, no piensa colgar los botines.

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