Figuras del folclor amateur: Domingo «Chuma» Verdugo

Más de medio siglo vinculado al Club Deportivo Nueva Abate Molina tiene Domingo Verdugo Tapia, conocido popularmente como el “Chuma”. “Es mi segunda casa”, repite orgullosamente, una y otra vez, a la hora de hablar de esta institución.

Es que este amor empezó cuando tenía apenas 10 años y sigue latente hasta el día de hoy. “Me voy a morir ahí”, afirmó sin dudarlo. “Mis colores son blanco y verde. He tenido varias posibilidades de irme a otro club, pero siempre lo he rechazado y me he quedado”, aseguró.

TAREAS
Su historia comenzó cuando era cabro chico, pero con el correr de los años sus funciones se fueron ampliando: pasó de ser futbolista a ponerse el buzo de entrenador y también se aplicó con las tareas administrativas como dirigente.

Hoy tiene 61 años y se las da de gerente técnico y, además, asesora al DT Marcelo Fuentes en serie de honor. Pero eso no es todo: el “Chuma” también le pone weno con las labores domésticas. “He hecho de todo: lavar, barrer, limpiar… lo que haga falta en el Club… Es nuestra casa… Y cuando uno está en la casa, hace de todo”, explicó.

FUNDADOR
El pecho se le infla cada vez que habla del NAM. “Significa todo para mí, porque me entregó diversión cuando fui niño, tuve buenos dirigentes que me enseñaron a ser de una sola línea, a ser transparente, educado, todo lo básico y lo más fundamental”, recalcó.

En ese sentido, agregó: “El fundador, don Pedro Leiva, fue el que me enseñó que el Club Deportivo era la segunda casa, que lo teníamos que cuidar y amar. Eso le trato de traspasar a los más jóvenes, que el Club Deportivo no solo es de la persona que lo dirige, sino que es de todos y todos tienen que cuidarlo y quererlo”.

DESAZÓN
A la hora de hacer una mirada un poco más global, el “Chuma” ve con algo de desazón la realidad actual. “Hoy en día, desgraciadamente, no hay serie de honor en el fútbol amateur, solamente se juega por amor a la plata. No como antiguamente que uno jugaba por amor a la camiseta. Se nota en las canchas. Eso me genera angustia e impotencia”, lamentó.

Por esta razón, le envió un consejo a los jóvenes, sobre todo a esos que andan por malos pasos y que se alejan del espíritu del deporte: “Que le pongan ganas y que dejen los vicios, porque en todos los clubes hay mucho de eso. Antes era raro ver a un niño tomarse una cerveza, ahora los cabros chicos de 12 años andan con una en la mano”.

ARGENTINA
En sus inicios, Verdugo estuvo en Nueva Abate Molina hasta infantil B y luego militó en las cadetes de Rangers, pero después de unos años regresó al club de sus amores. Posteriormente, cuando ya había colgado los botines, se fue a vivir algunos años a Argentina, donde asumió como entrenador del Club Volantes Unidos, de Malargüe, con el cual levantó tres títulos y fue dos veces vicecampeón. “Fueron años buenísimos, en lo laboral y en lo deportivo”, recordó.

Eso sí, no se le hizo fácil convencer a los peloteros trasandinos. “Me costó dos años que ellos vieran el trabajo que estaba haciendo yo. Los argentinos te dan todo, pero te exigen todo. Me costó ambientarme, a medida que se fueron dando los resultados, me empezaron a creer. Y ahí agarré el mando y no me sacó nadie”, afirmó.

SUEÑO
El “Chuma” se ilusiona con armar una pichanga entre Nueva Abate Molina y Volantes Unidos. “Ese es el sueño mío. Algún día voy a lograrlo, porque tengo hartas amistades allá que quieren venir a jugar. Desgraciadamente, no tenemos los recursos. Ellos te invitan y después tú tienes que recibirlos acá. Hay que darles alimentación, alojamiento, porque tú llegas al otro lado y te dan de todo. No tenemos los medios, porque allá es otro nivel, en todo sentido… tienen más dinero, más gente, más de todo”, expresó.

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