Falta de empleos formales sería el detonante del trabajo por cuenta propia en la región

La investigación con carácter cualitativa también dictaminó las precariedades de este empleo, así como los bajos salarios obtenidos por el mismo, los cuales no superan el ingreso mínimo

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30 de diciembre de 2019
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Oficios tradicionales como la artesanía son algunas de las ocupaciones más usuales dentro de los trabajos por cuenta propia.

Un estudio desarrollando en terreno durante el último trimestre del 2019 por especialistas del Observatorio Laboral del Maule (OLM), determinó que la falta de acceso al mercado formal del empleo motiva a los trabajadores a buscar nuevas oportunidades como independientes dentro del marco de informalidad.

Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en la Región del Maule existen más de 107 mil trabajadores empleados por cuenta propia, lo que representa más del 22% del total de los ocupados.
Claudio Vázquez, sociólogo e investigador del Observatorio Laboral del Maule puntualizó que los encuestados pertenecían a los sectores de la pequeña agricultura, el comercio y a la industria manufacturera, al considerar que dentro de estos tres rubros se concentra más del 60% de los trabajadores por cuenta propia existentes en el Maule.

“El propósito del estudio era identificar justamente la estrategia que ellos utilizan para sobrevivir y dictaminar si el trabajo por cuenta propia era como estrategia de sobrevivencia o tenían alguna otra proyección, pensando que muchos de ellos transitan entre la formalidad y la informalidad”, especificó el profesional.

Sostuvo que los consultados -cuyo perfil educativo no sobrepasa la enseñanza básica- pertenecen a las comunas de Curicó, Colbún, San Clemente, Talca, Linares, Sagrada Familia, San Javier y Constitución.

SUBSISTENCIA
“Estamos hablando de personas que desarrollan su emprendimiento prácticamente a nivel de subsistencia, por lo que se han dedicado al oficio, ya sea porque son una herencia familiar como en el sector vitivinícola, o en el oficio de la vulcanización cuyo oficio heredaron de sus padres”, comentó el sociólogo.

Confirmó que muchos de estos oficios tienen un carácter familiar, ocupado en un alto porcentaje por personas mayores, provocado por el estigma que presenta el mercado laboral para emplear a trabajadores de grupos etarios de edad avanzada.

Señaló también que el trabajo por cuenta propia para estas personas se ha convertido como un mecanismo de supervivencia, siendo el vínculo para poder subsistir y desarrollarse económicamente, dado que no han podido encontrar trabajo formal.

“Son personas que cuentan con propuestas estacionarias como trabajar en la cosecha de la fruta durante el verano, puesto que la agricultura temporera absorbe una cantidad de mano de obra importante y, luego del cese de estas labores, se suman al comercio informal”, ejemplificó.

BAJOS SALARIOS
Afirmó Claudio Vásquez, que el promedio de ingresos de los encuestados es de tan solo 280 mil pesos al mes, lo que representa menos del sueldo mínimo, ratificando la situación de precariedad permanente de estas personas.

“Muchos de ellos desarrollan su actividad en la vía pública como es el caso del comercio, representando empleos muy precarios sin acceso a salud, previsión social, vacaciones o licencias médicas, lo que los obligan a trabajar a cualquier costo para poder obtener ingresos”, acotó.

Según este investigador “entre los aspectos positivos, sobresale que ellos son sus propios jefes, que no tienen que regirse por un horario, siendo parte de los argumentos que ellos destacaron como favorable para ellos mismos”.

Sostuvo que, a pesar de convivir en la informalidad, son parte de la población económicamente activa, añadiendo que los mismos desarrollan actividades muy tradicionales en la región como los talabarteros y los artesanos de crin, unido a aquellos que prestan un servicio a la comunidad, como lo son los vendedores ambulantes de confituras u otros productos.

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