Expectativas peligrosas

En Iquique, el 21 de mayo, el ministro Jaime Mañalich se hizo eco de las palabras del Presidente Piñera en La Moneda en la conmemoración del Día de las Glorias Navales.

El Jefe del Estado, acorde la tónica del gobierno en los últimos días, apuntó desde Santiago a lograr la unidad de los chilenos en la grave emergencia. Aseguró que “hoy nuevamente nuestro pueblo, nuestra patria enfrenta grandes adversidades y desafíos, y también una contienda desigual. Por una parte, la pandemia sanitaria del coronavirus y por otra, la pandemia social de la recesión”.

“Hoy tampoco son tiempos para arriar nuestras banderas, hoy también es tiempo de heroísmo y grandeza. Probablemente, los chilenos de hoy no tendremos la oportunidad de mostrar nuestro heroísmo y nuestro amor por Chile de la forma sublime en que lo hizo Arturo Prat en Iquique ese 21 de mayo, entregando su vida por nuestra patria, pero todos tenemos la oportunidad de mostrar también nuestro sentido de grandeza y amor por la patria”, afirmó

El ministro de Salud, en Iquique, hizo una fuerte advertencia ante el peligro de bajar la guardia.
Este riesgo, enfatizó, se corre en todo Chile, igual como sucedió precisamente en la región de Tarapacá: “La calma con la que se desarrolló la primera fase de la pandemia en esta ciudad y en esta región, produjo una suerte de tranquilidad que permitió más contacto, más fiestas, más reuniones. Y a lo mejor, como autoridad fallamos en ser suficientemente enérgicos y drásticos, en mantener medidas más estrictas o vigilarlas».

La toma de conciencia de que lo peor está recién empezando, se tradujo en una serie de estrictas medidas: cuarentena prácticamente en toda la capital, cordones sanitarios para impedir que se repitieran las salidas por el fin de semana del 21 de mayo, mayor control de las restricciones y altas sanciones, económicas y penales, para los infractores.

En La Moneda anticipaban que la segunda quincena de mayo sería la más intensa hasta ahora. A partir del lunes 11 el Presidente realizó diversas reuniones virtuales (vía Zoom) con periodistas, comentaristas, la directiva del Instituto de Chile y de las seis academias chilenas. En ellas explicó las medidas aplicadas y agradeció las sugerencias provenientes de sus interlocutores y otros grupos. El domingo 17 hizo una exposición en cadena nacional en que resumió los esfuerzos hechos desde enero y repitió su idea de que las pandemias eran dos: la del covid-19 y la crisis social y económica. Anunció también la entrega de paquetes con alimentos para los sectores más afectados.

Desafortunadamente, no precisó las fechas de entrega. El problema resultante fue que inevitablemente se generaron enormes expectativas. En la comuna de El Bosque y otros lugares, se organizaron violentas protestas que encendieron las alarmas y recordaron las de octubre y noviembre pasados.
Como consecuencia, el conciliador discurso presidencial se disipó rápidamente. Aunque algunos alcaldes lograron entregar las primeras cajas de alimentos, el Presidente y el Ministro debieron reiterar su mensaje de unidad, tal como lo hicieron el jueves pasado.

El ansiado efecto positivo del discurso del 17 de mayo se frustró en gran parte, como insistieron los comentaristas más críticos.

Entre ellos, por cierto, hay que consignar una vez más al ácido columnista Carlos Peña.

Abraham Santibáñez

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