“Este montaje tiene que ver con una justicia que clama la nueva generación”

Con funciones en el Centro de Extensión de la UCM y el anfiteatro de Llongocura, esta obra se basa en una investigación hecha con las sobrevivientes de un recinto de tortura en Santiago.

“Irán 3037” aborda delicados temas como la violencia político–sexual y el abuso que viven las mujeres en lo cotidiano.

Como un horror que sigue a través del tiempo, mutado en diversas formas, la obra teatral “Irán 3037” muestra cómo en la actualidad dentro de una familia que habita una casa que en el pasado fue un centro de torturas de la Dina donde se violaron los derechos humanos de muchas mujeres, una adolescente destapa el secreto, y además reconoce en ella misma los abusos que ha sufrido en su vida.

“Pensamos en que fuese la hija de esta familia que nosotros ponemos en escena quien descubra y tenga una actitud de querer, porque es un poco terrible que nadie de la familia empatice con el dolor que se le provocó allí a tantas mujeres en dictadura”, expresa Patricia Artés, directora de la obra.

Este aclamado montaje de la Plataforma Escena, Crítica y Memoria que recorrió escenarios en Santiago durante el 2019, llega esta semana a la región para presentarse primero en el Centro de Extensión de la Universidad Católica del Maule este viernes a las 20.00 horas. Al día siguiente estarán en la Sexta Trilla de las Artes de Llongocura (gracias a la coproducción de Extensión UCM), a las 22.30 horas.

LA JUVENTUD Y LA JUSTICIA
Que el personaje que saca todo a la luz sea una adolescente admite también otras lecturas. “Hace referencia también a una cuestión generacional que se venía dando desde incluso antes de lo que está pasando ahora, desde el 18 de octubre, en tanto que la juventud viene a mirar las cosas de otra manera. Por eso la niña además empieza a descubrir también, o a mirar los propios abusos que ha vivido por ser mujer. Entonces ella más que tener una actitud de víctima empieza a tener una actitud como cuestionadora; tiene que ver con una justicia que clama la nueva generación”, explica Patricia.

¿Puede ser reparador para las víctimas que este tema se aborde a través de un montaje de teatro?
“Sí, por supuesto, porque hablando con una de las mujeres sobrevivientes de este centro de torturas -porque nosotros hicimos un trabajo arduo también de investigación- nos señalaba que la reparación simbólica del arte o de otras manifestaciones sociales es muy importante también para las sobrevivientes”.

Y en la relación con el público… ¿qué pasó en los conversatorios?
“Los conversatorios fueron después del 18 de octubre, entonces era muy conmovedor la sensación general que se daba en el público de estar viviendo cosas que se suponía ya habían quedado en el pasado. Estar viviendo detenciones, apremios ilegítimos, tortura y violencia político–sexual porque hay varias denuncias de mujeres jóvenes que apuntan a que la policía, Carabineros principalmente, han cometido abusos de ese tipo”.

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