“Espero que la Navidad aporte en avanzar en esta crisis que en sí misma no es negativa”

La autoridad de la Iglesia Católica entregó un mensaje de fe y esperanza en esta festividad religiosa, rescatando que el contexto social y la crisis que está viviendo el país, puede dar finalmente buenos frutos para miles de familias que sufren desigualdad

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22 de diciembre de 2019
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“Esta es la fiesta de los afectos, de la belleza de la familia, de lo sencillo, de darse uno mismo”, indicó el obispo de Talca, Galo Fernández.

Casi a fines de junio del año pasado arribó a Talca el entonces obispo Auxiliar de Santiago, Galo Fernández Villaseca, quien además era responsable en la Conferencia Episcopal de la Pastoral Migratoria y presidente del Instituto Católico Chileno para la Migración (INCAMI).

Hoy figura como administrador apostólico de la Diócesis de Talca, que comprende Curicó y Talca. En la Región del Maule sería su segunda Navidad, pero en esta oportunidad se trata de una festividad cargada de reflexión, en el contexto del estallido social que está viviendo la nación.

En torno a la crisis social que está viviendo el país, ¿cuál es el mensaje para las familias en esta Navidad?
“Siento que nos viene muy oportuna la Navidad, como una fiesta que nos invita a detenernos un poco y a examinar la ruta que vamos teniendo, y a poner un viento fresco de Paz para que –de algún modo- entrar cada uno en sí mismo y examinar los caminos que estamos llevando para construir una sociedad, que queremos que sea más humana, igualitaria, justa, digna para todos.

Obviamente en el escenario en que estamos, uno complejo… yo me acuerdo que ya para Te Deum de este año, yo y algunos obispos decíamos que notábamos con preocupación una crispación de los ánimos, un modo de interactuar donde fácilmente nos ponemos duramente como enemigos unos de otros, y evidentemente que eso va generando una animosidad que es perniciosa para construir la sociedad. Yo estoy convencido que todas las partes tienen algo que decir, que el mundo no se divide entre los malos y los buenos, sino que entre visiones distintas, y tenemos ese desafío.

Espero profundamente que la Navidad, nos colabore proponiendo un ánimo que las cosas esenciales de la vida se muestran más sencillas. Un niño que nace en un pesebre nos muestra ternura y un poder extraordinario, maravilloso, donde la familia, la gratitud por lo que somos y tenemos, se muestra tan importante, donde el regalar no sea solo regalar cosas, sino que regalar-‘nos’ (regalarnos) unos a otros parece mucho más importante y fecundo. Espero que la Navidad nos aporte mucho en ver cómo avanzar en esta crisis que en sí misma no la quiero calificar como una crisis negativa, al contrario, las crisis son oportunidad, son momentos de reconocer heridas”.

Son percepciones que van cambiando, hoy se ve a Chile con otros ojos…
“Evidentemente si alguno sentía que Chile era un ejemplo impecable y casi un paraíso, han aparecido con toda verdad las heridas que tenemos. Tal vez tenemos algo de ‘pendulares’, para algunos Chile antes parecía un paraíso, y otros piensan que el país es el peor de los infiernos, pero tampoco lo creo así. Chile es un país como tantos, en rigor, las heridas que reclamamos en Chile acontecen también en tantos países, abusos, maltrato, desigualdad, y mucho anhelamos lograr superarlas pero en cierto modo también tenemos que aprender a caminar con nuestras heridas”.

Fuera del contexto político, donde uno ve que parlamentarios y autoridades encrispan sus posiciones, sus ideologías, y la verdad es que la gente común y corriente solo quiere trabajar y vivir en paz, ¿qué se puede rescatar de esta fecha especial?

“Es una invitación a que vivan profundamente esta fiesta de Navidad, que la comprendan como una luz para cuidar de sus vidas siempre. Las familias, ese espacio de hogar donde nos queremos y cuidamos aún más allá de nuestras diferencias, de nuestros pensamientos, en donde se pone a la persona por sobre el rol que cumplen, en donde hay una suerte como de fidelidad comprometida, estar con el otro pase lo que pase es central. Con razón se dice que la familia está llamada a ser la célula básica de la sociedad, con familias donde hay amor y hay respeto, donde hay la contención necesaria para vivir, se construye una Patria donde sea más eso, que otra cosa.

Invitar a las familias que aprovechen la Navidad, que la disfruten, que sonrían, que se expresen el cariño y que de algún modo, cuidemos de mantener a la familia en el lugar que le corresponde”.

De algún modo este ambiente ha ayudado a vivir un ambiente navideño con mayor introspección, más que centrada en lo comercial…

“Es cierto, yo lo noto. Siento que la Navidad cumple mucho más el rol que le corresponde, a veces esta cosa consumista, artificial, se apropia de la Navidad en su sentido más propio, y lejos de sentir un aire de Paz, de vida de familia, estamos agobiados tratando de comprar la novedad, a veces compitiendo, mirando qué le compran al hijo del vecino y tantas cosas torpes que no corresponden, y en ese sentido es una buena noticia que la Navidad se centre en esa cena de la familia, en esa expresión de cariño, y si nos regalamos, nos regalamos cosas sencillas, incluso aquellos regalos que son hechos por uno mismo, tienen un valor infinitamente más grande e importante. Por cierto que uno no deja de inquietarse por aquellas personas que se financian con las ventas en Navidad, sin duda uno les desea que les vaya bien también”.

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