“¿Es Chile un país católico?” (Padre Hurtado) Vigésimo primer domingo del año

publicado por

Avatar
23 de agosto de 2020
85

Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: “¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?”. Ellos le respondieron: “Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas”. “Y ustedes, les preguntó: ¿quién dicen que soy?”. Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Y Jesús le dijo: “Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y Yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo”. Entonces ordenó severamente a sus discípulos que no dijeran a nadie que Él era el Mesías (Mateo 16,13-20).

Estamos celebrando el mes de la solidaridad, lo hacemos en este mes porque recordamos la pascua de San Alberto Hurtado, más conocido como el padre Hurtado entre los chilenos y los más pobres por su cercanía y cariño. No me atrevo a decir preferencia en el sentido de parcialidad porque un hombre de Dios tiene un amor profundo por cada uno de los hombres y mujeres de su comunidad sin distinción de clases, pero un buen padre siempre sabrá dedicarle más tiempo a aquel que es más débil entre sus iguales.

La pregunta de Jesús es algo muy actual, recién hace dos días fui al hospital y un familiar del enfermo me decía que estaba medio sentida porque le ha pedido a Dios y él no mejoraba a su pariente. Muchos tienen la impresión de que Dios es un ser milagrero o que está para atender todos nuestros pedidos cualquiera sean ellos, hasta los delincuentes tienen santos a los cuales se encomiendan antes de algún “trabajo”; la mentalidad neoliberal nos ha transformado en meros consumidores incluso en el plano de la fe.

Para Jesús en cambio, no es lo que hace como un servicio a los más postergados, a los enfermos, lo que define su ser. Sino lo que les entrega en el plano de su existencia: que se puedan reconocer como hombres y mujeres dignos ahora que se han integrado a la comunidad porque antes no lo estaban pues eran presos de enfermedad y pecado. Hoy pueden crear lazos de comunión, sociedad, estructuras nuevas. Lo que Jesús pide es adhesión vital: que se exprese por medio de las opciones que tenemos, los criterios que asumimos, los comportamientos entre nosotros, etc.; no es la confianza en que algo misterioso, oculto, divino pasará y transformará todo. No es así el Dios cristiano, el Padre de Jesús y Padre Nuestro.

Entre los grandes seguidores de Jesús está el padre Hurtado que apuntó en su relación con el Señor. Como Jesús descubrió un Padre que lo amaba y le invitaba a entregar todo para sanar los grandes males de su sociedad. Lo hizo con trabajo, con inteligencia: se formó y fue Doctor en Educación, el primero en Chile; y Doctor en Sociología. Pero su formación no fue para imponerse por encima del resto, sino que para servir a su pueblo y lo hizo de manera total y global porque sus opciones lo llevaron a todos los ámbitos de la vida chilena: campesinos, empresarios, jóvenes, políticos, hombres y mujeres; y a cada uno lo miraba con cariño, con el mismo amor del padre Dios que le impulsaba a dar lo mejor de sí. Y su servicio fue de tal manera que le hace ver sus fragilidades: en una época en la cual el noventa por ciento de los chilenos iba a la iglesia, les cuestiona su fe. Si son tan católicos ¿por qué hay pobres entre ustedes?, ¿por qué hay injusticias?, ¿por qué tantas diferencias de clases? ¿Es Chile un país católico?

P. Luis Alarcón Escárate
Vicario de Pastoral Social y Talca Ciudad
Párroco de Los Doce Apóstoles y Capellán Santo Tomás Talca

1 Comentario

  1. Señor, según dice Ud. Alberto Hurtado habría formulado la famosa cuestión cuando el «90 por ciento de la población iba a la iglesia» (me encantaría conocer sus fuentes científicas); lo que querría decir que del restante 10%, supongamos, a lo menos la mitad sería también católica; en consecuencia, en aquella utopía el ¡95% de la población total del país profesaba la religión de cristo! Dudo que en una época pasada -y futura- de la historia de este o cualquier otro país del mundo, la iglesia logre un porcentaje de adhesión de esa envergadura. Según la encuesta CADEM del año 2018, el 46% de los encuestados se considera católico. Un año después, según la encuesta Bicentenario, el año siguiente, se rebajó un dígito. Ni las razones publicas y notorias por las cuales ha caído en el descrédito más profundo después de mil novecientos ochenta y siete años desde que fuera fundada, por graves que sean, hubieran causado tan alto grado de desafectación, a menos, claro, que metamos la cola del diablo en todo este asunto.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here