Entrevista, Stéphanie Alenda: “La crisis ha vuelto a abrir ciertos traumas”

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16 de marzo de 2020
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Stéphanie Alenda es fundadora de la Escuela de Sociología de la Universidad Andrés Bello, que dirigió entre 2009 y 2018.

A partir de diversos enfoques de investigación y de una encuesta realizada a cerca de 700 líderes de la coalición Chile Vamos surge “Anatomía de la derecha chilena” (Universidad Andrés Bello/Fondo de Cultura Económica, 2020) trabajo colectivo que se sumerge en los partidos de derecha chilenos: Unión Demócrata Independiente, Renovación Nacional, Evópoli y el Partido Regionalista Independiente.

Temas conversó con Stéphanie Alenda, doctora en sociología por la Universidad de Lille 1, Francia, y editora de la publicación.

Stéphanie, hace referencia en la introducción de su libro al hecho de que las rupturas más radicales pueden producirse gradualmente. ¿Cómo visualiza a la sociedad chilena tras el estallido social del pasado 18 de octubre?
“Planteo que la dinámica misma de los acontecimientos modifica la posición de los actores sobre diferentes asuntos y que incluso individuos inicialmente moderados se pueden radicalizar. Para empezar, la derecha como bloque abandonó la posición unitaria del 15 de noviembre de 2019. Ciertos sectores encontraron que el país estaba gobernado por una agenda de izquierda más o menos radical y reaccionaron a eso, organizándose en torno a la opción rechazar para reformar, que es la posición asumida por un sector de RN y por la UDI en su casi totalidad, o defendiendo el statu quo como lo hace el partido de José Antonio Kast.

Me parece importante no confundir el primer fenómeno que no polariza la coalición de gobierno en torno al clivaje autoritarismo/democracia pues ambas posiciones fueron planteadas desde un inicio como legítimas, con las expresiones violentas y anti-democráticas de grupos de choque de ultraderecha, aunque se puedan producir conexiones entre el primer fenómeno y el uso de la violencia, incluso una cierta connivencia. Las mismas que se observan entre la primera línea y algunos sectores de la izquierda”.

Distingue una nueva derecha y otra más antigua. ¿Qué las caracteriza?
“Una de nuestras interrogantes es precisamente ésta: qué cambia y qué permanece en la derecha chilena en materia de ideología, composición social y organización. Y esta pregunta no tiene necesariamente que ver con la edad de los partidos. Por ejemplo, pusimos en evidencia la existencia al interior de la coalición de una sensibilidad solidaria que proviene de una tradición socialcristiana más estatista que existía en el Partido Conservador y se mantuvo vigente aún después de la escisión de la Falange Nacional en los años 30. Esta sensibilidad está presente de manera transversal en la UDI, RN y Evópoli. La renovación se expresa también a través del liberalismo valórico de Evópoli”.

“Anatomía de la derecha chilena” surge a partir de diversos enfoques de investigación y de una encuesta realizada a cerca de 700 líderes de la coalición Chile Vamos

¿Representa Evópoli la renovación del sector?
“Expresa una parte de esta renovación, lo que no significa que se construya desde cero. Lo que mostramos en el libro es que Evópoli debe una parte de su éxito al hecho no solo de expresar sino de encarnar, a través de su dirigencia, la creciente secularización y liberalización de la sociedad chilena. Si miramos la sociología de Evópoli, esta difiere de la de la UDI y RN: casi un tercio de su dirigencia es menor de 30, y solo un tercio tiene 40 años o más. También Evópoli es el partido menos religioso de los tres, con más de un tercio que no se identifica con ninguna religión.

Estas características contribuyen a explicar la mayor apertura de ese partido hacia las cuestiones valóricas, por ejemplo los derechos de las minorías sexuales. Cierta renovación se aprecia también en el apoyo mayoritario de Evópoli al establecimiento de una nueva Constitución, según nuestra encuesta, a diferencia de la UDI y RN. Sin embargo, Evópoli comparte con la UDI y RN una visión subsidiaria del rol del Estado, un principio clave de las políticas neoliberales a fines de los años 70. Por lo tanto, lo que hace principalmente Evópoli es actualizar el ideario del sector articulando las ideas del liberalismo clásico con una vertiente más igualitaria, de justicia social.

LOS MOMENTOS DE CRISIS Y DIFERENCIAS
Stéphanie Alenda es fundadora de la Escuela de Sociología de la Universidad Andrés Bello, que dirigió entre 2009 y 2018. Actualmente se desempeña como profesora asociada y directora de investigación de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales de la Universidad Andrés Bello.

Respecto a la publicación precisa que “este libro consta de dos partes. La primera, sobre Chile Vamos, explora las transformaciones de la centroderecha chilena a partir de cuatro ejes centrales: las secuencias históricas de configuración y de reconfiguraciones de los partidos que permiten abordar comparativamente sus rasgos constitutivos y evolutivos, su organización interna, su orientación ideológica y su entorno social. La segunda parte del libro permite mirar a la centroderecha chilena en perspectiva regional”.

¿La crisis del pasado 18 de octubre muestra las diferencias de Chile Vamos?
“Los momentos de crisis son claves para ver aflorar este tipo de diferencias que en tiempos ordinarios permanecen latentes o más apagadas, pues obligan a los actores a reposicionarse y en el caso de Chile Vamos a reordenar sus prioridades de gobierno. Parte de estas diferencias se endurecen o suavizan también al calor de los acontecimientos”.

¿Le pesan al sector las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante la dictadura?
“Sin duda la crisis ha vuelto a abrir ciertos traumas, asimétricos pero no menos reales. La derecha volvió inicialmente al discurso del enemigo interno y de la seguridad nacional, y para la izquierda se reabrió la herida de las violaciones a los DD.HH. en dictadura. Esto último queda reflejado en la percepción de que estaríamos viviendo en una dictadura, con la asimilación de Piñera a Pinochet.

Esta idea no solo es absurda sino también perniciosa para la democracia. Lo que tenemos en realidad es un Presidente atenazado entre una opinión pública, incluida la internacional, que lo condena por las violaciones a los DD.HH. y una parte de su sector que reclama mano dura. La ironía del destino es que la primera elección de Piñera en 2010 se había acompañado de una toma de distancia de la herencia pinochetista en el ámbito de los DD.HH.”.

¿Aprecia en la sociedad chilena un debate muy distinto a la convergencia y moderación ideológica que caracteriza la post dictadura?
“Sin duda. Estas convergencia y moderación se fueron construyendo con sus pros y sus contras pues contribuyeron también al divorcio progresivo entre la ciudadanía y las instituciones de la democracia representativa. El nuevo contrato social que se requiere no podrá prosperar en un ambiente polarizado, menos de cara al plebiscito del 26 de abril. Para que podamos hablar de democracia, el debate de opinión tiene que desenvolverse en un clima de relativa serenidad. Es lo que se echa de menos actualmente en Chile”.

¿Es correcto hablar de derecha o centro derecha?
“Derecha y centroderecha son términos relativos que dependen por un lado de fenómenos de autoadscripción (el hecho de que un partido o un sector se defina como tal) y de etiquetamiento (el hecho de ser clasificado como tal por los demás). La pregunta que uno se tiene que hacer es quién clasifica, para qué fines o usos, y en qué momento pues estas etiquetas varían en función de las coyunturas políticas. Actualmente, existen al interior de la coalición de gobierno posiciones más centristas o moderadas (las de un sector de RN) y otras que plantean volver a una derecha sin complejos. Ambas categorías son por lo tanto correctas”.

¿A qué atribuye el giro a la derecha de América Latina?
“A muchos factores cuyas especificidades merecen ser estudiadas en cada contexto. Lo interesante es que los altos niveles de desigualdad en la región no fueron un impedimento para que la derecha llegara al poder. Y este giro tampoco tiene que ver con un regreso al militarismo”.

¿Es el Presidente Piñera un genuino representante del sector?
“Resulta complicado buscar a un genuino representante del sector si consideramos que no existe una derecha homogénea. Diría más bien que Piñera es uno de los representantes del sector que ha tenido el mérito de articular una coalición de gobierno diversa en torno a su figura. Las estimaciones de la Cadem respecto al apoyo o rechazo a una nueva Constitución revelan que 4 de 10 personas que votaron por Piñera aprueban una nueva Constitución. Al mismo tiempo no respaldan la gestión del Presidente en materia de control del orden público. Cualquier líder que quiera convertirse en representante del sector debe tener en cuenta esta diversidad, también reflejada a nivel de la dirigencia”.

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