Entrevista a Iván Jaksic, historiador: “Bello estaría en este momento llamando a la cordura, al diálogo”

Entrevista por Mario Rodriguez. La reedición de “El Censor Americano” muestra las complejidades de los procesos de cambios. Las lecciones del ayer pueden sernos útiles en la coyuntura actual. “Las instituciones chilenas están en el medio de una crisis, porque ya han perdido la legitimidad y han demostrado tener pies de plomo para adaptarse al cambio”, precisa Jaksic.

Iván Jaksic, doctor en historia de la Universidad Estatal de Nueva York, es un historiador que se ha especializado en los siglos XIX y XX.

El periódico “El Censor Americano” solo tuvo cuatro publicaciones en Londres de 1820. “Tuvo como objetivo principal la independencia de Hispanoamérica, aunque también la situación europea del periodo y la de Inglaterra, en particular”, precisa Iván Jaksic al referirse a “El Censor Americano” (Biblioteca Nacional / Centro de Investigaciones Diego Barros Arana, 2020). Muestra el ideario y cómo hombres del siglo XIX encararon los desafíos de su época.

Iván, “El Censor Americano” se publica en un momento crucial del proceso independentista, en que las opciones políticas no estaban todavía definidas, e incluían a la monarquía como una opción viable. ¿Se puede apreciar la postura política de Bello?
“Creo que era sobre todo una postura congruente con dos grandes vertientes de la experiencia y las ideas de Bello. El había sido funcionario de la Capitanía General de Venezuela, que lo había nombrado sucesivamente oficial mayor, comisario de guerra, secretario en lo administrativo de la Junta que administró la vacuna antivariólica y editor del periódico oficial “Gazeta de Caracas”. Además, era testigo de la prosperidad de Caracas gracias a las reformas borbónicas (aunque no sin problemas) y por lo tanto es entendible que su actitud hacia la monarquía fuera muy positiva. La segunda vertiente es la política británica respecto de la crisis de la independencia. Sobre todo durante el período de la Regencia, y a continuación con Jorge IV ya como monarca, no había manera de que Gran Bretaña aceptara reconocer a una república.

A la corona la revolución hispanoamericana le olía a revolución francesa, que había culminado en masacres y en Napoleón. Así, Bello y otros hispanoamericanos (no hay que olvidar que San Martín y Agustín de Iturbide eran monarquistas) consideraban que para obtener el reconocimiento inglés, absolutamente crucial en ese momento, había que promover una monarquía constitucional como la británica y no una absolutista, como la de Fernando VII. Eso garantizaría una transición hacia el orden tanto interno como internacional”.

“BELLO ERA ENEMIGO DE LAS RUPTURAS”
Iván Jaksic (Punta Arenas, 1954), doctor en historia de la Universidad Estatal de Nueva York, es un talentoso historiador que se ha especializado en los siglos XIX y XX. Autor, coautor, editor o coeditor de cerca de treinta libros y más de un centenar de artículos y reseñas en revistas especializadas. Actualmente es director del Programa de la Universidad de Stanford en Chile.

¿Qué importancia le atribuía Bello a la prensa en la difusión de las ideas?
“Enorme. Hay que recordar que fue el editor de la Gazeta, y que en Inglaterra pudo conocer de primera mano la importancia de los periódicos ingleses en la formación de una opinión pública plural. Además, la prensa de la época ponía bastante énfasis en lo político y en lo cultural, y a Bello le interesaba mucho la divulgación de temas culturales, científicos e internacionales. De allí su participación en Inglaterra en ‘El Censor Americano’, la ‘Biblioteca Americana’, ‘El Repertorio Americano’ y un sinnúmero de periódicos en Chile. Los grandes debates de la década de 1840, todos en la prensa, llevan la impronta de Bello. En Chile siempre estuvo pendiente de la libertad de prensa (y sobre todo en contra de la censura), pero también de las limitaciones a las que los periódicos debían someterse de acuerdo a las leyes de imprenta de 1828 y 1846”.

¿Cuál fue la participación de Bello en el Censor?
“Quedó establecida por Antonio José de Irisarri, quien lo invitó a participar y luego agradeció sus aportes. Ambos fueron los principales autores, pero no firmaban con sus nombres. De modo que hay trabajo por delante para establecer la autoría de Bello. Algunos ensayos son muy obviamente propios de Bello, como los que tienen que ver con Venezuela, con la vacuna, con la divulgación científica y con los relatos de viajes.

Otros son más complejos, porque se trata de traducciones o reproducciones de documentos. Pero creo que Bello es el principal responsable, sin por ello soslayar la importancia de los aportes de Irisarri, a quien pueden atribuirse varios ensayos relacionados con Chile y Argentina. Es de esperar que con las nuevas técnicas digitales podamos identificar ciertos giros del lenguaje, o palabras recurrentes, para ver qué pertenece a quién”.

El periódico “El Censor Americano” solo tuvo cuatro publicaciones en Londres de 1820.

Bello vivió en una época de profundos cambios. ¿Cómo creía que debían lograrse?
“Bello consideraba inevitable el cambio, pero era enemigo de las rupturas. Eso, por temperamento como también por una reflexión histórica acerca del destino de las revoluciones, que por lo general terminaban y continuaron devorando a sus propios hijos. El cambio fundamental que le tocó vivir fue la transición de la monarquía a la república, y él ayudó mucho en este proceso. ¿Cómo? Evitando los quiebres, estableciendo una institucionalidad política y cultural, promoviendo tanto la alfabetización como la codificación, claridad y transparencia de las leyes. En todas estas áreas se nota una clara política de moderación, una búsqueda constante de equilibrio entre la libertad y el orden, como también de la continuidad histórica. Los ejemplos de la ‘Gramática y del Código Civil’ son muy iluminadores, puesto que reflejan su talento para construir estructuras que, sin embargo, pueden adaptarse a los cambios que inevitablemente se producen en la sociedad”.

Esa mirada, ¿nos puede servir para la encrucijada del Chile actual?
“Es evidente que sí. Las instituciones chilenas están en el medio de una crisis, porque ya han perdido la legitimidad y han demostrado tener pies de plomo para adaptarse al cambio. ¿Significa esto que debemos partir de cero y arriesgar nuevos errores y generar nuevas expectativas que después no se van a cumplir? Bello estaría en este momento llamando a la cordura, al diálogo, a la revisión de toda la letra chica que no cubre las nuevas realidades que enfrenta la sociedad. De eso se trata precisamente el ‘Código Civil’, que le tomó 22 años de obra paciente y dialogante”.

“Bello consideraba inevitable el cambio, pero era enemigo de las rupturas. Eso, por temperamento como también por una reflexión histórica acerca del destino de las revoluciones, que por lo general terminaban y continuaron devorando a sus propios hijos. El cambio fundamental que le tocó vivir fue la transición de la monarquía a la república”.

Los años en Londres fueron en lo personal para Bello muy dolorosos. ¿Cómo logró que el estudio se convirtiera en un refugio para enfrentar las vicisitudes de la vida?
“Porque siempre fue un estudioso, desde los tiempos de Caracas. Su formación escolar y universitaria le abrieron el mundo de las humanidades, al que permaneció fiel toda su vida. En los años de Londres se sumaba además la urgencia de entender el proceso de desintegración del imperio español en América. Su dominio de diferentes lenguas le permitió darle un giro interesante al estudio de la fragmentación de los imperios: los aspectos filológicos y lingüísticos. En la medida que consideraba más y más posible la disolución del imperio español más se interesaba por el destino de la lengua. De modo que más que un ‘refugio’, el estudio, la investigación, eran su aporte a un proceso que requería de un cierto nivel de densidad intelectual. Pero en general también pienso como usted que el estudio era para él un gran recurso para enfrentar la adversidad”.

Su colaboración en “El Censor Americano” le permite establecer a Bello un nexo con Chile, que será decisivo en su vida. ¿Cómo se gestó?
“Acabo de publicar un ensayo en los ‘Anales del Instituto de Chile’ que se refiere específicamente al tema, pero permítame resumirlos así: Desde el comienzo de su estadía en Londres, Bello tuvo contacto con varios hispanoamericanos, incluyendo chilenos como Francisco Antonio Pinto y Antonio José de Irisarri. Una cosa llevó a otra, como por ejemplo la colaboración con este último en el Censor, y luego como secretario de la legación de Chile en Londres. Después, su amistad (que no partió bien) con Mariano Egaña. Y así, hasta su contratación por parte del gobierno de Chile, en el que jugó un importante papel tanto Egaña como José Miguel de la Barra.

Chile estuvo siempre presente en los 19 años de Bello en Londres, aunque no dejó de inquietarle el traslado al que era en ese momento el último rincón del mundo. Pero todo terminó mejor de lo que él esperaba, y más que mejor para un Chile que se aprovechó de sus aportes. ‘El Censor Americano’ pertenece por tanto a nuestra propia historia”.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here