Emotiva despedida a teniente de la FACh que viajaba en el siniestrado Hércules C-130

Tres maulinos viajaban como tripulantes en el avión de la Fuerza Aérea de Chile que desapareció el lunes 9 de diciembre del año pasado, cuando se dirigía desde Punta Arenas a la base antártica Presidente Eduardo Frei Montalva

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18 de enero de 2020
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En una emotiva ceremonia se despidieron los restos del teniente Enrique Alonso Ruiz Moreno de 28 años.

A más de un mes del trágico accidente que conmovió a todo el país por la dramática búsqueda de restos que está en pleno desarrollo, la familia del teniente de la Fuerza Aérea de Chile (FACh), Enrique Ruiz Moreno (28 años), una de las 38 víctimas del siniestrado avión Hércules C-130, pudo despedirlo con los honores que se merece.

El viernes, al medio día, la Iglesia San Alberto Hurtado de Constitución no daba abasto, y es que los deudos estuvieron muy acompañados en el sensible momento, pues las circunstancias de su deceso -y el de las otras víctimas- fueron muy abruptas y angustiantes, debido a que en un primer momento el país tenía la esperanza de que alguno sobreviviera al grave accidente aéreo.

Sin embargo, con el paso de las horas, esa pequeña luz se iba apagando, hasta que llegó el día en que las autoridades del país y de la institución confirmaron que era imposible que alguien haya logrado superarlo. Luego vino la misión de los familiares de ir identificando los restos que pudieron rescatar del mar de Drake, situación que continúa cumpliéndose.

DESPEDIDA DE ENRIQUE
Afortunadamente la familia del teniente, Enrique Ruiz, esposo y padre de un niño y un bebé que viene en camino, tuvo la oportunidad de brindarle una bonita misa fúnebre, en la que estuvo presente una delegación de la FACh, además de parientes, amigos y conocidos, y también gente de la comunidad que quiso participar en el emotivo momento.
Al final del responso, su padre, Enrique Ruiz Gómez, con la paz y entereza que lo caracteriza realizó una exégesis (interpretación) de un pasaje de la Biblia, con la situación por la que pasó su hijo, lo que conmovió a los presentes, generando un ambiente de recogimiento sin igual.

En su relato, enfatizó en que –desde el accidente- no ha sido su pretensión exaltar las bondades de su hijo, pues “todos los papás tendemos a magnificar un poco sus virtudes”.
Sin embargo, dejó en claro que Enrique era un buen hombre, un buen esposo, un buen padre, un buen hijo, un buen amigo y un buen vecino, y que eso, se reflejaba en la constante compañía y apoyo que han recibido como familia.

“UN BUEN HOMBRE”
Por su parte, el padre de la víctima, afirmó en su discurso que “desde que ocurrió el accidente, en nuestra villa todos los vecinos se unieron y gracias a esas plegarias, tenemos la dicha de tener a Enrique Alonso acá. El que sea recordado por todos como un buen hombre nos conforma como familia. Hoy día Enrique ya está con nosotros y nosotros creemos que él fue un lucero que pasó por el lado y que fue más allá, y deja un hijo, una esposa y una estrella que va a nacer”.

“Rogamos porque Dios lo acoja en su reino, y esperamos que sea así. Pero también quedamos en la tierra los que estamos sufriendo y con estas plegarias que hemos dado en nuestra vecindad son en parte para que el comandante en jefe de la Fuerza Aérea tenga la fortaleza porque en él recae el dolor de esta tragedia”, manifestó.

Continuó señalando -entre otras palabras- que esta tragedia ha enlutado a todo el país y las plegarias –en conjunto con las del sacerdote- tienen que ir para “aplacar el dolor que tenemos como sociedad, y seguir el camino que Dios nos dejó. Gracias a todos por la fortaleza que nos han entregado, por sus abrazos, por sus rezos… a su mamá, a su esposa, a sus suegros. También darle los agradecimientos a la familia que lo acogió en Santiago y estarán en nuestros corazones”.

Finalizó afirmando que “hoy día pierdo un hijo. No he tenido tiempo de llorar mucho, pero lo haré. Es muy probable que en algún momento me interne en el bosque o suba a la montaña y desde allí de un grito de dolor”.

“NO PODEMOS ESTAR AJENOS”
Tras estas emotivas palabras, la homilía tuvo sus minutos finales y procedieron a trasladar los restos al lugar donde le brindaron cristiana sepultura.

Los familiares directos, muy afectados por la pérdida, agradecieron la masiva asistencia a la misa, la que contó también con la presencia del Intendente del Maule, Pablo Milad, quien señaló que “vengo en representación del Gobierno regional, de la Intendencia y de todas las personas que, de cierta forma, tienen relación directa. Una funcionaria de la Intendencia, que es Irma, es hermana del padre de Enrique”.

“Nosotros quisimos estar acompañando, principalmente a la familia, en este dolor tan profundo que cuando uno pierde a alguien sabe el dolor que se siente cuando se aleja de la persona que quiere. Y es en este momento que uno tiene que estar acompañando, dando fuerza que necesita a través del contacto, de la compañía, en estos momentos tan dolorosos donde se pierde a un hijo, a un esposo, y nosotros como autoridad no podemos estar ajenos a estas situaciones de tanto dolor”, agregó.

Respecto a los dos maulinos que también viajaban en el Hércules en esa fatídica jornada, esto es, el cabo de la FACh, Luis Iturriaga Poblete, de la comuna Sagrada Familia; y el teniente coronel del Ejército, Oscar Saavedra, oriundo de Curicó, el Intendente indicó que “hay que estar con ellos, estar con las familias, ayudándolas en todo lo que se pueda, acompañando en este dolor”.

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