“El virus no es un castigo divino; sino la expresión del mal y del pecado presentes en el mundo”

En la homilía de la misa del Domingo de Ramos el obispo Galo Fernández hizo un llamado a que las personas sean creativas en sus formas de seguir sirviendo a los más necesitados

El administrador apostólico de la Diócesis de Talca, obispo Galo Fernández, comentó la situación actual que vivimos producto de la amenaza del Coronavirus.

Ante la pandemia del Coronavirus y el sufrimiento que ha traído a miles de personas, la Iglesia Católica ha estado entregando también su mensaje. En nuestra región, el pastor de la Diócesis de Talca, el obispo Galo Fernández se refirió ampliamente sobre el tema desde el punto de vista teológico, como también entregando detalles de cómo se vive hoy en lo práctico una fe que es esencialmente comunitaria y de cercanía.

Usted dijo en su homilía que era necesario ser creativo en la forma de seguir cumpliendo el deber del servicio a los demás. ¿Qué formas puede sugerir usted?
“Primero expresar lo que muchos sentimos, que para algunos esto de vivir la cuarentena para muchos puede sernos más fácil, pero sabemos que para otras personas es muy complejo porque no tienen lo suficiente. La cantidad de gente que vive con lo justo, que tiene que salir cada día a buscar lo necesario es mucha. Y por eso desde nuestra cuarentena necesitamos buscar caminos de pensar en ellos, no conformarnos con cumplir el deber imperioso de permanecer en el hogar, sino también buscar caminos, y en esto la inventiva tiene que estar. Tal vez por una parte pienso en los vecinos cercanos, en los familiares, conocemos a muchos que viven muy con lo justo, y que tengamos la creatividad para compartir, de hacerles llegar con todas las cautelas que corresponden, el aporte que sea necesario en alimentos para poder sostenerse en este tiempo. Todo indica que vamos a vivir un largo periodo económicamente muy complejo, las consecuencias del Coronavirus son muy fuertes. Y eso nos puede llevar a muchas preguntas de cómo apoyarnos mutuamente, solidariamente durante este tiempo. En eso creo que porque es una situación tan nueva necesita creatividad, inventiva”.

¿Cómo se entiende desde la fe una situación como la que vivimos hoy?
“El misterio de nuestra fe no solo habla de un Dios que nos ama, sino también del misterio del mal presente en el mundo, y Dios viene a sanar ese mal, pero lo sana por un camino que nos sorprende, porque lejos de aplastar el mal, también se pone junto al que es víctima y camina con él. Ciertamente que un virus no es expresión del paraíso querido por Dios, sino expresión de la enfermedad y del pecado, de alguna manera; no del pecado personal. No es que el virus ataque a unos o a otros discriminando entre buenos y malos, el virus ataca a la humanidad entera; pero ciertamente que hay una pregunta en qué cosas hemos pervertido como sociedad, como humanidad, el equilibrio de la naturaleza querido por Dios. Que de algún modo hay consecuencias, así como el calentamiento global de algún modo viene de una acción humana que ha abusado de las cosas, de algún modo la enfermedad viene de ahí. Sin embargo, también ese misterio hace que enfrentando este mal, lo hagamos por un camino de solidaridad y de amor. Es sorprendente cómo algo tan dañino Dios busca modos de intervenir y nos saca cosas buenas, cosas que significan un reencuentro en la familia, una consideración de cuánto el compromiso de cada uno es vital”.

Entonces para aclarar cosas que de pronto se escuchan en la comunidad: ¿El Coronavirus no es expresión de la ira de Dios con la humanidad?
“No, no es expresión. El Dios en quien creemos no es un Dios que anda buscando el castigo, sino que busca sanar y salvar, respetando nuestra libertad; y por eso, al respetar nuestra libertad, de algún modo no sana por arte de magia la presencia del mal, sino que salva, involucrándose con nosotros. No, el virus no es un castigo divino, sino la expresión del mal y del pecado presentes en el mundo”.

LA VIDA EN COMUNIDAD

La comunión es central para el pueblo católico, ¿Cómo se está resolviendo eso hoy?
“Por cierto que esta situación que celebramos la Eucaristía de modo remoto, online, a través de los medios, nos deja con un hambre enorme de encontrarnos; como también hoy tenemos hambre de saludarnos, abrazarnos, acompañarnos mutuamente, y ¡por Dios!, el hambre enorme de recibir a Cristo en la Sagrada Eucaristía. Por cierto que tenemos una necesidad y esperamos que pronto llegue el momento en que nos podamos tocar mutuamente, saludar con afecto, en que podamos recibir a Cristo en el cuerpo. Pero por cierto que hoy día privarnos de la Eucaristía físicamente es de algún modo un acto responsable, un acto querido por Dios, un acto que nos invita tal vez a esa comunión espiritual que por cierto es la más honesta y la más verdadera. Porque uno puede llegar -qué duro decirlo- a comulgar físicamente sin comulgar en el corazón. Comulgar en el corazón es por cierto lo primero y lo más importante”.

¿No es posible recibir la hostia de ninguna forma?
“Si privadamente algún ministro, algún diácono puede ofrecer la Eucaristía no está prohibido; pero tampoco podemos pedirle al ministro que ande entregando la Comunión por distintos lados, porque se podría transformar también él en un agente de contagio”.

¿Qué pasa con la vida en comunidad de la Iglesia: preparaciones para la Primera Comunión, comunidades de vida, y otras?
“Estamos enfrentando una situación tan nueva e inesperada, una situación que no tenemos ninguna claridad de cuánto podrá durar. Hemos tenido que reaccionar, como todas las instituciones, tratando de resolver sobre la marcha. Obviamente que lo primero y lo más importante ha sido cumplir fielmente las indicaciones de la autoridad sanitaria en orden a evitar los contagios. Ahí en el camino hemos tenido que ir inventando caminos, hemos descubierto la posibilidad de reunirnos vía estas aplicaciones como Zoom y otros. Felizmente se ha desplegado una creatividad enorme, me ha llamado la atención cómo a través de las redes sociales los sacerdotes, los diáconos han buscado tantas maneras, han inundado las redes con mensajes que quieren acompañar, contagiar con la fe, con el amor”.

1 Comentario

  1. Toda causa produce un efecto, y todo efecto tiene una causa. Esto es un axioma de Filosofía, Física, Matemáticas, y de toda otra ciencia. Incluida la Metafísica.

    Por tanto, esta hecatombe mundial producida por el coronavirus tiene una o más causas; y esas causas tendríamos que combatir.

    En este contexto y metafísicamente hablando, podemos considerar como posible causa, la maldad de los humanos contra sí mismos.
    https://mitrf.blogspot.com/2020/05/combatir-causas-del-coronavirus.html

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