¿El nuevo mundo?

Mucho ya se comienza a escribir y leer, en relación a lo que vendría post pandemia del Covid-19, es decir, a las nuevas perspectivas sociales y públicas que vendrían a gobernar el mundo, cuando la crisis sanitaria termine. Falta bastante, claro que sí, en Chile ni siquiera se ha llegado al peak del brote infeccioso, pero desde luego, que es particularmente relevante desde quienes estamos inmiscuidos e interesados en la sociedad, ir deslizando, analizando, y estudiando, las nuevas preguntas y búsqueda de respuestas que se irán dando a medida que avance el tiempo.

Pues bien, en esta lógica, académicos destacados a nivel mundial, como el israelí, Yuval Noah Harari, han ido exponiendo varios de sus postulados respecto a la nueva etapa posterior al Coronavirus. El docente de la Universidad Hebrea de Jerusalén, ha sostenido por ejemplo que el virus con origen en la Provincia de Wuhan, sería el momento decisivo de nuestra era, el instante que estaría definiendo un antes y un después en la actual sociedad humana. Lo anterior, daría paso a replantearse y confrontar, a posturas distintas y a veces antagonistas en el espacio público, pero desde su perspectiva, desde una lógica de cooperación, como por ejemplo el rol de los gobiernos y las garantías de determinados derechos y libertades de la comunidad, dejando de lados monopolios o nacionalismos, para despejar canchas hacia sociedades que sean capaces de complementar mejor el rol del estado, mercado, y sociedad civil. El propio Harari, ha pensado también respecto de que muchas de las actuales determinaciones tomadas por los diferentes gobiernos, podrían transformarse en la ruta a seguir por varios de éstos hacia el futuro, en aristas como la economía y la cultura, por lo que urgiría tomar estas determinaciones tan esenciales, con el mayor estudio posible, considerando que las repercusiones podrían cimentar pilares de la sociedad de las próximas décadas.

Ya aterrizando un poco lo anteriormente descrito, este columnista estima que una discusión no menor es justamente lo relativo a cómo repensaremos y reestructuraremos el rol del estado y el mercado. Y es que, en mi opinión, es evidente que la solución no pasa por un estado omnipresente que intente copar todos los espacios y creer que puede por sí solo entregar todas las respuestas, así como tampoco un discurso pro capitalista extremo que sostenga generar cuestiones esenciales de la vida humana, en las que ya sabemos, no es capaz de manera uniforme.

Estado y mercado deben dejar un espacio amplio para el rol de la comunidad, de la sociedad civil que debe avanzar desde la libertad como principio rector, pero con la comprensión de la sociedad de la cual se es parte, con lógicas de equipo, de colectividad, en donde se crea fehacientemente, que nuestros actos tienen corresponsabilidad en relación a nuestros pares.

Lo que se ha dejado de lado en Chile, es ello: es el desarrollo de nuestros barrios, de sus comunidades, de una política que descontamine y oxigene de una vez por todas para ofrecer nuevos liderazgos y respuestas, la empatía necesaria para entender las afecciones y dolores de quien está a nuestro lado.

Chile y el mundo enfrentan en la actualidad 3 pandemias, la sanitaria, la laboral y la económica, pero se vivirá en tiempos futuros, otra más: decidir cómo conducir la solución de sus heridas abiertas, que no permiten a muchos, sentirse parte de una misma comunidad, de una misma sociedad, y de una misma tierra. Pensemos -por ejemplo- en los habitantes de la ciudad y del campo, o en Santiago y las regiones, donde es claro que las condiciones no son las mismas, y que es necesario volver a establecer en la práctica, pisos y estándares mínimos.
El desafío es elocuente y requerirá de grandeza, mucha grandeza.

Ervin Castillo Arancibia
Abogado

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