El Mercedes en pana

En su momento, el Presidente Sebastián Piñera habló de “dos pandemias”: la social y la sanitaria. Al final, sin embargo, la historia de Chile registrará una sola, que empezó en octubre de 2019 y culminó -esperamos- en el segundo semestre de 2020. El miércoles 8 de julio, ambos fenómenos se mezclaron y le estallaron en la cara al gobierno. Tras la votación de los diputados que aprobó la reforma constitucional para permitir el retiro de parte de los fondos de las cuentas individuales de los cotizantes en las AFP, El Mercurio habló sin tapujos de la “derrota” del gobierno. En el oficialismo se prefirió hablar de “traspié”.

El sistema previsional, la joya perdurable de los Chicago boys, una de las bombas de tiempo que surgió con fuerza en octubre pasado, está comenzando a desactivar.
El cansancio de la mayoría de los chilenos, que se expresó violentamente en octubre y noviembre pasados, sigue intacto. La crisis económica provocada por las prolongadas cuarentenas obligó a una parte considerable de la derecha a llevar al altar del sacrificio al sistema que su creador, el hermano del Presidente, calificó con orgullo como un “Mercedes Benz”. Lo grave del caso, como comentó La Tercera, es que lo sucedido en la Cámara, puso “en jaque la gobernabilidad del ejecutivo y de la coalición”.
Lo que no lograron los manifestantes de fines del año pasado, lo hizo el invisible virus de la pandemia.

En La Moneda se temía el éxito eventual del proyecto opositor. No se escatimaron las señales de peligro. El miércoles el propio Presidente llamó por teléfono a parlamentarios díscolos de Chile Vamos y siguió de cerca el debate de la Cámara.

No tuvo éxito.

Gracias a los votos de trece representantes del oficialismo (nueve de RN y cuatro de la UDI), un total de 95 diputados dio su aprobación al proyecto. En contra votaron 25 y 31 se abstuvieron.

Las reacciones fueron variadas y muy expresivas. Hubo sectores que festejaron, empezando en la propia Cámara baja, donde diputadas de oposición improvisaron un agitado baile. En La Moneda, el amanecer del día siguiente fue de caras largas en reuniones de emergencia. A primera hora la Bolsa de valores experimentó una aguda baja.

Las propias AFP usaron expresiones dramáticas aunque reconocieron sin tapujos que los beneficios que entregan no son muchos en verdad:
«Si bien aún están pendientes instancias legislativas adicionales para transformarse en ley, de materializarse, esta reforma constitucional implicará no solo un daño futuro a las pensiones de millones de afiliados, sino también un duro golpe a las futuras generaciones que deberán financiar las pensiones de quienes hoy retiren sus ahorros», advirtió Habitat.

Para la AFP Capital, «el avance de este proyecto puede parecer en lo inmediato una buena noticia para las personas… Sin embargo, creemos que en el largo plazo profundizará el problema de las bajas pensiones e impactará en un pilar fundamental del sistema de seguridad social, cuyo diseño responde a una lógica de ahorro para una etapa de vejez en que esos ingresos son vitales», agregó.

Nada garantiza cómo terminará la tramitación de este controvertido proyecto. Pero sí hay dos certezas: la profunda crisis dentro de la coalición de gobierno y el comienzo del fin del sistema previsional tal como lo impuso la dictadura.
Al “Mercedes Benz” se le acaba el combustible.

Abraham Santibáñez

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