El medio ambiente y la nueva Constitución

Este lunes comenzó en Madrid, España, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP25), hito anual que reúne a líderes de todo el mundo, el cual apunta a generar estrategias y políticas para enfrentar este fenómeno climático. Pese a que Chile tuvo que renunciar a albergar este evento, dado el contexto de estallido social que vivimos como país, igualmente es una instancia a considerar dada la relevancia de este evento y las determinaciones que ahí se pueden establecer.

¿Por qué debemos estar atentos a lo que ahí ocurra? El próximo año, nuestro país vivirá uno de los hitos democráticos más relevantes de su historia, donde la ciudadanía deberá decidir si se debe elaborar una nueva constitución, cómo hacerla y qué elementos importantes se deben considerar en esta carta fundamental. En este contexto, es importante tomar en cuenta la crisis del cambio climático que vivimos a nivel planetario y considerarlos dentro de las propuestas que la futura Constitución deba recoger.

Si bien, actualmente la Constitución, en su artículo 19 inciso 8, alberga el derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación, la situación actual del país refleja que el Estado está al debe en su rol tutelar: la sequía, el avance implacable de la desertificación, la erosión indiscriminada de los suelos, la administración de los recursos hídricos la contaminación y la deforestación son el manifiesto de que aún se debe hacer mucho más en materia medioambiental. Pasar de un enunciado a acciones concretas que garanticen estos derechos fundamentales.
Es por eso que, además de todas las otras temáticas relevantes para la comunidad, no debemos dejar de lado el cuidado y preservación del medio ambiente, que es nuestra casa común, asegurando el compromiso del mundo político, de las autoridades e instituciones en la nueva carta magna.

Por ende, es importante asumir las particularidades propias del cambio climático, tomando como base aquellos precedentes que se vayan considerando en el desarrollo de la COP25, los cuales apunten a disminuir el impacto del calentamiento global. Podemos incorporar muchos contenidos que normen nuestra convivencia en la futura constitución, pero si no se dimensiona el impacto del cambio climático que es el sustrato de convivencia diaria de toda sociedad, estaremos edificando sobre arena y no sobre roca las bases que nos deben orientar hacia el futuro, para construir una sociedad que viva la verdadera paz, aquella que es construida sobre la justicia, verdad, libertad e igualdad. El llamado es que tomemos conciencia de esta realidad y la incorporemos en forma permanente en los diálogos y cabildos que llevarán a construir una nueva hoja de ruta para nuestro país y sus habitantes.

Jorge Brito Obreque
Ingeniero agrónomo
Junta Adelanto del Maule

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