El desafío de seguir trabajando por el agua

Gladys Vidal

Los últimos meses gran parte del territorio nacional ha recibido con sorpresa un importante número de precipitaciones, que parecen ser un buen augurio frente a la megasequía que afecta a nuestro país desde hace años. Sin embargo, los milímetros acumulados son solo un “veranito de San Juan” y están lejos de ser una solución al grave problema de escasez hídrica que nos afecta.

En ese sentido, de acuerdo con los valores de precipitaciones expuestos en el reporte semanal hidrometeorológico de la Dirección General de Aguas, por ejemplo, en Curicó y Parral ha llovido más que el año pasado; sin embargo, todavía están en un 8% y 10%, respectivamente, bajo lo normal. Si bien, las lluvias y nevadas parecen apaciguar las preocupaciones, lamentablemente éstas no tienen un impacto significativo en el extremo déficit hídrico que hoy se vive en el país.

Por otra parte, es habitual observar también que, en cada lluvia, la gran cantidad de agua caída en cortos periodos de tiempo genera problemas de inundaciones y anegamientos en muchos hogares.

Estos extremos son los que nos muestra un nuevo escenario de clima y es por ello que los temas de seguridad hídrica son altamente importantes de incluir en las políticas públicas de nuestro país, para que todos planifiquemos nuestra vida bajo una nueva forma de entender el entorno en que vivimos.

Aún en estos momentos no podemos perder el foco frente a la crisis del agua. En este momento más que nunca es clave el aporte que desde universidades, centros de investigación y organizaciones varias se pueden hacer en pro de proponer mejoras para gestionar de forma más eficiente este vital bien, que no solo es escaso por factores meteorológicos, sino también por su desigual distribución.

Aumentar la eficiencia del agua pasa también por potenciar la interdisciplina entre investigadores y fomentar el diálogo con el sector público, sector productivo y la sociedad civil. Es imperante seguir trabajando para asegurar que el recurso hídrico sea accesible para todos y todas en calidad y en cantidad.

Es por ello que, desde centros de investigación, como lo es el Centro de Recursos Hídricos para la Agricultura y la Minería (CRHIAM), que es parte del Programa Fondap de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), hemos centrado nuestro quehacer en relevar la importancia del concepto de seguridad hídrica en la gestión del agua, entendido como un estándar internacional que promueve el acceso al agua potable en calidad y cantidad necesaria para el consumo humano y productivo, considerando las dinámicas de cada cuenca y garantizando el cuidado de este bien.

En medio de esta crisis siempre es bueno mirar en perspectiva y aterrizar en la realidad de que muchas localidades rurales de nuestro país deben lidiar diariamente con la falta de agua. Si bien cada gota cuenta y sin duda estas lluvias invernales han aliviado en parte la preocupación por la escasez hídrica, la verdad es que la solución real a este problema pasa por construir más espacios de colaboración y fortalecer la gobernanza de este vital recurso básico para la vida humana y de todas las especies de nuestro planeta.

Gladys Vidal
Directora del Centro de Recursos Hídricos para la Agricultura y la Minería
(CRHIAM)

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