El cuerpo también necesita expresarse desde el encierro

En la región varias instructoras están impartiendo sus clases a través de plataformas virtuales, lo que ha sido todo un desafío. Hoy, más que nunca, son testigos del poder terapéutico de esta disciplina.

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25 de abril de 2020
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En el grupo de danza que conforman en Banjara las alumnas valoran mucho, en el contexto que vivimos, la posibilidad de que el cuerpo se mueva.

En la pantalla, al centro, la instructora enseña los pasos de danza. Alrededor, en recuadros, se ve a las niñas o adolescentes que siguen la clase. Esa es la imagen que una alumna de danza de Tania Gutiérrez ve en su computador. A la vez, Tania ve a todas sus alumnas al mismo tiempo.

Es de esta manera como la plataforma Zoom ha sido el medio a través del cual Tania Gutiérrez, que además de profesora de danza es directora de la Academia Danzas Ancoa, ha podido seguir con sus clases en Linares.

Una verdadera salvación luego que en la Corporación Cultural de Linares decidieron suspender todos los talleres que se impartían allí, entre ellos el de Tania. A diferencia de otras municipalidades, aquí no existió la posibilidad de acompañar a los instructores para pasar a una modalidad online. “Aquí se ha visto realmente la precariedad en que vivimos quienes nos dedicamos al arte”, comenta.

Para poder seguir generando ingresos, esta destacada bailarina y coreógrafa profesional optó por ofrecer sus clases particulares desde el hogar que comparte con sus padres. Ellos han sido generosos, dice, para retirarse a otros lugares de la casa en los horarios en que ella se dispone a impartir sus clases.

Y así, no ha quedado más que adaptarse: “Primero lo hacía en la terraza, pero después con el cambio de horario tuve que hacerlo dentro de la casa, correr el comedor y armar un espacio. Finalmente esto es un aprendizaje tanto para uno que está haciendo las clases, como para la familia que de alguna manera se debe acoplar al ritmo de uno”, cuenta.

DIFERENTES ESTRATEGIAS
Y aunque hasta ahora siente que todo ha ido cada vez mejor, también le ha quedado claro que una clase online tiene sus particularidades. “A mí me ha dado más resultado hacer las clases más lento, y con menos contenido. Por qué, porque tengo que ir parando más, para poder decir ‘a ver ustedes ahora háganlo, yo las veo’. Y a veces hay que decir a las mamás que están con ellas que con la cámara les enfoquen más los pies, para corregir cómo están colocándolos”, explica Tania, quien cuenta con alumnas entre los 6 y los 15 años.

En el caso de Carolina Pérez Astorga, instructora de danza del vientre tribal de la Academia Banjara Maule, ha optado porque tras la clase en vivo, la grabación quede “colgada” en las redes por unos días, de tal forma que las alumnas –todas adultas- puedan volver a revisarla si lo necesitan. “Además si ellas quieren, pueden enviarme videos con los ejercicios para que yo se los comente durante la semana”, explica además.

El tema de los espacios es quizá uno de los más críticos. No solo la instructora debe encontrar uno apropiado, sino también las alumnas, las que entre los niños y los deberes del hogar han hecho lo posible por busca un lugar y tiempo solo para ellas.
Al igual que Tania, Carolina lleva impartiendo sus clases desde la primera semana de abril, y siente también que después de todo no era tan difícil, aunque sin duda -dice- algo de tristeza hay por no poder encontrarse de forma presencial, y abrazarse y contenerse como antes.

EFECTO TERAPÉUTICO
“Las alumnas están muy motivadas porque necesitan ese espacio, moverse un poco, porque uno en realidad en esta cuarentena es lo que menos está haciendo. Siempre me dicen que es muy rico el día de la clase, en que esperan poder estar ahí”, comenta Carolina dando cuenta de lo terapéutica que puede ser esta actividad.

La misma impresión tiene Tania, quien comenta el caso de una de sus alumnas: “por ejemplo tengo una apoderada que es funcionaria de la salud, y para no exponer a su hija la deja toda la semana con sus abuelos. Entonces para esta niña la danza ha sido un soporte psicológico también”.

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