El cometa Bradbury regresa a la Tierra

El 22 de agosto Ray Douglas Bradbury, el extraordinario escritor norteamericano de ciencia ficción, entra a su centenario de existencia. En la Región del Maule se le recuerda igualmente, al menos entre los escritores que gozamos (y temimos) con sus relatos

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23 de agosto de 2020
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Ray Bradbury, el gran escritor de ci-fi, en su centenario del natalicio.

Atención terrícolas, marcianos, venusianos y vecinos todos, de la galaxia:

No olvidéis de cantar el cumpleaños feliz al homínido que tanto os ama, el bibliófilo bípedo que anunció a los nuevos siglos y que en este año 2020, AP, ha entrado en su centenario… y por la puerta grande, lleno de homenajes y loas en todo vuestro globo.

CÓMO SUPE DE BRADBURY
De manera atípica -no habría de ser otra si se trata de Ray Bradbury- el icónico escritor de ciencia ficción que maravilló a millones en la galaxia. No en bibliotecas, ni en libros, ni periódicos, sino en el séptimo arte. Y en ello tuvieron que ver mis dos abuelos. El materno, que construyó el único teatro que existía en mi localidad, el teatro “Libertad” de Teno en la década del 40’ del siglo pasado. El paterno que fue uno de los fundadores del Cuerpo de Bomberos local, (el otro también lo fue) entidad que está cumpliendo ochenta años de vida.

Sucedió que este último llegó contando un día que en el teatro se exhibiría una película sobre los bomberos en Europa y que el sábado iríamos a verla, pues era en beneficio de los bomberos locales. Recién en mi adolescencia, me apronté a imaginarme a carros bombas de última generación y a bomberos profesionales luchando de quizá que formas contra el fuego.

Oso… era un film que hablaba de bomberos, pero que quemaban libros. Quedé sic. Y a mí, que me inculcaban tanto el leer. Sonreí maliciosamente. Fahrenheit 451 me introdujo, a su manera, a la ciencia ficción. Pronto tuve a Crónicas marcianas en mis manos, Remedio para melancólicos, 2099, Las doradas manzana del sol y tantas otras obras y cuentos estupendos que leía hasta las tres de la madrugada.

Planeta Marte, al que los terrícolas piensan contactar pronto.

LO TERRÍCOLA QUE ERA
Nacido el 22 de agosto de 1920 en Waukegan, Illinois, ¿cómo comenzó Bradbury su incursión en la ciencia ficción? Un portal de biografías indica que una tía, conocida en la localidad como “la loca de los calabazas”, lo inició en los cuentos de Edgard Allan Poe cuando niño. Su padre era instalador de líneas telefónicas por lo que viajaban por muchas ciudades. Incluso cuando joven vendió diarios en California para ganarse su sustento como autodidacta.

Su primer escrito fue El dilema de Hollerbochen, aparecida en la revista Imagination! en 1938. Al siguiente año, publicó cuatro cuentos en su propia revista Futuria Fantasia. En 1942 escribió The lake, donde inicia su escritura disruptiva. Pero, la ciencia ficción llega en 1950, a los treinta años, con Crónicas marcianas que causó estragos en la sociedad americana porque visualizaba el miedo a una guerra nuclear, el deseo de volver a una vida más simple, el miedo a los poderes políticos extranjeros, al racismo y también a la censura, asuntos que preocupaban mucho.

¿Sabías que Ray Bradbury escribió el guion para la película Moby Dick en 1956? También permitió la dramatización de sus cuentos para Alfred Hitchcock presenta…, Cuentos del futuro y La Dimensión desconocida. La llegada de la televisión aumentó su popularidad.

Es el autor de 27 novelas, varias colecciones de cuentos y como de 600 publicaciones. Sus relatos son escritura escolar complementaria en varios países. En 1988, fue nombrado Gran Maestro Nebula (premio Gran Maestro Damon Knight Memorial, que da la Asociación de Escritores de Ciencia Ficción y Fantasía en Estados Unidos), e incluso los científicos dieron su nombre a un asteroide, 9766, Bradbury, con lo que el mundo científico se cuadró en señal de reconocimiento.

Si aún lo desconoces, te recomendamos algunos otros relatos como Cuentos de dinosaurios, El hombre ilustrado, Las maquinarias de la alegría, Más rápido que el ojo, El signo del gato o Cementerio para lunáticos, Matemos todos a Constance, La muerte es un asunto solitario, estas tres últimas novelas. Ganó varios premios, aunque nunca fue propuesto para algo mayor. Cosas que pasan con los grandes.

Waukegan, Illinios, la ciudad en la década del 60’ del siglo pasado, lugar donde nació Bradbury.

EL TRABAJÓLICO LIBRE DE GRAVEDAD
Resulta atractivo que Bradbury se identificara como un “un narrador de cuentos con propósitos morales”. Afirmó que «la vida es un don y así debemos disfrutarla. Esta es una oportunidad gloriosa. Sólo estaremos aquí una vez y no volveremos más. Tengo la oportunidad de escribir cada vez que siento que tengo un propósito. ¿Y cuál fue mi objetivo cuando escribí, por ejemplo, tal o cual artículo? Escribir el mejor artículo que se haya escrito hasta ese momento».

Era un escritor compulsivo. Escribió Fahrenheit 451 en sólo nueve días. Trabajaba en su vejez tan sólo dos horas cada día escribiendo, pero lo hacía a full. También escribió poesía. Una vez el periódico chileno “La Nación”, cuando era don periódico, le preguntó cómo imaginaba el futuro. Y dijo: «Vamos a volver a la Luna, lo que es la mejor noticia, y también a ir a Marte. Ojalá esté yo vivo para verlo, aunque quizá lo esté si esto ocurre rápido. Me gustaría que el gobierno se cuestionara por qué no volvimos a la Luna. No debimos haberla dejado nunca. Fue algo glorioso para nosotros. Aquella noche, cuando el hombre pisó la Luna, toda la gente en este país, en su país, en todo el mundo, levantó los ojos hacia el cielo, miró la Luna y dijo: ¡Oh, Dios, lo logramos! Somos libres de la gravedad, libres de andar por el universo. Nuestro destino no es estar sólo aquí”.

La NASA en parte de sus oficinas de trabajo y de control espacial, artífice de la llegada del hombre a otros planetas.

Cuando George Bush canceló el programa de los viajes a la luna y Obama redujo el presupuesto anual de la NASA, Bradbury los criticó señalándolos como culpables de un grave error. Siempre quiso estar vivo para cuando el hombre pisara el suelo de Marte, el lugarcillo que lo inspirara tantas veces.

Feliz cumpleaños Ray, para nosotros no has muerto. Entre nos… la muerte no tiene ningún poder.

Jorge Uribe Ghigliotto
Presidente de la Soc. de Escritores de Teno

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