Educación a distancia

Todas estas decisiones van en el camino correcto, por cuanto su principal objetivo es velar por la salud de los escolares y sus familias, así como también evitar que la educación pública se vea desfinanciada.

En razón de las estimaciones de expertos que han anticipado el punto más alto de contagios de Coronavirus para los meses de abril y mayo, el Ministerio de Salud tomó una decisión a tiempo y decretó la suspensión de clases por las dos primeras semanas de ese mes, además de adelantar las vacaciones de invierno para las dos últimas.

A la vez, para compensar todo ese tiempo sin clases presenciales, también se decidió extender el año escolar 2020 hasta diciembre. Otras medidas relevantes fueron que se puso a disposición de la comunidad escolar un portal web con una biblioteca digital, contenido para matemáticas y lenguaje, libre de gasto en conexión a Internet.

Pero no es lo único, porque el Ministerio de Educación también optó por continuar entregando alimentación a los niños de familias de menores recursos que, habitualmente, recibían este beneficio en los colegios. En forma paralela, se dieron garantías a las municipalidades que se pagará la subvención escolar completa durante este periodo.

Todas estas decisiones van en el camino correcto, por cuanto su principal objetivo es velar por la salud de los escolares y sus familias, así como también evitar que la educación pública se vea desfinanciada. Otro aspecto relevante es qué se va a resolver en cuanto a la rendición de la antigua PSU en su nuevo formado anunciado recientemente.

Ocurre que, a partir de este año, el sistema de selección para la educación superior está ahora en manos del ministerio del ramo. Quizás sea el momento, pensando en lo que pasará con la continuidad o interrupción definitiva del año escolar, en que toda la ponderación de puntaje esté basada en las notas de enseñanza media y el ranking escolar.

Como lo han dicho los expertos, el joven que es buen estudiante en su colegio será también un estudiante esforzado en la educación superior, logrando terminar su carrera en el tiempo regular. Todo ello aseguraría que el mérito por primera vez tenga relevante absoluta para seleccionar a los estudiantes, sin mediar otros parámetros.

Si bien pueden existir aspectos por mejorar, otorgar ponderación total a las notas y al ranking –sin que exista prueba alguna de por medio- es el cambio que tantos esperan para la educación chilena. Lo contrario, esto es, que no exista ninguna selección, es algo imposible de aplicar y contrario al mérito y esfuerzo de cada estudiante.

Otro aspecto también pendiente por resolver es qué señal se entregará desde el Ministerio de Educación en cuanto a los colegios privados. Se trata de un segmento de la educación que no puede ser dejado simplemente a la “mano invisible” del mercado, esto es, a la ley de la oferta y la demanda, porque se trata del futuro de los niños.

La educación es muy importante para que las decisiones se tomen entre cuatro paredes. Al igual como ocurre con la “mesa social” que convocó el Gobierno para enfrentar la pandemia, si la situación se agrava y es necesario seguir suspendiendo clases, entonces se debe convocar y escuchar a todos los actores del sistema educacional.

Claro que, en dicho contexto, los gremios deben sentarse a esa mesa dejando de lado sus intereses políticos o visiones ideológicas. Solo así, esto es, con un perfil técnico y pensando en los niños, porque ellos son la educación pública, será posible aprovechar esta crisis para dar el salto definitivo que necesitan las futuras generaciones.

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