Día de la Región del Maule

Todo esto generó una identidad maulina, cuyas bases son la ruralidad, con su gente amable, trabajadora, acogedora y emprendedora.

Una jornada especial se vivirá hoy en todo el Maule, por cuanto se conmemora el Día de la Región del Maule, fecha marcada –según los historiadores- por el día en que el primer corregidor del Maule, el capitán Diego de Rojas, juró su investidura ante el Cabildo de Santiago, fijando los límites del territorio.

Aunque con el tiempo esos límites fueron cambiando, específicamente, luego del proceso de regionalización y, en fecha más reciente, con la creación de la nueva Región de Ñuble, igualmente la zona quedó demarcada por tres características esenciales del territorio, esto es, cordillera, valle y mar.

Todo esto generó una identidad maulina, cuyas bases son la ruralidad, con su gente amable, trabajadora, acogedora y emprendedora. En la cordillera, la figura es el arriero que traslada grandes piños de ganado en el verano y los baja el comienzo del invierno; y en la costa, el pescador artesanal que se juega la vida por el sustento.

En el intertanto, las grandes ciudades se fueron desarrollando. Talca, a la cabeza de este proceso, se caracterizaba por una floreciente industrialización. Desde energía eléctrica, pasando por el aceite, zapatos, los fósforos y el arroz, hasta los helados y los dulces. Había de todo y se producía todo lo necesario.

Todo esto bajo el impulso de un país que veía en la industria un motor relevante de desarrollo. Pero la economía fue cambiando y, con ello, también los modelos productivos. Chile optó por un modelo de ventajas comparativas, sustentado en las exportaciones de productos requeridos por las grandes potencias.

Así ocurrió con el campo, el cual se industrializó y pasó de pequeñas o medianas propiedades, a grandes terrenos y gigantescos packing donde se almacenaba para despachar hacia los puertos. Lo mismo ocurrió con la naciente industria forestal que, hasta hoy, sigue siendo uno de los puntales de la economía regional.

Por su parte, las ciudades fueron cambiando su perfil, pasando de la industrialización a un modelo de servicios, en una economía que se comenzó a sustentar en el aspecto financiero. Pero todo este esquema se terminó desmoronando, luego de la paridad con el dólar y la crisis de pagos de los años ochenta.

El Maule buscó su lugar en el nuevo formato, sustentado en las ventajas comparativas de la agroindustria y la silvicultura. Todo ello, mientras en las ciudades comenzaron a cerrar las fábricas nacionales, bajo la competencia de productos importados a muy bajo precio, provenientes especialmente de los gigantes asiáticos.

Al poco andar, las grandes urbes también focalizaron su perfil en los servicios, especialmente, con el desarrollo de las universidades y el comercio. En este escenario entraron las pequeñas y medianas empresas, demostrando su adaptabilidad a los nuevos tiempos y gran capacidad de ofrecer puestos de trabajo.

En la actualidad, el Maule está en proceso de superar la crisis sanitaria generada por la pandemia, con su economía severamente afectada, al igual que el contexto nacional e internacional. Hoy, cuando todo está interconectado, los viejos edificios de las fábricas van dejando espacio a centros comerciales y edificios.

También en el camino han surgido nuevos actores sociales, todos interconectados y sensibles a nuevas temáticas. Sabemos que, mientras más rápido salgamos de la pandemia, se va a reactivar la economía de las grandes ciudades. Feliz día a la Región del Maule y a todos sus ciudadanos. A cuidarse y mirar al futuro.

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