Día de la Madre será sin visitas en el cementerio municipal de Talca

El municipio determinó mantener el cierre del recinto el próximo domingo. Las vendedoras, por su parte, solicitan que permitan las visitas al menos dos días para ellas poder trabajar.

Desde el 23 de marzo el camposanto municipal de Talca está cerrado.

En más de 40 años dedicada a la venta de flores en el frontis del Cementerio Municipal de Talca, Elba Tapia nunca había sido testigo del cierre del camposanto un Día de las Madres. Pero la pandemia de Coronavirus, así como se desajustó la cotidianidad en el país y el mundo, dará un viraje a esta tradicional celebración.

Por decisión del alcalde de la ciudad, Juan Carlos Díaz, el próximo domingo el camposanto permanecerá cerrado, como lo ha estado desde hace un mes y medio para evitar las aglomeraciones, que como se sabe, aumenta las posibilidades de contagio.
“No vamos a abrir el domingo, porque no tenemos las medidas preventivas que se deben tener para poder recibir cantidad de personas altas. Por lo tanto, tengo instrucción del señor alcalde de poder abrir en 10 o 15 días más, pero con todos los resguardos que se necesitan, sean estos de seguridad, sanidad, señalética, cambios de piletas y colocar dispensadores para que las personas puedan ingresar sin problemas”, explicó el administrador de cementerio, Carlos Acevedo.

A los usuarios Acevedo recordó la importancia de ajustarse a las condiciones sanitarias actuales. Las próximas semanas, cuando vuelva a abril el recinto la entrada de las personas también será controlada, pero todavía no se ha determinado la cantidad. Por ahora, solo reciben servicios funerarios con grupos de no más de 20 personas.

MOLESTIA
Después de un mes y medio sin vender flores a los visitantes del Cementerio Municipal de Talca, las floristas que trabajan en los 25 locales ubicados en el frontis esperaban que el municipio flexibilizara la restricción para el Día de las Madres.
La decisión de mantener la prohibición, por lo tanto, despertó molestia entre las comerciantes al ser esta su única fuente de ingresos monetarios.

“Hay cuentas por pagar, hay hijos, nietos, hay que comer, vestirse y eso quién lo da si es este es el sustento de nosotros. Cuántos años tenemos acá y ahora no nos dejan trabajar”, reclamó la vendedora, Paola Sandoval.

Otras floristas, como Elba Tapia, señalaron que existe desigualdad en las restricciones para el comercio en general en la ciudad: “Resulta que abren todas las tiendas grandes y no abren acá que es a la intemperie. No es coherente, porque si se va a hacer un resguardo para la gente que sea parejo”.

En conjunto piden que al menos permitan la entrada de personas durante tres o dos días, para que de esa manera los familiares se organicen y no acudan el mismo día. Así, ellas tendrían la oportunidad de trabajar y recuperarse económicamente por el tiempo que han permanecido con ventas casi nulas.

Similar preocupación tienen las más de 40 mujeres que se dedican de manera particular a hacer mantención de las sepulturas. Ellas, si bien están autorizadas por la administración para entrar tres veces por semana, se quejan que no el horario es muy acotado para completar toda la limpieza, por lo que reciben menos ganancias de las habituales.

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