Descartan efectos adversos en la formación de futuros profesionales durante la pandemia

El presidente de la Comisión Nacional de Acreditación analiza el escenario de la educación superior y explica cómo ha incidido la emergencia sanitaria en los procesos de certificación de las casas de estudio

Las casas de estudios deberán evaluar qué se enseñó, qué aprendizajes fueron alcanzados por los estudiantes para adoptar medidas mitigantes

Tanto en el Maule como en el país, las instituciones educativas de nivel superior han tenido que amoldar su funcionamiento a la emergencia sanitaria declarada por el Coronavirus, hace dos meses.

En ese contexto, se mantienen suspendidas las clases presenciales y tanto los nuevos como los estudiantes regulares están desarrollando el proceso educativo de manera remota.

Si se realizan las compensaciones correspondientes según sea el caso, la formación de los futuros profesionales –aunque tendrá un impacto a partir de los recursos empleados para continuar con las clases en plena pandemia- este no sería adverso, según lo planteó el presidente de la Comisión Nacional de Acreditación (CNA), Hernán Burdiles, en entrevista con Diario El Centro.

“Creo que no (afectaría de manera negativa) en la medida que las instituciones tengan la preocupación por la calidad de la educación entregada. Esto significa que las instituciones están reaccionando a una emergencia imprevista y que todos sabemos que será transitoria, por lo que han ido adoptando decisiones para continuar con todo el mejor esfuerzo entregando educación y formación a sus estudiantes”, abundó el representante de la CNA.

Bajo esas condiciones, las instituciones tendrían que ponderar qué se enseñó y qué aprendizajes fueron alcanzados por los estudiantes. A partir de esa evidencia deben tomar decisiones y adoptar medidas mitigantes para complementar lo que falte, lo cual debe aplicarse una vez superada la emergencia, agregó Burdiles.

FINANCIAMIENTO
Debido a la emergencia sanitaria surgió de parte de parlamentarios de oposición un proyecto de ley a través del cual se suspendería el cobro de aranceles en los planteles. En respuesta a cómo esta legislación incidiría en el funcionamiento de las universidades, Burdiles recordó que desde el año pasado las instituciones presentan problemas por la disminución del pago de los aranceles.

“Esto ocurre por dos razones: una, porque tiene menos estudiantes matriculados en primer año y, en segundo lugar, porque los que ya estaban estudiando -en un proporción no despreciable- han dejado de pagar. Eso no es extraño, dado que hay un porcentaje grande de gente cuya familia ha quedado sin ingreso”, explicó.

Además, advirtió que si el proyecto de ley prospera sin que haya compensación para las instituciones por la caída de ingresos que supondría la aplicación de la ley “el descalabro sería total y pudiera ocurrir que una situación transitoria cause efectos permanentes como el deterioro irreparable de la situación financiera de una institución de educación superior”.

ACREDITACIÓN
Por otra parte, la emergencia sanitaria ha conllevado a la introducción de cambios en los procesos de evaluación de las universidades, Institutos Profesionales (IP). Centros de Formación Técnica (CFT), programas y carreras.

“En términos generales, desde los acontecimientos de octubre pasado en adelante empezamos a tener dificultades con los procesos de acreditación”, admitió el ejecutivo de la CNA.

Los inconvenientes han surgido, porque una etapa de ese proceso es la evaluación externa, la cual la desarrolla un comité de pares evaluadores, quienes entre otras responsabilidades deben visitar la institución o al programa y eso se vio alterado, puesto que hacerlo de manera presencial se complicó en no pocos casos debido a que los accesos a las universidades estaban cerrados.

A esto se sumó la dificultad para el traslado de los integrantes del comité tanto por los hechos sociales de octubre del año pasado como ahora por la pandemia.

Por lo tanto, “se está pensando seriamente en utilizar mecanismos remotos de reunión para la conversación con los responsables de una institución, de un doctorado o los estudiantes de esos programas y académicos para poder avanzar”, informó Burdiles.

FLEXIBILIZACIÓN
A su vez, la CNA flexibilizó los plazos de vigencia de la certificación de las instituciones. Antes de la pandemia, la norma regular era que la acreditación era válida hasta el día en que estaba otorgada.

Pero ahora -dadas las limitaciones que impone la emergencia sanitaria- si las casas de estudio, así como los programas de postgrado, especialidades médicas y odontológicas, carreras y programas de pregrado de acreditación obligatoria consignan los antecedentes antes del vencimiento de la acreditación, la CNA prorroga la acreditación anterior transitoriamente hasta que el CNA termine la evaluación y tome una decisión.

“Estos problemas que estamos enfrentando exigen flexibilidad, capacidad de adaptación a las circunstancias que estamos viviendo todos, tanto la CNA como las instituciones de educación superior, las familias, los estudiantes; y entender que es una situación de emergencia y transitoria. A eso hay que intentar sobrepasarlo y cuando vuelva la normalidad reparar lo que quede faltando”, reflexionó Burdiles.

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