Cuarentena progresiva

El mensaje es claro y fácil de comprender: hay que quedarse en el hogar, salvo quienes tengan que hacer compras o salir por motivos laborales justificados.

Cuando en el país avanza el número de casos testeados confirmados de Coronavirus, incluyendo a la Región del Maule, donde se registraron diez pacientes positivos en las últimas 24 horas, el Gobierno decidió ahora implementar nuevas medidas restrictivas, en el contexto de la denominada “cuarentena progresiva”.

Entre ellas, destacan los denominados cordones sanitarios que se aplicarán para ciudades específicas, como Chillán, capital de la nueva Región de Ñuble, así como el toque de queda, cuya vigencia comenzó ayer domingo y se regirá por tiempo indefinido. Se agregan aduanas sanitarias, vigentes actualmente en ocho regiones.

Pero no son las únicas, porque destaca la prohibición del tránsito hacia la denominada segunda vivienda, ordenando el regreso obligatorio de las personas a su comuna de origen. A ello se añade, también, el control policial en tres comunas del sector alto de la Región Metropolitana para quienes estén en cuarentena.

En este aspecto, surge otra medida relevante, en cuanto a que las personas que deben estar bajo aislamiento y no lo puedan cumplir, serán prontamente internados en los denominados hoteles u hostales sanitarios, bajo control de la autoridad. Y se añade que prontamente comenzará el testeo rápido a niños y jóvenes.

Todo esto persigue hacer efectivo el aislamiento social, ya que muchos lo comprendieron como una especie de vacaciones, actuando en forma irresponsable y riesgosa. Así se vio con muchos que literalmente se fueron a la playa o al campo, para ocupar sus segundas viviendas, con familias completas y hasta mascotas.

Ello, si bien puede ser posiblemente comprensible, si es que se cumple efectivamente el aislamiento social, en el fondo es igualmente peligroso, porque se genera un movimiento de personas en dirección a comunas que no tienen el soporte de salud pública suficiente para la atención a personas con testeo confirmado.

La pregunta es obvia. ¿Qué pasaría si al menos una persona arroja positivo en un grupo familiar y todos quienes les acompañan se encuentran en la misma condición? ¿Y antes de saber la confirmación fueron a algún negocio de barrio a comprar, a algún kiosco a buscar el diario o a alguna playa y hablaron con alguien?

El mensaje es claro y fácil de comprender: hay que quedarse en el hogar, salvo quienes tengan que hacer compras o salir por motivos laborales justificados. La idea es prepararnos, como país, para que podamos sobrevivir a esta pandemia, ojalá con el menor impacto posible en cuanto a las vidas de las personas de riesgo.

Porque esa es claramente la prioridad, esto es, salvar a quienes están en condición de mayor riesgo. Todo lo demás puede esperar, aunque sabemos que la economía es un factor importante y trascendente, en especial, para asegurar el abastecimiento y las cadenas de distribución a las personas, en todos los puntos del país.

Siguiendo estas instrucciones, por muy severas que sean, vamos a poder superar paulatinamente esta crisis sanitaria. Y de todo ello saldrá un país distinto, con otra mirada, donde nos podremos volver a abrazar y a saludar como corresponde, sabiendo que entre todos aportamos para que los más vulnerables sigan con nosotros.

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