¿Cuánto debe Argentina y a quiénes?

La radiografía de la deuda pública del país vecino ha cambiado en ciertos aspectos desde el "default" de finales de 2001.

Un hombre con mascarilla en el barrio de emergencia Villa 1-11-14, uno de los más afectados por el COVID-19 en Buenos Aires (EFE/Juan Ignacio Roncoroni).

Argentina está enfrascada en una peliaguda negociación para reestructurar bonos por 66.239 millones de dólares en manos de inversores privados, pero éstos no son los únicos ni los mayores acreedores del país suramericano y ese volumen de títulos ni siquiera llega a un cuarto de la deuda total de la segunda economía suramericana.

¿Cuánto y a quiénes les debe Argentina?
De acuerdo a datos oficiales, la deuda pública del país ascendía a finales de abril pasado a 323.192,6 millones de dólares, cerca de un 89,5 % del PIB.
El mayor acreedor, lejos de ser los organismos internacionales o los tenedores de bonos, es el propio Estado argentino ya que un 40 % de la deuda es con agencias del sector público, un endeudamiento más sencillo de refinanciar.

Le sigue, en peso relativo, la deuda con acreedores privados, que representa un 37,3 % del total, pero disgregada en miles de inversores particulares e institucionales de Argentina y del exterior.
De esta porción, la deuda bajo actual negociación es sólo la de los títulos emitidos bajo ley extranjera.

En tanto, el endeudamiento con organismos multilaterales y el de tipo bilateral, con diversos países, es un 22,7 % del total, pero aquí sí hay un actor que destaca por sobre el resto, ya que el Fondo Monetario Internacional (FMI) es el acreedor externo al que más le debe Argentina, por préstamos a devolver que ascendían a 43.604 millones de dólares sobre finales de abril.

Un 78 % del toda la deuda pública argentina está nominada en moneda extranjera, principalmente en dólares, lo cual representa un constante desafío para un país sin acceso a los mercados internacionales para financiarse.

LA DEUDA EN EL CRACK DE 2001
La radiografía de la deuda pública argentina ha cambiado en ciertos aspectos desde el «default» de finales de 2001, cuando Argentina cayó estrepitosamente en cese de pagos en medio de una de las peores crisis políticas, económicas y sociales de su historia.
En ese momento, su deuda pública total ascendía a 144.279 millones de dólares, equivalente al 53,8 % del PIB, bastante menos del volumen y el peso que tiene ahora, aunque el porcentaje de la deuda en moneda extranjera era más elevado entonces, del 97 %.

El mapa de los acreedores también era diferente: cerca de un 22,5 % de la deuda era con organismos internacionales (la deuda con el FMI era entonces por unos 14.000 millones de dólares), mientras que casi un 70 % de la deuda estaba en manos de acreedores privados, un peso muy superior al que tienen actualmente.

LA DEUDA HACE DIEZ AÑOS
Tras el cese de pagos de 2001, Argentina reestructuró su deuda con los acreedores privados en 2005, cuando logró una adhesión a su oferta de canje del 76,15 %, un nivel que elevó hasta el 92,4 % cuando en 2010 reabrió la oferta y entraron más acreedores.
Luego de ese proceso, la configuración de la deuda pública argentina volvió a cambiar.

Para finales de 2010, el endeudamiento del país ascendía a 164.433 millones de dólares -la mitad que el volumen actual-, bajando la relación de la deuda sobre el PIB al 45,8 %, un ratio bastante inferior al de ahora.
También redujo el porcentaje de la deuda en moneda extranjera a un 59 % del total.

Y el peso de los acreedores privados también pasó a ser menor, del 38,5 % -un porcentaje muy similar al actual-, mientras que la deuda con organismos internacionales representaba un 11 % -sin deuda alguna con el FMI, tras cancelarla en su totalidad en 2006- y el endeudamiento con agencias del sector público nacional era del 47 %.

PERFIL DE LOS ACREEDORES PRIVADOS
Otra diferencia sustancial, si se compara la reestructuración de 2005 con la que pretende hacer ahora Argentina, es el perfil de los tenedores de bonos de entonces y el de los actuales.

Hace quince años, los acreedores privados constituían un grupo variopinto, desde bancos, fondos de inversión y hasta miles de bonistas individuales -sólo en Italia había unos 450.000 jubilados con títulos argentinos-, y muy disgregado geográficamente ya que el 38,4 % de la deuda a reestructurar estaba en Argentina, 15,6 % en Italia, 10,3 % en Suiza y 9,1 % en Estados Unidos, con porcentajes menores en Alemania, Japón y otros países.

Ahora el panorama es bastante diferente: los acreedores con los que Argentina negocia son mayoritariamente fondos de inversión, algunos muy poderosos, concentrados en Estados Unidos, coordinados entre sí y con experimentada asesoría legal.

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