¿Cuándo llegará el peak de contagios?

No podemos quedarnos simplemente sentados a ver cómo la línea de casos positivos sube y sube cada semana.

La pregunta es clave porque apunta al tema central en el manejo de esta pandemia, esto es, conocer con exactitud cuántas personas están contagiadas, tengan o no síntomas. Y, lo más relevante, lograr con ello identificarlas para aplicar medidas estrictas de aislamiento, ya sea individuales o colectivas.
Un registro secuencial de testeos positivos demuestra que, en el caso del Maule, el quiebre en la tendencia al aplanamiento se registra partir del 17 de mayo. Si se calcula el tiempo que se prolonga la incubación del virus y la demora en el resultado de los exámenes, todo apunta al último fin de semana de abril y el primero de mayo.

Y esos días se caracterizaron por una conmemoración familiar y por un fin de semana largo, cuando todavía había sol y las tardes estaban tibias, ideales para salir a la calle. Muchos así lo entendieron y no dudaron en sumarse a las aglomeraciones en la zona céntrica de Talca, ya sea para pasear o realizar compras.

El resultado lo estamos viendo ahora que ya se ha cuadruplicado el número de casos y no sabemos cuándo va a parar de crecer. De hecho, si bien la cantidad de casos recuperados igualmente se incrementa, claramente no lo hace al mismo ritmo y se aleja, cada vez más, de las cifras de testeos positivos en toda la región.

Ante este fenómeno y atendido que el Gobierno ha apostado por un manejo centralizado de las camas críticas en hospitales, lo cual no va a cambiar, solo queda entonces hacer efectiva esa garantía y salir a la calle a realizar testeos rápidos. No estamos hablando solo del personal de la llamada “primera línea” en el sector de la salud.

A lo que estamos apuntando es a salir a testear a todas las personas, sin excepción. Y no simplemente a medir la temperatura, aunque se trata de un posible indicio. Se trata de realizar testeos rápidos que permitan tener un indicio confiable, para proceder de inmediato con esa persona y limitar su capacidad de movimiento.

Para ello, claramente se puede empezar por los terminales de buses y puntos estratégicos donde se congregan las personas, como supermercados o recintos de ventas al mayorista o minorista. En esos puntos se puede empezar, para luego avanzar con otras estrategias que permita una cobertura cada vez mayor.
En forma paralela, se puede insistir en la exigencia de que lleguen más respiradores mecánicos a la salud pública regional, donde apenas han arribado seis de estos equipos. También, en las políticas sociales de ingreso mínimo de emergencia y entrega de cajas con alimentos a domicilio para las familias más vulnerables.

Pero también es necesario invertir de manera focalizada en la compra de test masivos y aplicarlos en forma escalonada. Solo de esta forma, podremos acercarnos realmente a saber cuántas personas están contagiadas, tengan o no síntomas. Y, luego, proceder con sus aislamientos para evitar que sigan afectando a más personas.

De hecho, no es descartable que, probablemente, nos encontremos con que esa población es mayoritariamente joven, por lo cual, muchos de ellos deben salir de sus casas para trabajar o realizar distintas labores. No podemos quedarnos simplemente sentados a ver cómo la línea de casos positivos sube y sube cada semana.

Muy por el contrario, hay que actuar para adelantarse y utilizar los recursos en estrategias que arrojen resultados. El llamado es a que las autoridades regionales no esperen si les dan o no permiso desde el nivel central para tomar una decisión. Y en ello, los alcaldes tienen un rol muy importante. Así lo esperan los ciudadanos.

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