Crisis Económica actual y sus comparaciones con la Crisis de 1982 y 1929

¿Qué tan compleja puede llegar a ser la crisis actual? ¿Es similar a la crisis de 1929 o de 1982? Si deseamos comparar esta crisis y su escenario actual con dos de las crisis más importantes que ha enfrentado la economía chilena, podemos indicar que son escenarios distintos. En la crisis de 1929, conocida como la Gran Depresión de 1929, esta se genera en EE.UU. debida a una catastrófica caída de la bolsa de valores y cuyas causas se han relacionado con el incremento de barreras arancelarias promovidas por dicho país.

En Chile se conjugó un alto nivel de endeudamiento externo con un gran déficit fiscal (los famosos hermanos gemelos) asociado a una elevada expansión de obras públicas, junto con una fuerte carga tributaria hacia el sector exportador (que financia al sector público), lo que conjuntamente con el alto grado de apertura comercial, hizo a la economía chilena vulnerable a shocks externos, sobre todo por la alta participación que habían adquirido las materias primas en las exportaciones totales con fluctuaciones de precios que introducían alto riesgo, tanto para el desarrollo del sector privado como del sector público.

En la crisis de 1982 se conjugó un alto nivel de deuda Externa (pública y privada) en las economías de América Latina (se le conoce como la crisis de la deuda), nuestro país tenía un sistema de tipo de cambio fijo que contribuyó a reducir la inflación, pero favoreció al mismo tiempo el endeudamiento privado en dólares, cuando la devaluación resultó inevitable, se provocó un serio daño en la solvencia de las empresas y personas. La autonomía del Banco Central tenía muy poco tiempo, existían fuertes deficiencias en la supervisión y regulación del sistema financiero, siendo la más grave la denominada cartera relacionada originada mediante la auto-asignación de cuantiosos volúmenes de crédito para financiar las empresas industriales o comerciales de los mismos dueños de los bancos, que afectaron la solvencia del sector financiero, EE. UU. aumenta fuertemente la tasa de interés provocando una salida de capitales de las economías en desarrollo que hizo insostenible mantener la paridad cambiaria.

Hoy tenemos un escenario más favorable en cuanto a deuda del sector público, hemos sido conscientes de la importancia de respetar la regla fiscal y mantener acotado el endeudamiento público, un sector financiero bien regulado, un sistema de tipo de cambio libre como mecanismo de ajuste de los shocks externos asociados a los diferenciales de tasas de interés o variaciones de los precios relativos en los términos de intercambio y un Banco Central autónomo con un objetivo claro en términos de mantener la estabilidad de precios, lo que representa una gran fortaleza para fijar las políticas de precio de los bienes y servicios dentro del sistema de mercado, así como mantener la competitividad de las empresas exportadoras. Por otra parte, el problema es global y afecta a todas las economías, observando un cierto nivel de coordinación conjunta en términos de aumentar el gasto público y bajar las tasas de interés para hacer frente a la situación crisis, es un problema global con una respuesta global.

Tenemos situaciones muy complejas sobre todo en materia de empleo que se conjuga con una alta tasa de inmigración llegada al país durante los últimos años, población que llega para insertarse directamente en la fuerza laboral, si tuviéramos un aumento explosivo de la tasa de natalidad tardaríamos cerca de 20 años en ver sus impactos en los mercados laborales. Hay sectores muy complicados como el turismo, el transporte aéreo, el transporte interurbano, el comercio minorista, y la industria de servicios de alimentación que venía de una alta y rápida expansión, incluyendo principalmente servicio de comidas y entre ellos los restaurantes y cafeterías, también podemos mencionar otras actividades asociadas al turismo como las actividades de alojamiento para estancias cortas (hoteles, hostales y similares) o actividades de esparcimiento y ocio (cine, teatro, espectáculos musicales, discotecas, entre otros) que impliquen grandes aglomeración enfrentan un panorama más complejo de cara al futuro. Veremos una disminución de la producción y un aumento fuerte del desempleo que llegará en los meses de invierno por sobre el 12% pudiendo empinarse hasta cerca del 20% debido a la política de desvinculación temporal implementada, pero que tiene la ventaja de evitar despidos masivos más estructurales.

Ante este panorama, es muy importante apoyar a las familias para mantener los ingresos durante los meses más críticos y cuando la actividad recobre cierta normalidad, será necesario aplicar políticas de estímulo para fortalecer el empleo, el emprendimiento (recuperarse, reemprender y emprender) y la inversión. La estabilidad política y la cohesión social serán factores críticos para retomar el crecimiento y no finalizar nuevamente como un caso de desarrollo frustrado (crisis de 1891).

Roberto Contreras
Dr. en economía industrial e internacional de UTEM

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