Credibilidad institucional

No se contrapone el análisis de la realidad, el reconocimiento de que las cosas no se están haciendo bien, con la necesidad de buscar soluciones a través del entendimiento.

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16 de diciembre de 2019
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Chile no gana con sus instituciones vapuleadas, denigradas, sometidas a la desconfianza ciudadana, arrinconadas en los últimos lugares en las encuestas. Y convengamos que mucho han hecho por ganarse ese recelo ciudadano. Sin duda, buena parte de la crisis que vive el país se debe a ese mal trabajo de nuestras autoridades, en distintos ámbitos.

Pero ese análisis es solo el punto de partida, no el fin ni la justificación de una política mezquina que se desentiende del bien común.

Entre tanta información, violencia, titulares, y cálculos pequeños, cuesta enfocarse en lo importante.
Cuesta salir de la crítica destructiva que no aporta nada, de las denuncias incendiarias, de la impunidad de las redes sociales.

Pero es posible. Debe ser posible. Debemos trabajar, todos, en construir ese camino. Se requiere trabajo, por su puesto; generosidad, discusión democrática -con nuestras diferencias, pero pensando que nadie es dueño de la verdad absoluta- y una visión amplia de las virtudes y defectos de nuestro sistema democrático.

Y una arista importante, de las muchas que se han esgrimido en esta crisis, es la que apunta a dar estabilidad y legitimidad a nuestras instituciones. De otro modo no hay entendimiento ni posibles soluciones a largo plazo que, efectivamente, promuevan cambios profundos.

No se contrapone el análisis de la realidad, el reconocimiento de que las cosas no se están haciendo bien, con la necesidad de buscar soluciones a través del entendimiento, de la empatía, de reconstruir la convivencia social y democrática, donde cada institución asume su responsabilidad y procura mejorar.

Se necesita honestidad y ética en el parlamento, en el Ejecutivo, en el Poder Judicial, en el empresariado. Necesitamos de Fuerzas Armadas y Carabineros responsables, respetuosas de las leyes y de las personas. Y para eso, para que todos estos actores relevantes de nuestra convivencia social aporten a la construcción de un país justo y solidario, se necesita que confiemos en ellos.

Porque son importantes. Porque no hay otro camino que el de la convivencia democrática de todos.

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