Constanza Gómez: “Todavía no tengo tan clara la moraleja de esta fábula del encierro”

Actriz y directora de la compañía Elencos Ciudadanos de Chile admite estar en una “profunda revisión” interior, pero ha estado activamente buscando los caminos, en un trabajo individual y también colectivo.

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13 de agosto de 2020
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Constanza Gómez es actriz titulada de la Universidad Arcis.

Como muchos, la actriz y directora de teatro talquina Constanza Gómez fue remecida por esta pandemia, que vino a profundizar un proceso personal que ya había comenzado con el estallido social.

Un camino que describe en términos muy poéticos, dejando en evidencia su profunda sensibilidad como artista. “Creo que esta pandemia me ha hecho ver con más claridad la necesidad de recuperar mi espacio, mi tiempo y mi luz”, expresa.

Y en un par de frases sintetiza el carácter de este tránsito: “La revolución se inició con el estallido social en las calles, y ahora sigue en nuestras casas. El desafío es desarrollar un arte de vivir”.

En ello ha estado ocupada, siempre de la mano del arte, realizando una serie de videos -que se enmarcan en la convocatoria Maule Elige Cultura en Casa- en que explora la técnica de la autobiografía: y a la vez trabajando junto a otros artistas en los temas más políticos.

“Trato de aprender de este momento, todavía no tengo tan clara la moraleja de esta fábula del encierro”, concluye sobre este tema.

SERIE AUTOBIOGRÁFICA: “Últimamente me he dedicado a revisar estos 20 años de trayectoria, recolectando material fotográfico, cartas y otras sensibilidades que estaban en veladores, libros y cajas de galletas. Ver que nuestras huellas esconden algunas astillas por el mismo devenir de nuestros pasos. Mirar hacia adentro es un ejercicio de crueldad, que deja en evidencia lo que a veces no queríamos ver y lo que no estamos tan dispuestos a confesar, pero en eso estamos”.

LABOR MATERNAL: “Soy madre de dos niños. Criar día a día es una gran labor que demanda mucho tiempo, pero con los niños hemos podido hacer cosas entretenidas y educativas a la vez”.

POETAS MAULINAS: “Como estoy empezando a escribir, he estado leyendo algunas poetas maulinas como Estela Corvalán y Ema Jauch. Un imperdible para este proceso de confinamiento ha sido el manual de autobiografía de Natalia Berbelagua, da claves de forma didáctica para llegar al auto-relato con suspenso, profundidad y mucho humor”.

CANTANDO Y DESCUBRIENDO NUEVOS SONIDOS: “Por las tardes no me pierdo Hora de Jazz de la Radio Universidad de Talca. Lo de siempre es Nina Simone, Chico Buarque, Violeta Parra, Mercedes Sosa y Velvet Underground. En cuanto a música descubrí una banda que se presentó en la programación de Viralizarte en el Taller 1398 llamado Un tecito de Cicuta. Tienen una propuesta original, igual que los Marzipan Devil. También me escucho, pongo algún karaoke de la Patti Smith y canto fuerte. Es bueno cantar, sobre todo cuando me siento mal, dicen que cantando se espantan los males”.

NUEVAS INSPIRACIONES: “En lo personal me he encontrado con la poesía y el dibujo. El encierro cansa, pero también inspira. Con Cata Salazar y Pablo Novoa estamos organizando un nuevo espacio llamado Galería de Arte 854, y junto a Humberto García Buscaglione estamos asesorando proyectos sociales con ArtMedia y creando contenidos caseros desde Casa/RIO, una nueva Residencia para la Investigación de la Originalidad, a la espera de volver a producir obras formando Elencos Ciudadanos en comunidades educativas y comunas de la región del Maule”.

EXPECTATIVAS EN CULTURA: “En nuestro sector la vulnerabilidad se ha disparado para 2/3 de los trabajadores del arte, cuyos ingresos han caído a 0.
Han surgido nuevas iniciativas y asociaciones libres del arte político que fomenta ideologías añejas y a favor de una nueva política del arte, más conectada con levantar al pueblo artista. Es el caso de la red de centros culturales comunitarios reunidos en Viralizarte y la reorganización de SIDARTE en nuestra región, que nos ha llevado a tener un diálogo más cercano con las autoridades, plantear nuestras demandas y propuestas de solución para pasar de la competitividad a un trabajo solidario, colaborativo y en función de la economía circular.
Espero que los centros de extensión y corporaciones culturales nos integren a la hora de armar sus planificaciones y cuando ofrezcamos nuestro saber seamos considerados y no recibir la misma respuesta: “llegaste tarde, ya está todo cocinado” o hacer acuerdos a puertas cerradas, según el gusto personal y político de quienes lideran los espacios, sin una clara apreciación artística y sin medir el impacto social de otras propuestas”.

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