Con medidas de seguridad testigo reconoce a imputados en Caso Aylin

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17 de diciembre de 2019
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Este lunes se desarrolló la décima segunda jornada del juicio por el Caso Aylin.

Uno de los testigos cuya declaración ante la PDI resultó pieza importante para la estructuración de la dinámica de cómo se habría consumado el asesinato de Aylin Fuentes, así como la ubicación de los sospechosos, presentó testimonio este lunes en el Tribunal Oral en lo Penal de Talca como testigo de la fiscalía.

Esta vez, el fiscal, Francisco Soto, pidió una medida de seguridad especial, por temor a represalias expresadas por el mismo declarante. Desde una ranura del biombo que cubría enteramente su cuerpo, el testigo identificó a cinco personas: cuatro menores de edad (tres hombres y una mujer) y a Segundo Rosales, alias “El Chundo”.

A ellos, la madrugada del 26 de diciembre, dijo haberlos visto compartiendo con Aylin y una amiga de la joven -a quienes conoce desde niñas, pues eran habitantes de la misma población- en los quinchos del río Claro. Más tarde, señaló haberlos visto caminando por la Avenida Circunvalación en dirección hacia el norte, momentos previos al momento en que se consumó el crimen.

“Lo más relevante es que se hizo un contraste con la declaración del él ante la policía -que fue dada el 9 de enero- y él situó a todos los imputados cuando no teníamos ninguna señal ni detalle de quiénes habían participado.

Lo más relevante es que en la sala de audiencia los reconoció, salvo a Aylin y a la otra testigo, reconoció a los otros cinco uno por uno, aun estando detrás del biombo con una visión bastante restringida de la sala de audiencia”, resaltó el abogado querellante, Mauricio González.

Desde la parte defensora, la versión fue cuestionada, más que nada por precisiones de cómo sitúa al grupo en el río Claro y, después, en la Circunvalación, por las razones por las cuales estuvo esta persona en el lugar, pues la justificación dada podría apuntar a alguna inconsistencia en el relato.

Lo expuso así Rodrigo Chávez, defensor de Segundo Rosales, en el segundo receso de la jornada. “Me parece que no fue un testimonio contundente, porque parte del contenido que él presta no parece tener mucha lógica, respecto a que habría ido con un amigo a compartir en el sector del río, pero que en realidad no había compartido con él porque se había dedicado a jugar con su hija a las 01.00 de la mañana (…).
En términos concretos, desde el punto de vista de lo que el testigo relata no parece ser tan consistente su versión”, afirmo.

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