¿Cómo prevenir y superar el maltrato a la mujer?

El fenómeno de la violencia en general hace referencia al “uso de la fuerza para conseguir dominar alguien o imponer algo”. Las mujeres a lo largo de la historia, han sido victimas de este fenómeno, que actualmente a despertado la lucha del genero femenino. Por Escribe Mayarilen Angélica del Río, psicóloga.

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10 de marzo de 2020
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Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año, más de 1,4 millones de mujeres pierden la vida debido a la violencia. Otras quedan con lesiones y diversos problemas de salud física, sexual, reproductiva y mental. De acuerdo al Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, en Chile durante el año 2019, se registraron 46 femicidios consumados y 96 casos frustrados. Al 4 de marzo de 2020, se cuentan seis femicidios consumados y 19 frustrados.

En este contexto, es importante rescatar dos observaciones. Primero, que la violencia a la mujer nos habla de una relación jerarquizada entre una mujer y un varón, representado este último, también, por instituciones públicas basadas en el sistema cultura patriarcal. Segundo, del empleo de un poder, no necesariamente físico, sino del ejercicio de una influencia de sometimiento sobre una mujer, anciana, adulta, joven o niña.

De este modo, quiero destacar que el maltrato a la mujer no sólo se practica aislada o físicamente, sino que se ha realizado de modo bastante invisible, inconsciente y crónico, puesto que sus raíces están ancladas a nuestros preconceptos y creencias sobre el género y cómo debiésemos actuar hombres y mujeres, tanto en el espacio privado como público.

La historia se ha encargado de adiestrar al hombre como figura dominante, reduciendo las capacidades y la energía del género femenino hacia la reproducción, el proporcionar alimento y ser un complemento del hombre. Algunas manifestaciones del maltrato a la mujer son: la violencia psicológica o emocional, física, sexual, actos de acoso, amenazas e intimidación, prostitución forzada, esclavitud sexual, tráfico de mujeres, niñas y adolescentes, femicidio, suicidios (como consecuencia), violencia laboral, económica, obstétrica e institucional.

PREVENCIÓN

La intervención de este tipo de dinámicas es fundamental. Considero que todos somos responsables, ya sea en un rol de víctima, agresor, testigo y ciudadano consciente prosocial, ya que implica un enfoque y trabajo de múltiples sectores que apunten a un cambio personal y comunitario de índole consciente, sociocultural, político y económico.

Algunas de las prácticas de prevención son:

• Aceptar y reconocer que la violencia a la mujer es un problema de salud y cultural nacional y mundial.

• Sensibilizar y educar a las personas de nuestro entorno de los tipos de violencia que existen para desmitificar y desnaturalizar el maltrato de género.

• Realizar una detección temprana de las víctimas, derivándolas a los servicios pertinentes y prestándoles el apoyo necesario.

• Promover normas de género, tanto al interior del hogar como en organizaciones y agrupaciones externas, que establezcan la igualdad y el respeto entre varones y mujeres, fomentando habilidades sociales y relaciones positivas y enriquecedoras.

• Reducir el consumo de alcohol y sustancias, el acceso a armas de todo tipo, así como las tasas de pobreza, cesantía y enfermedades por salud mental.

IMPORTANTE
No se requiere contar con pruebas o documentos para denunciar al agresor (marido, conviviente, pololo o ex parejas) pues basta con el testimonio de la afectada. De todos modos, si existen lesiones, es importante dejar constancia en el centro de salud y ante la policía. La denuncia no posee costo económico para la afectada y se podrá contar con medidas de protección judicial, que van desde el alejamiento del agresor, rondas de Carabineros por el hogar de la víctima, hasta el ingreso a una casa de acogida para la víctima e hijo/s.

Recomendaciones importantes

• Todas tenemos derecho a una vida libre de violencia; no tengas miedo si estás en situación irregular, no estás sola.

• Tú eres dueña de tu vida, de tu cuerpo y tú decides lo que quieres hacer.

• Tus hijas e hijos estarán mucho mejor si tú estás mejor.

• No te dejes llevar por clichés o por lo que se supone que tienes que hacer.

• Tienes derecho a decir no; para ello confía en lo que sientes; si algo no te convence, no lo dudes, ¡di que NO!
• Es importante que no te vean como una persona vulnerable.

• Contar lo que te pasa a una persona de confianza.

• Ten en cuenta que al principio el proceso puede ser duro, pero con el tiempo te alegrarás de haber tomado la decisión de cambiar tu vida.

Fuente: Mayarilen Angélica del Río
Psicóloga, Magíster en Psicología
www.conscienciavital.net
@ConscienciaVital (Instagram, Facebook y Youtube)

1 Comentario

  1. Antes uno creía.

    Que la violencia intrafamiliar le ocurría a la gente pobre.
    Por qué no tenían plata.

    En chile y todos los países

    Deben hacer leyes que proteja a las mujeres niños ancianos adultos jóvenes.
    Y una ley contra la violencia intrafamiliar femicidio maltrató mujer.

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