¿Cómo es el comportamiento de la gente a esta altura de la pandemia?

Académicos de las universidades Autónoma, UTalca y Católica del Maule desmenuzan el actuar de los maulinos en el marco de la alerta sanitaria por Coronavirus.

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10 de mayo de 2020
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Aglomeraciones, relajo, incumplimientos, temor e incertidumbre, fueron analizados por tres académicos de las universidades de la región.

A poco más de dos meses desde que se conoció del primer caso positivo de Covid-19 en el país, la población ha pasado por diversos estados, donde cabe destacar eso sí que ha primado el autocuidado para prevenir contagios. Sin embargo, es posible observar otros preocupantes comportamientos, algunos de los cuales rayan en la negligencia, y que se grafican en aglomeraciones, quiebres durante los toques de queda, “carretes y juntas” donde participa gran cantidad de personas, no uso de mascarilla y el relajo, por mencionar algunos ejemplos.

Para ahondar un poco más en este fenómeno, que ha encendido las alarmas, ya que diariamente el Ministerio de Salud está informando más de mil casos en promedio de nuevos positivos, y aun así no bajan estas conductas riesgosas, tres académicos de universidades de la región lo contextualizan.

El doctor en Sociología Felipe Tello, quien es académico de la carrera de Trabajo Social e investigador del Centro de Estudios y Gestión Social (CEGES) de la Universidad Autónoma de Chile en Talca, explicó que hay dos factores fundamentales en cuanto a respetar o no las normas de prevención del contagio.

“Una tiene que ver con el acceso a la información, es decir, hay personas que están más informadas respecto a lo que implica el Covid-19 y sus consecuencias. Estas personas no solo acceden a lo que dicen las autoridades y los medios de comunicación, sino que también pueden conocer lo que está pasando en otras partes del mundo, y las terribles consecuencias que han vivido, y siguen viviendo ciertos países. Este acceso a la información es muy relevante para tratar de comprender la peligrosidad del virus, pues como las consecuencias de éste no se perciben tan directamente como sucede con otras catástrofes (terremoto o incendio forestal por ejemplo), cuestiones a las cuales estamos más acostumbrados; hay personas que no dimensionan la magnitud del problema”, señaló Tello.

Siguiendo con su análisis, indicó que por otra parte, hay también un tema material, pues a su juicio, “en un país altamente desigual como el nuestro, no todas las personas pueden tomar todos los resguardos necesarios para prevenir un contagio. Es decir, no todos pueden teletrabajar o ir una vez a la semana o una vez al mes al supermercado y aprovisionarse de lo necesario. Hay mucha gente que está obligada a salir a trabajar y exponerse, y hay también muchas personas y familias que compran lo justo para el día a día. Aquí también se manifiesta y quizás con mayor fuerza la desigualdad del país”.

Frente al retorno gradual a las obligaciones y el comercio promovidas por el Ejecutivo, en el marco de “la nueva normalidad”, pero a la vez llamando a “la tranquilidad” al país, el sociólogo desmenuza que “quizás hay algo de eso, el mensaje del Gobierno se tornó algo confuso. La noción de ‘nueva normalidad’ luego tuvo que ser cambiada por la de ‘retorno seguro’. Pero más allá de cómo se le denomine a esta nueva realidad, lo importante es que además del nombre que se le quiera dar, existan instrucciones claras de cuáles son los estándares y las medidas necesarias que se deben implementar para resguardar la seguridad de las personas. Es decir, si se debe volver al trabajo presencial: qué medidas se adoptarán para constituir un espacio laboral seguro. Lo mismo con el comercio y con los establecimientos educacionales. Creo que eso entregaría un mayor grado de tranquilidad a la población y bajaría la angustia que viven muchas personas”, afirmó el académico de la Universidad Autónoma.

Para el doctor en Sociología es fundamental ser reiterativos comunicacionalmente con las medidas de prevención, para disminuir contagios, a “riesgo de ser majaderos” en ese punto, pues no hay que bajar la guardia hasta que se encuentre una cura para el virus, lo que podría tomar bastante tiempo.

“Es fundamental también, la ayuda económica a aquellos que se verán más afectados durante esta pandemia, que serán las personas más vulnerables. Ambas medidas son claves para combatir al Covid-19. Si algo bueno se puede sacar de todo esto es que nos ha hecho recordar algo que quizás el ajetreo del día a día nos había hecho olvidar, y es que vivimos en un mundo en común. Ello se manifiesta en este caso en que la salud de uno es la salud y el bienestar de todos. Ojalá eso no lo olvidemos cuando todo esto pase”, enfatizó Tello.

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“INCERTIDUMBRE INFORMATIVA”
Ismael Gallardo, doctor en Psicología Social y académico Escuela de Psicología de la Universidad de Talca en tanto, señala que la pandemia por Coronavirus es una situación de catástrofe que se supera con la colaboración de la población, pero que dicho comportamiento es más probable que ocurra cuando la gente está informada y tiene claridad sobre las consecuencias de sus actos.

“De allí que el actuar de la autoridad político-pública es fundamental. Debe mostrar consecuencia y credibilidad para que se realicen aquellas conductas específicas que se requieren. En ausencia de consecuencia y credibilidad, se generará mayor incertidumbre y aumentarán las estrategias individuales para atender a la situación. Serán, por tanto, muy diferentes entre ellas y no todas adecuadas”, explicó el psicólogo.

Detalló Gallardo que, en primer lugar, es necesario indicar que el comportamiento que vemos en las personas no se debe siempre a sus características de personalidad. “Es cierto que somos nosotros quienes hacemos lo que hacemos, pero en una gran porción, se debe a la interpretación de condiciones del entorno. En este caso, por ejemplo, no solo existen necesidades particulares que requieren satisfacción (la sensación de libertad, por ejemplo), sino también, existe una cantidad enorme de información sobre la pandemia, muchas contradictorias entre sí”, manifestó.

Este punto es importante según su opinión porque señala que la investigación clásica en comunicación social ha mostrado que la incertidumbre informativa no solo genera molestia sino, también, ansiedad y angustia. “Luego, como consecuencia, las personas buscamos información que permita entender qué ocurre realmente, llevando así a menor discrepancia y mayor bienestar. Esto, bajo ciertas circunstancias, puede ser contraproducente a la hora de implementar eficientemente las medidas de resguardo frente al Covid-19”, prosiguió el especialista de la Universidad de Talca.

En el contexto actual –expresa Gallardo- si las personas recibimos datos que muestran que el Coronavirus es un problema de salud pública relevante y urgente, como lo es, “la autoridad debe informar y actuar en consecuencia. Dichas informaciones se entregan diariamente. Pero si después de informar sobre las víctimas diarias del Covid-19, se autoriza a los centros comerciales a abrir sus puertas, esta última instrucción informa a la población que, en realidad, el problema no es tan grave, porque si lo fuera, los centros no abrirían”, manifestó.

Continuando con su análisis, luego siguen las necesidades individuales, como salir, no usar mascarilla, caminar en toque de queda, que son validadas por un entorno que dice que las amenazas no son tales. “Por tanto, si queremos que las estrategias de control sanitario se implementen de manera adecuada, la autoridad debe ser consecuente al describir la situación a la población y al establecer condiciones que atiendan directamente al diagnóstico realizado”, deslizó el académico.

Su principal recomendación es que los niños no vuelvan a clases, y aconsejó que la incertidumbre, que a veces genera estados de angustia y temor, es posible reducirla con información.

Pero aclaró en todo caso que tener información no siempre implica respuestas correctas. “De esta forma la frase ‘la persona que no está informada, no puede tener opinión’ es errónea. Todos pueden tener opinión, pero es la cantidad de conocimiento en que se basan dichas opiniones y la credibilidad de las fuentes, las que hace la diferencia.

Tener un set de certezas es como un pack de supervivencia cuando éstas se basan en el conocimiento científico. Esto reduce la exposición innecesaria a aglomeraciones, aumenta el uso de vestimenta protectora y medidas de higiene”, entre otras conductas propicias para estos tiempos.

Indicó el doctor en Psicología además, que sin embargo, estas mismas certezas se convierten en una fuente de exposición innecesaria al virus e incluso de riesgo real cuando se basan en conocimiento común o no son analizadas de manera directa.

“Valga como ejemplo los comentarios del Presidente de Estados Unidos quien, al sugerir que inyecciones de cloro o la ingesta de aerosoles antibacteriales podían ser estrategias de eliminación del virus, generó admisiones hospitalarias por estas razones. Si estas personas hubieran escuchado lo que indicaban los expertos sobre estas sugerencias de la autoridad (quienes llamaron a no realizarlas), no lo habrían hecho. Por tanto, la recomendación es que las personas utilicen tiempo y espacio para identificar el origen de las informaciones y la pertinencia de las mismas a la hora de regular los efectos nocivos de la pandemia”, incluyendo las sugerencias de las autoridades comentó Gallardo, pues esto permitirá una mayor comprensión de las estrategias de protección.

SALIR A LA CALLE PARA SOBREVIVIR

El director del Departamento de Filosofía de la Universidad Católica del Maule, académico Javier Agüero, señala por su lado, y siguiendo con el análisis frente a lo implica el Coronavirus en la cotidianeidad de los seres humanos, se distribuye de manera diferenciada esta urgencia por el confinamiento o no.

Según su percepción, hay gente que se ve en la necesidad absoluta de tener que salir a trabajar, porque si no lo hace “no come”, y bien que quisiera estar en cuarentena en sus casas, tratando de evitar ser contagiado.

“Hay condiciones estructurales que tienen que ver en este caso con la sobrevivencia, que le exigen salir de sus casas a buscar el sustento. Es como volver un poco a las etapas más primitivas de la historia humana, donde efectivamente si tú no salías de la cueva, no encontrabas alimento y te podías morir de hambre. Esa metáfora sirve para ilustrar el relajo de la cuarentena. Muchas veces pensamos que estamos frente a un relajo, pero en estricto rigor nos estamos dando cuenta que pasado cierto tiempo, la gente que estuvo sin salir a la calle, sin trabajar, básicamente no puede sobrevivir”, expresó el doctor en Filosofía.

En la otra vereda, están las personas que sí cuentan con el privilegio de poder teletrabajar. Por lo tanto, Agüero aclara que se puede llegar a una conclusión inicial –no una certeza- que indica que de alguna forma el confinamiento o aislamiento se distribuye de manera distinta en la sociedad chilena y en el mundo.

“Eso está determinado por las exigencias que tiene cada núcleo familiar de autosustentarse para poder sobrevivir.
El enclaustramiento produce conductas distintas. No estamos acostumbrados a habitar hacia adentro, sino que hacia afuera. Por lo tanto, lo que ha pasado en los últimos dos meses ha sido un cambio de vida brutal y radical de nuestras formas de coexistir y de habitar el planeta. De ahí el auge también de lo virtual, para poder reemplazar, lo que existía antes del Coronavirus, que eran las relaciones sociales cara a cara. Hoy hay una relación virtual donde sentimos que nos llenan espacios, pero finalmente no estamos ni tocando ni abrazando a alguien”, comentó el académico de la Universidad Católica del Maule.

Frente a esta nueva realidad, “Chile pareciera ser un país muy esquizofrénico”, que pasó de multitudes de personas en las calles durante el estallido social, y a juicio del profesor, “cuando parecía que nada este enorme reclamo de una sociedad más justa y equitativa, tuvo que venir una pandemia brutal, de corte mundial para confinar a las personas en sus hogares”.

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