¿Cómo afrontar el fallecimiento de seres queridos?

A escala mundial, se están viviendo profundas transformaciones, derrumbes y pérdidas de seres queridos de modo brusco e imprevisto. Pero ¿cómo reponerse y cuánto dura este periodo de duelo? La psicóloga Mayarilen Angélica del Río reveló en este artículo algunas recomendaciones para afrontar una muerte inesperada

publicado por

Avatar
7 de julio de 2020
69
La psicóloga explicó que el apoyo que pueda brindar el entorno, ayuda a las personas a procesar esta experiencia.

En términos generales, el periodo de duelo tiende a desarrollarse durante seis meses con mayor intensidad. A 12 meses suele disminuir el dolor, pues al año ya se espera que la persona recobre la estabilidad emocional, consiga responder a las demandas cotidianas y retome sus actividades con regularidad. Según del Río, en este periodo se distingue seis etapas que cada quien percibe de acuerdo a la edad, madurez y el vínculo.

FASES DE DUELO

Shock o crisis: La especialista detalla que estas son reacciones comunes frente a un evento de pérdida inesperada, ya que se experimenta como un acto de violencia a la vida, con arrebato y furia.

“Lo más probable es que la persona responda con negación ante los hechos de la realidad porque el aparato psíquico no logra entender ni aceptar la información recibida, viviendo una sensación de caos y derrumbe interno, porque se ha perdido un ser querido que ocupaba una parte esencial e importante de la vida del sujeto”, explicó.

Rabia y frustración: Con el correr de los días y después de realizar el ritual de despedida, surge con fuerza la rabia, enojo, frustración e intolerancia ante los hechos de la pérdida. Es allí donde comienza un periodo extenso donde se recuerdan los hechos y situaciones vividas con esa persona, brotando sentimientos de culpa, arrepentimiento e ira, hacia la persona fallecida, sí mismo, e incluso hacia otras personas.

“En esta etapa, se desarrollan sentimientos depresivos donde la persona llora, se siente sola, apenada y desconsolada, tiñendo su mundo con este manto de tristeza, pensamientos, actitudes y palabras oscurecidas por el dolor de la separación y la pérdida. En algunos la persona puede ver interferida sus actividades y forma habitual de ser, muchos se abandonan, tienen poca motivación y buscan la soledad y el aislamiento”, señaló.

Tristeza o sentimientos depresivos: Es común que los sentimientos depresivos incidan a que la persona afectada desee no salir de la cama o de la casa, se despreocupa de su imagen personal y relaciones interpersonales, respondiendo con irritación y antipatía. “En esta etapa, es común la subida o bajada de peso corporal, y podría aparecer o aumentar el consumo de cigarrillos, sustancias y/o alcohol para mitigar y evitar el dolor. Así como problemas en otras áreas de la vida como el trabajo, estudios, vida financiera, accidentes, entre otros”, explicó.

Autoagresión: El límite que transgrede lo “esperado o normal” de un proceso de duelo es cuando la persona se hace daño a sí misma y/o a otros. La psicóloga considera que, “la última cuota tolerable es cuando atravesamos la frontera de una sana expresión del dolor a autolesiones o lastimarse. Al perder la capacidad de placer y disfrute, las personas dejan de procurarse por su bienestar. Si se comienza con estos pasos y no logra frenarse, es importante acudir a un especialista, pedir apoyo y dar aviso”.

Aceptación: Más adelante, cuando ya se experimenta el sufrimiento y se expresa el dolor, se espera que la persona comience con un nuevo proceso de aceptación y adaptación a su nuevo escenario, rescatando los aspectos positivos de la relación y la persona, las ganancias y aprendizajes que se lograron.

“Allí está su crecimiento personal y, de una u otra forma, significa darle reconocimiento a la persona que ya no está físicamente, más sí a su legado. Lo que permanece inmortal aún después de la muerte. Acá es fundamental el trabajo de los familiares y amigos cercanos, apoyando a la persona que sufre a que se focalice en la abundancia que desarrolló junto a esa persona y no en la carencia de su ausencia”, reveló.

Recordar los buenos momentos, las enseñanzas y lo que esa persona es hoy gracias a ese ser querido que trascendió este plano material, es un proceso natural y verdadero, además de indispensable para sobrellevar la pérdida.

Enfoque: Para la especialista, es necesario que las personas se enfoquen en la vida, en lo que hay a la mano y lo que quedó, ya que esto se transformará en una experiencia inmortal, que nadie podrá arrebatar y que permite volver a vivirla cuantas veces se desee. “En vez de concentrarnos en lo que no tenemos, la falta y la carencia que alimentan la lastima, el miedo, la rabia y tristeza, es importante enfocarse en el futuro, en vivir el presente con tranquilidad emocional”, puntualizó.

Si el duelo se torna grave con la autoagresión, invitó a los testigos a no guardar silencio y solicitar ayuda profesional, de esta manera evitarán ser también responsable de los daños.

CONTACTO:

Sitio web: www.conscienciavital.net

Instagram, Facebook y Youtube: @ConscienciaVital

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here