Comentario de cine: En honor a la verdad

Cine clásico de suspenso y con una gran puesta en escena de la Francia de fines del siglo diecinueve, es lo que propone Roman Polanski en su última cinta “El Oficial y el Espía”, que ganó premios en Venecia y los César en su país, con algunos grados de polémica por líos judiciales en Estados Unidos donde un grupo de actrices protestó por el premio obtenido.

El director de “Barrio Chino” y “El Pianista” va tras un hecho histórico, el caso Dreyfus, que dividió a la sociedad francesa. El realizador se adentra en temas que siguen teniendo vigencia como el antisemitismo, las repercusiones que tiene el manejo sesgado de la justicia y el modo en que los prejuicios se abordan en los medios con el manejo de la opinión pública.

El caso Dreyfus es señalado como uno de los mayores errores de la justicia militar. El film muestra la historia de un prometedor capitán francés que es acusado de traición por espiar para Alemania y condenado a cadena perpetua en la Isla del Diablo, en la Guayana Francesa. Paralelamente, el coronel Georges Picquart, el encargado de liderar la unidad de contrainteligencia que descubrió al espía, asume un nuevo cargo. Picquart sigue la pista de nuevas filtraciones de secretos de Francia hacia los germanos, lo que despierta las sospechas de que hay un espía aún entre las propias filas del ejército y podría ser que el oficial judío Dreyfus, que está cumpliendo cadena perpetua, sea inocente.

El solo hecho de remover las aguas y elevar la posibilidad de que el espía sea otro, mueve a una crisis institucional que el alto mando quiere evitar, optando por enterrar el tema. Ante este escenario, Picquard tendrá una fortaleza ética y moral que no lo dejará tranquilo mientras haya un hombre inocente detenido.

La cinta tiene una estructura de cine clásico, filmado con una leve tensión que se va acrecentando lentamente, pero con una contundencia que desafía tu inteligencia, introduciéndote en ese mundo de la milicia, donde el deber y las órdenes a veces se contraponen con el sentido de la justicia. En esta historia son muy importantes los medios escritos de aquella época. Cuando el coronel Picquard se ve solo, sin tener más apoyo para difundir la injusticia, encuentra eco en el escritor Émile Zola, quién publicó en un diario de la época la carta “Yo acuso”. En el texto, Zola va en contra de todo el alto mando militar que hizo oídos sordos a este tremendo error judicial, desnudando los mecanismos sórdidos que tiene el poder en ese entonces y hasta hoy mismo.

Otra virtud del film lo concentra el personaje del coronel Picquard, con un excelente actor francés, Jean Dujardin, recordado por la cinta muda “El Artista”, que tiene un gran trabajo dramático, sin exageración y total empoderamiento. También el compositor Alexandre Desplat entrega la dosis necesaria con su música para contribuir a esa aura sombría de la Francia de esa época.

Finalmente, este error judicial podría vincularse al mismo director que sobrelleva hartos problemas con la justicia, dándose una suerte de auto exculpación de una justicia que muchas veces se equivoca.

David Lizana Barros

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here