Clase media y recuperación económica

Más allá de estos planes y su acertado diseño, lo relevante es que actores políticos e institucionales comprendan que tienen un rol cada vez más importante en materia de recuperación económica.

Un importante anuncio realizó este domingo el Presidente, Sebastián Piñera, en cuanto a apuntar la ayuda del Estado en favor de un segmento social que, generalmente, es muy poco considerado en estos planes de asistencia social, pero que ahora debido a la crisis sanitaria, ha sufrido severos impactos económicos.

De hecho, la “clase media” es un segmento de la sociedad que no calza con los programas de apoyo económico, en gran medida, porque sus integrantes cuentan con algunos bienes –casa propia y vehículo familiar- y, además, el jefe o jefa de hogar disponen de trabajo estable derivado de sus profesiones y sueldos del mismo estándar.

Pero, el denominado “estallido social” ya los venía afectando severamente, en especial, a todas las familias que han surgido a partir de emprendimientos comerciales, cuya labora se ha visto ahora anulada producto de la pandemia y las cuarentenas, en particular, para quienes viven en grandes ciudades.

A su vez, quienes desarrollan profesiones independientes también han visto su labor dificultada, porque la industria de los servicios es una de las más deprimidas a raíz de la crisis sanitaria. Las grandes empresas que antes hacían uso de estos servicios, simplemente optaron por reducir sus gastos al mínimo en asesorías externas.

Otras compañías, especialmente asociadas a la inversión extranjera, optaron por paralizar temporalmente sus proyectos, a la espera de mayor “estabilidad” política y económica. Y en cuanto a la Pyme, su situación es casi insostenible en este escenario, obligando al cierre de miles de emprendimientos privados.

En este contexto, el Gobierno ha lanzado una importante batería de instrumento de apoyo a los sectores más vulnerables. Pero faltaba una intervención más directa a favor de la clase media, en especial, para aquellas familias cuyos jefes o jefas de hogar perdieron sus trabajos, pero siguen con compromisos económicos.

Y la oportunidad es ahora, justo luego que el Gobierno y la oposición firmaron el llamado “plan de emergencia” que permite destinar fondos por 12 mil millones de dólares en un plazo de 24 meses. Así se diseñó un programa que permite avanzar en materias claves para este segmento social de gran influencia política.

La primera de las iniciativas es la postergación de los créditos hipotecarios con garantía estatal, la entrega de “préstamos blandos” para solventar la cesantía y, además, subsidios de arriendo para la vivienda y créditos estatales para pagar la educación superior. Es decir, intervención en factores claves para estas familias.

“Chile es un país mayoritariamente de clase media, la que ha progresado en base a su propio merito, esfuerzo y trabajo. La clase media lo sabe y se siente orgullosa de sus logros. Pero también merece y necesita seguridades y oportunidades para el futuro”, dijo el Jefe de Estado en un acto en el Palacio de La Moneda.

Más allá de estos planes y su acertado diseño, lo relevante es que actores políticos e institucionales comprendan que tienen un rol cada vez más importante en materia de recuperación económica, porque Chile no podrá salir solo de esta crisis y lo que necesita, cada vez más, es el retorno de la inversión extranjera.

Para recuperar e incentivar la inversión, se requiere un ambiente de certidumbre en materia política. Ese fue el camino que permitió sacar adelante el “plan de emergencia” y, hoy, hace posible estas ayudas para la clase media. Lo primero es alejarse del populismo y de promesas imposibles de cumplir.

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