¿Chile cambió?

publicado por

Avatar
25 de agosto de 2020
284

Que las personas contamos con la libertad de decidir qué queremos hacer con nuestros recursos económicos o con el proyecto para nuestras vidas, resulta ser una cuestión obvia, por cierto legítima y defendible desde todo punto de vista. Qué mejor que nosotros, que cada uno, para optar por las mejores resoluciones para el devenir diario, por sobre lo que el estado podría decir en un espacio interno que no le compete.

En ese escenario, mirando el retiro de un porcentaje menor de los ahorros previsionales obligatorios de los chilenos y chilenas, desde luego que esa esperada demanda levantada por la ciudadanía reactivaría la economía por algunas semanas y eso podía generar un incremento importante en el nivel de consumo de las familias chilenas, sobre todo pensando en ítems de alimentación y cuestiones esenciales para el sostenimiento del quehacer cotidiano, o así también para el pago de deudas contraídas que por largos años han complejizado el presupuesto familiar. En plena Pandemia y ante la inminente amenaza de nuevos brotes infecciosos de Coronavirus, gran parte de la población decidió en libertad, salir en masa a comprar a las principales casas comerciales del país, y es aquí donde viene el análisis que pretende generar la presente columna, en el sentido de que si bien es cierto, nos encontramos ante la libertad de las personas de elegir qué hacer con su dinero, y por otro lado, la posibilidad de ejercer responsablemente esa libertad, más aún en estas semanas que continuamos atravesando. Ni siquiera miremos los datos que nos dicen del alza exponencial de la compra de televisores y artículos de línea blanca, que desde ya parecieran ser elementos lejanos a ser artículos de primera necesidad en tiempos de profunda crisis sanitaria, laboral y económica, sino, evaluemos la irresponsabilidad de la determinación de correr a exponerse a enormes aglomeraciones de personas congregadas en un mismo espacio físico, sin respetar ninguna normativa sanitaria. En Octubre del año pasado las banderas enarbolaron varias temáticas urgentes para el país, entre esas, las de caminar hacia una sociedad más solidaria, menos individualista y consumista. Al analizar la coherencia de esta bandera en el tiempo, apreciaremos con facilidad que dichas expresiones parecieran no haber permeado en el corazón de una sociedad que sí requiere cambios y reformas en su modelo de desarrollo, pero que justamente las debe procesar en una lógica coherente y ponderada. Si ya en el siglo XX, las ideas de una economía libre y abierta triunfaron por escándalo respecto de las obtusas ideas de un estatismo asfixiante, hoy debemos corregir aquellas lógicas que nos hablan de una falta de sentido humano en muchas de las actividades frecuentes, y la ausencia de una promoción de desarrollo integral del ser humano. Desde luego, que la visita en demasía a los malls para adquirir el plasma más grande del mercado, o el refrigerador con más puertas en medio de una pandemia que no está cerca aun de superarse, suele alejarse un tanto de ese objetivo cultural. Prediquemos con el ejemplo.

Ervin Castillo
Abogado

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here