Carmen Arriagada: La primera pluma femenina de Talca

Conocida por el extenso intercambio epistolario con el pintor Mauricio Rugendas, la destacada figura de la vida pública talquina de fines del siglo XIX impulsó además la creación del periódico El Alfa

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10 de marzo de 2020
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El retrato de Carmen Arriagada hecho por Mauricio Rugendas.

Conmemorando el mes de la mujer, éste es el primero de una serie de cuatro artículos que recuerdan a mujeres maulinas que fueron pioneras en distintas expresiones del arte y la cultura

La memoria colectiva puede asociar más fácilmente a la figura histórica de Carmen Arriagada al pintor alemán Mauricio Rugendas. El extenso intercambio epistolario en que Carmen, además de expresar su amor, dejó una valiosa descripción de las costumbres de la segunda mitad del siglo XIX en Talca, es conocido, y ha sido la base incluso para una película.

Sin embargo, esta mujer nacida en Chillán en 1807, y que vivió en Talca la mayor parte de su vida en virtud de su matrimonio con el militar alemán Eduardo Gutike, también desarrolló una participación en la escena política local que es digna de destacar, no sólo por ser poco común para una mujer de su época, sino por la huella que dejó a la posteridad, por lo cual ha sido denominada “la primera escritora chilena del siglo XIX”.

EL ALFA

Carmen Arriagada, cuyo nombre completo era María del Carmen Thomasa del Rosario Arriagada García, era una fiel adherente de la causa liberal o pipiola que se organiza luego de la abdicación del Director Supremo Bernardo O´Higgins, cuyos integrantes “promueven un ordenamiento político basado en una República libre y democrática”, explica el sitio web Memoria Chilena.

A partir de ello Carmen –mujer culta y con ansias de aprender más- organizaba tertulias en su casa, desde donde también apoyó la creación del periódico El Alfa, donde posteriormente escribió sobre temáticas como la necesidad de la instrucción femenina, alegando a favor de la construcción de un colegio para señoritas en la ciudad.

Esta última acción cobra un significado más profundo de acuerdo a la historiadora talquina, titulada de la Pontificia Universidad Católica, Marfa Núñez, en el contexto de que “a finales del siglo XIX el Estado no pensaba en erigir liceos femeninos paralelos a los de los varones, porque el objetivo central de los establecimientos secundarios era preparar al estudiantado para el ingreso a la universidad, la educación superior estaba reservada solo a los hombres, ya que las mujeres quedaban relegadas en su rol de madre y dueña de casa”. La situación recién comenzó a cambiar con el decreto Amunátegui promulgado en 1877, el cual autorizó el ingreso de las mujeres a la universidad.

De la breve pero pionera existencia de El Alfa (1844 – 1849), Marfa Núñez indica que “el primer número semanal apareció un 31 de octubre de 1844 en un pliego de dos caras que ese mismo año aumentó a cuatro (…) En este periódico, Carmen ejerció no tan solo la labor de escritora, sino también la de traductora, pues manejaba de forma fluida el inglés y francés, lo que le permitía traducir al español extractos de diferentes novelas que se colocaban en una sección semanalmente para enganchar a la audiencia en los siguientes números, ya que este periódico era fundamentalmente literario”.

LAS CARTAS

Las cartas que la han hecho más conocida para las actuales generaciones cubren el periodo de 1835 a 1851. Durante esos 15 años, Carmen le escribe constantemente a Mauricio Rugendas, a quien conoció por la amistad que éste tenía con su marido. A su vez el pintor es mucho menos constante en sus misivas. Esto no es obstáculo para que Carmen siempre se dirija a él demostrando su apasionado carácter.

Las misivas que escribió Carmen fueron recopiladas y analizadas por primera vez por Oscar Pinochet de la Barra en el libro “Carmen Arriagada: cartas de una mujer apasionada”, donde destaca –según el sitio Memoria Chilena- “cómo la escritura de Carmen informa sobre el escenario particular de una nación reciente, en cuanto a la tensión entre la tradición y las nacientes formas de la modernidad”.

Más adelante Leonidas Morales (“La carta como salvación”) vuelve a analizar estas cartas desde una perspectiva de género, y en una tan interesante como conmovedora lectura concluye que a través de ellas su autora no sólo busca reconstruir la ausencia del amado, sino que “a través de él tomaban forma y se subsumían todas las ausencias que definían su vida cotidiana”, es decir, también su escritura daba cuenta de la pobre cultura que existía en Talca en ese entonces.

Por ello es que a Carmen se le recuerda como una adelantada a su época, una figura pionera en el ir abriendo paso por los difíciles caminos hacia la vida pública que tuvo el género femenino en provincia. Como reflexiona Marfa Núñez, Carmen pudo “posicionar por primera vez a la mujer y los problemas que la confrontaban a principios del siglo XIX en la prensa talquina, ella nos muestra cómo la lucha por la igualdad y la reivindicación de los derechos fundamentales de la mujer viene gestándose desde hace siglos en nuestro país”.

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